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La Cámpora y Máximo Kirchner "mueven el árbol para que caiga la manzana"

"Nosotros vamos a mover el árbol para que caiga la manzana", le dijo a MDZ uno de los participantes del encuentro de ayer a la noche en Punta Lara donde el kirchnerismo camporista se junta cada quince días. La idea de "romper con la proscripción" avanza más una gira de la vice por el país.
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En la noche de este jueves, como vienen haciendo cada quince días, los referentes de los distintos partidos y agrupaciones que conforman La Patria es el Otro, frase con la que La Cámpora y sus aliados más alejados del peronismo tradicional se reconocen entre sí, se volvieron a reunir en Ensenada. Mario Secco fue el anfitrión para debatir cómo sigue el trabajo político consistente en “terminar con la proscripción” de Cristina Fernández de Kirchner y movilizar en Avellaneda el próximo 11 de marzo, fecha en la que se cumplen 50 años de la asunción de Héctor Cámpora como presidente delegado de Juan Domingo Perón.

Al conocer la noticia, un amigo de otro amigo de Alberto Fernández dijo rápidamente. “Ahhh… bueno, nosotros armamos otro acto el 13 de Julio, el día que Juan Domingo Perón lo echó del gobierno”. Así está, en resumen, la interna del Frente de Todos. 

En la noche de ayer todos salieron envalentonados con la convocatoria a un nuevo gran plenario en Avellaneda donde se exija que se termine la proscripción judicial y mediática que pesa sobre la ex presidenta. Pero, íntimamente, el hijo de los dos presidentes, Máximo Kirchner, cree que nada hará torcer su decisión. Sin embargo, habilitó a los propios no solo al plenario, sino que, el 24 de Marzo, habrá otro acto más importante. Para esto, Cristina Fernández de Kirchner ya habría visitado dos provincias de la Patagonia, por lo menos.

Alguien que lo conoce bien al hijo de los dos presidentes confió que “Cristina cree que apenas decida ser candidata a cualquier cosa, y mucho más a presidenta, la Corte la encierra”. Este simplismo lleva luego a dibujar varias hipótesis de cara a las próximas elecciones. Inclusive el Luche y Vuelve aparecerá por las paredes de todo el país. 

Mientras que para el kirchnerismo duro la reunión de hace quince días en la sede del PJ Nacional, con Alberto Fernández, Sergio Massa y Máximo Kirchner presentes dejó las cosas muy en claro, recapacitando después de varios días, a algunos ya le empieza a agarrar cierta desconfianza sobre si habrá una segunda.

En una mesa muy alejada del resto de los comensales, dos protagonistas y un amigo de ambos debatían, aún hoy, qué habían sacado en limpio de aquella interminable noche que se inició con dudas sobre la participación de varios de los que terminaron yendo y concluyó con una frase del presidente sobre su posible reelección. “Si esta reunión se hizo para saber si yo renunciaba a la reelección, les digo que no. No voy a renunciar. No es el momento de ese tipo de definiciones”.

La aciaga noche para el presidente, donde comprobó una vez más que está muy sólo en el Frente de Todos, empezó por la pregunta que sin tapujos lanzó el gobernador Axel Kicillof sobre si quería o no ser reelecto. Ahí vino el primer indicio de lo que vino después, la definición de la indefinición.

Mientras que Massa alertó a los presentes que si no había un acuerdo muchos de los ahí presentes podrían sufrir persecuciones judiciales similares a las del ex gobierno kirchnerista, “nos van a investigar y judicializar todo”, dijo, Máximo Kirchner fue mucho más tajante y lo trató de traidor a Alberto Fernández por el supuesto incumplimiento de varias pautas acordadas en los días previos a que su madre lo designara candidato y de lo cual habían hablado, privadamente, Fernández, Massa y Kirchner.

También hubo muchos pases de facturas sobre las “operaciones de prensa” a las que se ven sometidos, dicen, desde el entorno presidencial. Los más comunicativos entre los funcionarios que llevó Fernández al encuentro eran Santiago Cafiero y Julio Vitovello, que por supuesto negaron algo parecido y hasta insinuaron que eran ellos los más castigados desde el otro lado. En la reunión quedó claro que había casi una comunión de ideas entre Massa, Máximo y Kicillof frente a la soledad de Alberto y los cuatro funcionarios que lo secundaron.

Entonces, es lógico que la vicepresidenta no le aceptara ni una botella de agua al presidente, que el ministro de Economía no sonriera ni aplaudiera ninguna mención especial en el discurso y que en la reunión del kirchnerismo duro de ayer alguien dijera. “Mirá si Alberto hubiera hecho lo que dijo en los últimos 20 minutos, qué diferente habríamos llegado hasta hoy”.