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Cristina Kirchner afuera y el Frente de Todos tercero: Alberto Fernández condiciona y Wado de Pedro puede jugar

La vicepresidenta sabe que no puede competir y La Cámpora empieza a tensionar con Sergio Massa, quien no descarta impulsar listas propias. Alberto Fernández cree que Daniel Scioli puede ganar.
Representación. El ministro que quiere CFK para llevar sus ideas a las urnas en agosto. Foto: Telam
Representación. El ministro que quiere CFK para llevar sus ideas a las urnas en agosto. Foto: Telam

Ya no tiene casi agenda de gestión, hoy inaugurará una nueva terminal de partidas del aeropuerto de Ezeiza con Diego Giuliano, el ministro de Transporte: Alberto Fernández tomó la decisión de meterse en la arena política para lograr que sus exigencias sean tomadas por su socia y enemiga, Cristina Fernández de Kirchner. El oficialismo hoy sólo piensa en entrar en un balotaje y reforzar la marca de Cristina, hoy alicaída y con concretas chances de salir tercera ella o quien la represente en urnas nacionales.

Alberto tiene ya su equipo de trabajo con los pocos fieles que quedan, Juan Manuel Olmos, Santiago Cafiero que ya juega abiertamente en el armado de Daniel Scioli para competir en agosto, Vilma Ibarra con quien no atraviesa los mejores días y la portavoz Gabriela Cerrutti, quien en su habitual rol volvió a tener un momento álgido con el periodista Juan Pablo Peralta.

Cerrutti no es resistida por la oposición, es básicamente el albertismo el que quiere que se vaya, pero el presidente la sostiene a pesar de lo indefendible. La portavoz recibió hace un mes el pedido de MDZ de enrolar a este cronista para la conferencia de prensa de los jueves, pero no hizo caso al pedido institucional del medio, rara facción de un Gobierno democrático.

El efecto Javier Milei es concreto, se percibe y se mide en encuestas de todos los colores y métodos. El almuerzo del Cicyp concluyó la idea: el economista puede asumir en Casa Rosada el 11 de diciembre. Así las cosas, algunos cristinistas creen que es mejor la gestión de Milei sin injerencia en la Justicia que una venganza del macrismo. 

Autoproscripción.

Sergio Massa se reunirá con Gita Gopinath, segunda del FMI, con dos objetivos: agradecer la revisión de metas de acumulación de reservas y seguramente avisarles que esta vez tampoco cumplirán con otra meta: déficit fiscal. El previsto 1.9% es un escenario onírico frente a un probable 3% o más, y el espiral inflacionario determinará hoy que sólo Juan Vital Sourrille administró más inflación que Sergio Massa.

El tigrense es hoy la figura de mayor peso del Gobierno y fronting de lo peor que es el plano económico, cucarda suficiente para empezar a desempolvar un viejo plan: listas paralelas, propias, del Frente Renovador en cada puesto central y competir con el Frente de Todos. La forma más edulcorada de buscar elegancia para su desapego del Gobierno.

Inflación y candidaturas.

El acto de ayer del cristinismo fue un fracaso en términos de movilización, y Cristina lo sabe mejor que nadie. Axel Kicillof gritó hasta el temblor, pero la cantidad de personas que se movilizaron fue escasa. La Cámpora se enfrenta al duro dilema de seguir sumando peronistas que doten de volumen una candidatura que va a disputar el segundo o tercer lugar: ni las encuestas del propio movimiento fundado por Néstor Kirchner plantean a Cristina o su marca por encima de los 25%. Analogías, otrora consultora de mediciones, hoy directamente volcada a la militancia kirchnerista, terminó un paper la semana pasada donde el oficialismo puede quedar tercero. 

Hay quienes dicen que puede haber dos marchas más en el corto plazo: 27 de abril por los veinte años del triunfo de Néstor Kirchner y 25 de mayo por su asunción. Así, cobra más vigencia el operativo de fin de año de que Eduardo Wado de Pedro juegue finalmente las PASO. "Es Cristina puro, no hay más confiable que Wado, todos menos Máximo lo quieren de candidato", dicen cerca del ministro.

Lo cierto es que el hijo presidencial sostiene un rol de decisor o juez más allá de la carencia histórica de pergaminos. No le cree, es más, en privado dice que Wado no es de La Cámpora y con Axel Kicillof no tiene buena relación. Ni hablar con Andrés Cuervo Larroque, con quien casi termina a las piñas detrás del telón de un acto. También es considerable el relativo peso que tiene la opinión de Máximo Kirchner, no son pocos los que ven una hipertrofia mediática en la figura de quien se involucró en política por motivación judicial.

El Frente de Todos está en su peor momento, y mañana confirmarán que sólo Juan Vital Sourruille los supera en inflación.