Larreta, Mitre y el juez de la muzzarella: semana a fondo de rosca
Fue una semana histórica para la nueva política: el PRO empezó su herencia, se soplaron las velas de algunos aspirantes a mucho poder en muy poco tiempo, el juez más polémico de los noventa en el apogeo menemista, el músico que se transformó en habitué diario y empresarios que bosquejan la nueva Argentina que nacerá en diciembre, dicen los optimistas.
Tabac empezó a recibir el otoño y las pastas y los copones de tinto coparon los atardeceres de días más que agitados en el país. La política estuvo muy presente, con muchas mesas de charlas sobre lo que viene. Mariano no cuenta nada. "Secreto profesional", dice el encargado del local mientras Paula y Rebeca sacan cafés a la velocidad del año electoral.
Horacio Rodríguez Larreta llevó su divorcio de Mauricio Macri al café más emblemático del país, lo consultó con empresarios y familiares, tomó café solo, se sentó como siempre y en horarios diversos. Aprovechó también para brindar con Diego Santilli, tal vez su discípulo más fiel que intenta sostener el acuerdo en Buenos Aires, donde todos quieren jugar. Santilli recibió los 56 rodeado de su familia y luego brindó con amigos en Tabac, donde se cruzó con dos empresarios amigos de otros tiempos.
Esmeralda Mitre es la más picante de la familia, apareció la aliada más esperada y menos pensada para del kirchnerismo. Cigarrillo tempranero al sol para la ex participante del bailando que tiene una única ambición: quedarse con el diario La Nación y apuntar al empresario Héctor Magnetto, causante de todos males según el libreto kirchnerista que se aprendió de memoria. Dupla de vereda con el juez de la muzzarella Daniel Llermanos, dueño del escándalo de los noventa con leche podrida y responsable instantáneos despidos en épocas de Carlos Menem. El ex magistrado, dramaturgo y pareja de la funcionaria Rosario Lufrano compartió risas cómplices y planes para conquistar el diario nacional con más años.
Andrelo es ya un vecino más, acomoda los rulos después de dejar las chicas en el colegio y se sienta a leer Clarín puertas adentro. Saluda a Horacio, lo saludan los más grandes y los más chicos. Diputado K lo saluda y se va vergonzoso después del abrazo entre Calamaro y un ministro PRO. Nada de grieta a la hora de la admiración al cantante que planifica su próximo éxito junto a los Auténticos Decadentes. Lo espera Ángel Cappa, que ya todas las mañanas quiere cruzarse con el rockero pero nunca se cruza.
No parece, pero Milei estuvo en todas las mesas, en todas las charlas de Tabac en la semana. El almuerzo de CiCyP está intacto de glamour y prestigio. Más rojo no se consigue en la tienda de círculos a la hora de pensar en los entretelones del encuentro que tuvo a Mauricio Macri diciendo lo que hace veinte días resuena en todas las mesas: Javier Milei puede ser presidente. Macri lo dijo tímidamente en un escenario de balotaje, y en las mesas de rosca del café se repitió como mantra. El exitoso ganadero Marcos Pereda, cuentan, se fue con la sensación de que Macri jugará mucho más de lo que dijo entre risas durante sus palabras.
El año recién empieza, las mesas se llenan desde temprano, arden los teléfonos y los lobistas celebran cuando el atardecer despeja las familias y vuelve a poblarse de políticos y empresarios. Empieza lo mejor del año.

