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Batacazo en Neuquén: perdió el MPN, repercute en todo el país y el kirchnerismo le da de baja a un aliado

El MPN perdió luego de 6 décadas con un rival surgido de sus propias entrañas. El pragmatismo del nuevo gobernador que cambió la historia. El Gobierno de Neuquén era un aliado del kirchnerismo y esa provincia ahora tiene una conducción cercana a la oposición nacional. La agenda energética.
Figueroa será gobernador de Neuquén gracias a su pragmatismo. Foto: Twitter
Figueroa será gobernador de Neuquén gracias a su pragmatismo. Foto: Twitter

La elección de Neuquén generó la primera reacción política disruptiva en un 2023 que puede tener otros batacazos para los sectores más acomodados del poder. Por primera vez en 60 años en Movimiento Popular Neuquino perdió la gobernación de la provincia y lo hizo en manos de una alianza surgida del mismo estilo, una astilla del mismo palo. Rolando Figueroa será gobernador de la "Texas" argentina, del distrito que genera y guarda la base energética del país y también de divisas fuera de la pampa húmeda.

Perdió el oficialismo y eso es lo más disruptivo. Pero no se puede hacer una lectura lineal sin entender el contexto y el pragmatismo con el que ofició Rolando Figueroa, el nuevo gobernador de la nueva alianza que junta una decena de partidos.

El descontento de la población puede golpear a los oficialismos

El hombre es nacido y criado en el Movimiento Popular Neuquino. De hecho reivindica su pertenencia, pero "de pura sangre". "Soy del MPN de Felipe Sapag", supo decir. En su triunfo fue clave el apoyo del Pro y del radicalismo disidente. De hecho el resultado de Juntos por el Cambio fue paupérrimo, fuera de competencia. Mauricio Macri fue quien apoyó más enfáticamente la iniciativa de Figueroa con el Pro.

Neuquén es el epicentro energético del país y allí está el foco de atención nacional. Tiene una modernidad única en sus ciudades, un sincretismo más particular aún entre las comunidades mapuches, los criollos neuquinos y, sobre todo, familias migrantes que han llegado desde distintas provincias para tener un mejor pasar. Viento, la energía de sus ríos, el petróleo y, también, el gobierno del Movimiento Popular Neuquino, los administradores de un feudo de buenos modales que entró en crisis. Lo que no pudieron el radicalismo y el Frente para la Victoria, lo hizo el propio MPN con su ruptura. La ruptura generó el cambio y ni siquiera el enorme aparato estatal y gremial con el sindicato del petróleo pudieron frenar la elección. 

El mensaje de Neuquén

Para el resto del país hay un mensaje político: el descontento de la población puede golpear a los oficialismos, aún aquellos en los que parecía haber comodidad. La provincia del Neuquén tiene algunos de los indicadores económicos más salientes, aunque también los más fluctuantes: sufrió como pocos la caída de la actividad durante la pandemia, con miles de desocupados nuevos. También la crisis por la falta de competitividad del petróleo. La dependencia de una sola actividad hace que las variaciones sean enormes. Y también la desigualdad entre quienes viven de la industria petrolera y el resto de la población. 

El Movimiento Popular Neuquino surgió de la curiosa mezcla entre el peronismo proscripto, el sindicalismo y las empresas petroleras. Neuquén superó los 700 mil habitantes, con un crecimiento de más del 30% de su población en una década, solo superado por Tierra del Fuego. Felipe Sapag era un dirigente peronista de esa provincia que creó el MPN cuando el PJ fue proscripto, eran los peronistas "que no podían decirse como tales". Nació, en paralelo, una dinastía y un feudo de buenos modales; basado en la propia fortuna de los Sapag (empresarios) y en el petróleo. Felipe fue gobernador 5 veces e inició el camino político en el que hubo intendentes, legisladores nacionales otro gobernador, Jorge Sapag, quien había precedido a Omar Gutiérrez. 

El MPN ha sido un aliado extrapartidario del kirchnerismo. Siempre votó en el Congreso apoyó iniciativas oficialistas y los presidentes del PJ han sido recibidos como propios. El nuevo gobernador llega con apoyo opositor y es una señal para Casa Rosada. En el futuro cercano el gobernador Figueroa deberá pelea con la Nación para recuperar el control de las hidroeléctricas que están bajo jurisdicción nacional, sobre todo El Chocón. También los avances del gasoducto Néstor Kirchner con el que se piensa alimentar a medio país para frenar la importación de energía y hasta exportar. Y el futuro inmediato del plan para potenciar la explotación no convencional que es “ahora o nunca” para los petroleros. El cambio político reconfigura los protagonistas de esa agenda urgente.