Prorrogan y flexibilizan condiciones con áreas petroleras clave
La valoración de los perfiles técnicos, una de las claves en Vaca Muerta.
El gobernador Rodolfo Suarez visitó un área petrolera en Malargüe para dar inicio a la perforación para explorar la "roca madre" Vaca Muerta en Mendoza. Esa visita tenía también un significado político, pues el proyecto se concretó luego de largas dilaciones y negociaciones con la petrolera estatal YPF. Todo dependía de la extensión de la concesiones petroleras, que era una condición necesaria e impulsada por la petrolera. Esa medida se hizo oficial recién hoy, con la publicación del Decreto que extiende los permisos a favor de YPF en tres áreas, entre las que está la zona donde se hará fractura hidráulica.
El Gobierno extendió concesiones y modificó algunas condiciones de los contratos con empresas petroleras, principalmente la estatal YPF. Esas decisiones destrabaron algunas inversiones y proyectos que para Rodolfo Suarez son clave. La extensión de las concesiones a favor de esa empresa se ejecutaron en las áreas Paso de las Bardas Norte, Chihuido de la Salina y Chihuido de la Salina Sur. En Chihuido es donde están los pozos sobre los que YPF hará exploración no convencional para evaluar el potencial de Vaca Muerta. La concesión había vencido y se prorrogó provisoriamente. La demora en la ejecución del plan se debió en parte también a la mora en la resolución política y administrativa de la prórroga.
La empresa estatal tendrá la concesión por 10 años más allá de la concesión original y vencerán en 2032. Las regalías se establecieron en 12%, el piso de la ley y se exceptuó el pago por extensión de la concesión, que había sido una de las cláusulas establecidas en el acuerdo firmado por Suarez con YPF. En el convenio hay un dato conceptual que describe la realidad de la industria en Mendoza. El contrato exige que se contrate mano de obra y empresas mendocinas preferentemente. El "compre local" es una máxima en el sector y se exige un mínimo del 75% de mano de obra local. Pero hay una excepción prevista: cuando no haya mano de obra o empresas especializadas, podrán contratar en otro sitio. En el caso de la exploración no convencional, eso ocurrirá porque gran parte de la logística provendrá de Neuquén. "Cuando por la especificidad y/o por las características de las tareas a realizar y/o por condiciones ventajosas de capacidad, responsabilidad, calidad o precio, no resulte posible o conveniente (por ejemplo la no disponibilidad o entrega en los plazos requeridos por la operación, la seguridad para las personas e instalaciones, etc.) la contratación de mano de obra, proveedores y empresas de servicios locales, el concesionario quedará liberado de esta obligación, debiendo acreditar tal circunstancia por ante la Autoridad de Aplicación o el organismo que ésta defina a su requerimiento", dice el contrato.
Más cambios en un área polémica
La otra decisión que tomó Suarez es aceptar un recálculo del plan de inversión para el área Chachahuen, donde las empresas demoraron parte de la ejecución por la pandemia. En realidad se trata de la concesión “Cerro Morado Este”, desprendida de Chachahuen. La empresa había pedido una reducción de regalías del 23 al 18% a cambio de un plan de inversión a ejecutar hasta noviembre del 2021, que no se cumplió.
Ese cronograma era por un total de USD 57.000.000, para realizar 37 pozos productores de desarrollo, 9 pozos inyectores, 1 conversión de pozo productor a inyector. YPF y sus socios invirtieron USD 40.500.000 de los USD 57.000.000 previstos, Y adjudican esa caída a la pandemia, que atrasó un año todo el plan. El Gobierno aceptó el plan de readecuación, manteniendo el beneficio de la reducción de regalías y también la exigencia de inversión; con plazos nuevos.
El área Chachahuen tiene una historia compleja. Fue adjudicada originalmente a las empresas Ketsal y Kilwer (de José Luis Manzano y Daniel Vila) que había ofrecido las condiciones llamativas, con regalías altas que nunca se pagaron e inversiones que no se hicieron. El área fue transferida de manera "inmobiliaria" a Energía Mendocina (de Omar Álvarez). Pero todo fue triangulado para venderlas a YPF, cuando aún era estatal pero con la conducción de la familia Eskenazi. De las 7 áreas que fueron manejadas de manera similar, Chachahuen fue la más productiva. YPF se hizo cargo de la operación, la proyección y repotenció la zona. Pero sigue funcionando como una UTE con los mismos socios.




