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Enoturismo: nuestras bodegas bonaerenses

Descubrimos que el vino no solo está en Cuyo, Salta o la Patagonia, sino también en la provincia de Buenos Aires. Y allí fuimos, a conocer las bodegas Gamboa en Campana y Costa y Pampa en Chapadmalal.
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Ya son varios los lugares en nuestra provincia de Buenos Aires en los que ahora se puede hacer enoturismo, luego de que la vitivinicultura estuviese limitada aquí hasta mediados de los noventa para así proteger las economías regionales de Cuyo, siendo esta una de las razones por las cuales más ­del 70% de los cultivos de vid están en Mendoza.

Los varietales que en Buenos Aires priman son: en los tintos, malbec, cabernet sauvignon y franc, tannat y merlot, mientras que en los blancos se destacan chardonnay y sauvignon blanc. Además, podríamos expresar que en territorio bonaerense ya se puede dibujar una incipiente Ruta del Vino, dado que hay bodegas en diferentes partes de su geografía, de la Costa a Campana, pasando por Uribelarrea o Balcarce. En estas últimas localidades se destacan Atilio y Puerta del Abra (con su gran vino Insólito), y decidimos ir a las ciudades de Campana y Chapadmalal a visitar las bodegas Gamboa y Costa y Pampa, dos lindos ejemplos porque además se pueden visitar y hasta disfrutar de buena gastronomía.

Un paisaje increíble. En un entorno de lomadas, rodeada de bosque y una laguna natural, se encuentra Gamboa, que en euskera significa Por Lo Alto. A casi setenta kilómetros, e­­s la bodega más cercana a la ciudad de Buenos Aires, un blend perfecto entre el vino y el campo. Ideada y creada por el santafesino Eduardo Tuite, de sus cuarenta y tres hectáreas, doce de ellas están destinadas a la plantación de uvas, correspondiendo su primera cosecha al año 2021 con trescientas cincuenta botellas; allí también sus productos se pueden degustar en el restorán que ofrece una gastronomía realmente de excelencia.

Actualmente producen unas diez mil botellas por año entre Campana y lo que ofrecen dentro de su marca. Y todas sus botellas se consumen y venden en el restorán. Sin dudas Gamboa es una visita obligada que además tiene proyectado abrir su segunda bodega en General Madariaga, a dieciocho kilómetros de Pinamar.

De ahí nos vamos a Chapadmalal, partido de General Pueyrredón, a visitar Trapiche Costa y Pampa, que es reconocida a nivel mundial por la calidad de sus vides. De hecho, recibió el premio Wine Star Awards a la Mejor Bodega del Nuevo Mundo 2019. Está presente tanto en la ciudad de Maipú, provincia de Mendoza, simplemente bajo el nombre Trapiche, y también, desde hace poco más de cinco años, a seis kilómetros del mar con una bodega ubicada entre las dunas de Chapadmalal. Un lugar absolutamente encantador donde, además, se ofrecen caminatas por el campo, almuerzos y degustaciones.

A diferencia de lo que sucede en la zona cordillerana, aquí las lluvias son más abundantes y eso da lugar a otro tipo de vinos. Trapiche Costa y Pampa se especializa en blancos y espumantes, entre los que resaltan los varietales sauvignon blanc, riesling, gewürztraminer, pinot noir -su única variedad en tinto- y una de sus especialidades: el Albariño, una variedad blanca, estandarte de los vinos de Galicia.

El Albariño se destaca por su acidez y potencial aromático. Sus cepas están perfectamente adaptadas a las abundantes precipitaciones, a la humedad oceánica y a una buena cantidad de exposición solar.

Quiero mencionar también otras bodegas renombradas de la provincia ideales para visitar sin alejarse demasiado de la ciudad. La mencionada Finca Don Atilio, ubicada a diez kilómetros de Uribelarrea (partido de Cañuelas), cuenta con dos hectáreas y cultiva principalmente la uva tannat. Su producto solo se vende ahí, en Uribelarrea.

Otra es Cooperativa de la Costa de Berisso, un emprendimiento que nace de la mano de la Universidad Nacional de La Plata y que en las poco más de veinte hectáreas produce su etiqueta emblema, Vino de la Costa.

Más al sur, en Sierra de la Ventana está Saldungaray con sus veinte hectáreas de viñedos que además de sus vinos artesanales permite disfrutar de un paisaje único. Volviendo está Cordón Blanco, una empresa familiar que dio sus primeros pasos en 2008 y plantó su primer viñedo al oeste de Tandil.

Hoy en día la Provincia ya cuenta con su propia ley (la N° 15.404 que movilizó el senador Luis Vivona) que da promoción e incentivo a la vitivinicultura bonaerense y permite la creación de la marca “Vino Buenos Aires” con beneficios al sector, un logro de productores y bodegueros que supieron contrarrestar tantas décadas de desidia con trabajo, diálogo, creatividad y esfuerzo.