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La vuelta más esperada: en el PRO, no ven la hora de que Mauricio Macri regrese de Europa

Mauricio Macri deberá escuchar, si lo acepta, a una fila de dirigentes regionales y locales que saben que, cuantas más discusiones haya en la superestructura, más dificultades tendrán para ganar en sus territorios. Horacio Rodríguez Larreta resetea su campaña y Patricia Bullrich se alegra.

La frase más escuchada en estos últimos meses, cada vez que alguien describe la descomposición que se está produciendo en Juntos por el Cambio, y fundamentalmente en el PRO, es que "esto lo ordena Macri (Mauricio) o explota todo". Ordenar significa reconfigurar varias candidaturas ya lanzadas, y hasta auspiciadas por él mismo y ordenar la manera de elegir los candidatos en varias provincias pero, fundamentalmente, en Buenos Aires

En las cercanías de Horacio Rodríguez Larreta, la mayoría de sus referentes considera que el expresidente de la Nación está trabajando para "arrodillarlo", producto del destrato que el alcalde le realizó durante el año 2020 y 2021, primero con su mirada "dialoguista", sentándose con Alberto Fernández, para luego querer "jubilarlo" al trazar su política de "lado a lado" en la Ciudad y en la provincia de Buenos Aires.

Una frase que Patricia Bullrich repitió en varias oportunidades tenía que ver algo con esta idea generalizada y que sobrevuela en el PRO. "Sé que todo lo que tengo es prestado", había comentado en más de una oportunidad. Sin embargo, su crecimiento en las encuestas, inesperada para el propio expresidente de la Nación, reconfiguró todo en el armado opositor y hasta los radicales, que un día amenazan con ir juntos con un sólo candidato presidencial pero al otro día se animan a trabajar en fórmulas cruzadas, con ellos siempre como vice, ahora abrazan a la presidenta del PRO.

Lo hacen por dos cuestiones básicas. La principal, posicionarse en otro lugar también de potencia electoral contra la dupla Gerardo Morales y Martín Lousteau. Los gobernadores Gustavo Valdez y Rodolfo Suarez, más el reconvertido Facundo Manes, volvieron a volar ante lo que parecía un caso cerrado en todas las esferas del centenario partido. Y, además, hasta se atreven a pensar en candidaturas cruzadas pero sin Horacio Rodríguez Larreta.

Los dirigentes territoriales, de a poco, empiezan a tomar nota que cuanto más discusión se dé en la superestructura, "en los territorios se hará imposible cerrar acuerdos. No hay tiempo para acordar en dos meses semejante nivel de tensión y agresión mutua", deslizan en la intimidad. 

Dirigentes como Segundo Cernadas, Agustina Ciarletta y Gastón Di Castelnuovo, de Tigre, San Fernando e Ituzaingó, se esfuerzan cotidianamente para instalar esta preocupación en lo más alto del poder. Lo mismo sucede con otros más acostumbrados a batallar como Anibal Assef, Martiniano Molina, Darío Kubar o Eduardo Lalo Creus, en Moreno, Quilmes, General Rodríguez y La Matanza piensan más o menos lo mismo. 

A pesar de la incertidumbre general que reina en todo el espacio opositor, hubo algunas leves brizas de acercamiento en medio de la batalla. María Eugenia Vidal visitó a Julio Garro en La Plata, luego de que el intendente se quejara de que hace algunos meses la exgobernadora estuvo por allá con Macri y Cristian Ritondo. Hoy, en Tres de Febrero, el exministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires y sostén político en la Provincia de Vidal estuvo con Diego Valenzuela, uno de los que más impulsa la candidatura a gobernador de Diego Santilli.

Ritondo, quien también se presenta como precandidato a gobernador, integra con Valenzuela la mesa del PRO bonaerense. Ahí habría ya pre acuerdos para que, donde hay jefes comunales propios y candidatos claros no haya interna ni tampoco discusión. Ahí también están los territoriales, dirigentes que no tienen discusión interna más allá que no sean jefes comunales. Eso siguió debatiéndose, a veces más que caliente, en la última realizada en Olavarría.

Por eso, todas las hipótesis descriptas por una letra del alfabeto pueda ejemplificar las probabilidades que hay para configurar la futura PASO. Que cada candidato a presidente lleve candidatos propios en cada uno de los cargos a elegir, conocido como la I. Que compitan entre los candidatos presidenciales pero que haya un sólo referente para la gobernación, traducido como una Y. La última, la más posible, aunque le ponga los pelos de punta a los territoriales, es la X, por la cual los candidatos a presidente presenten sus referentes locales pero coincidan en la competencia contra Axel Kicillof

"El tema es que es imposible ganar distritos que no gobernamos si no hay una regla clara del que gana conduce y el que no acompaña. Siempre pasa que las internas locales son muchísimo más feroces que las nacionales o provinciales y los intendentes especulan con eso. Al día siguiente salen con una ambulancia y se comen a los que le ganamos porque ellos prefieren que perdamos nosotros pero mantenerse peleando el poder y no llegar al municipio", argumentan, no con poca razón. 

En las elecciones 2021, por no realizar ese ordenamiento, la oposición se privó de ganar varios municipios que perdió por poco margen. Por eso Macri, el único ordenador claro del espacio, deberá también fijar las reglas de juego y definir si será candidato, ordenador o indicar a quién prefiere.