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Qué tiene Javier Milei para seducir al votante de Juntos por el Cambio

El economista libertario inquieta cada vez más a los dirigentes de ambos lados de la grieta. Acercándonos a las elecciones, uno de los argumentos en su contra se debilita cada vez más.
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Si sos del electorado más fiel de Juntos por el Cambio(ese que se empezó a consolidar en 2015, conformado por ciudadanos de a pie sin cargos públicos que entregan su tiempo libre para colaborar con los candidatos del espacio) es probable que últimamente hayas experimentado este fenómeno: La gente más desinteresada en política, esas personas de tu entorno a quienes bombardeás con mensajes políticos “para que se involucren” o a quienes invitás a fiscalizar cada vez que hay elecciones, son ahora las personas que te bombardean o hablan de política a vos. Y no sólo de política. 

Te hablan específicamente de Javier MIlei.

Creo que todos podemos pensar en alguien de entre 15 o 90 años quien no era especialmente aficionado a la política pero que ahora te comenta con fervor que “los impuestos son un robo”, o que “hay que dolarizar” o que hay que “dinamitar el Banco Central”. Conversos del Libre Mercado y militantes anti-socialistas y anti-colectivistas. 

“Voy a votar a Milei”, te dicen.

“Votar a Milei es tirar el voto”, les contestan los votantes de Juntos por el Cambio.

La tajante afirmación se sostiene principalmente con estos tres argumentos. Que Milei no tiene chances. Que hay que votar a Juntos por Cambio lista completa para ayudar a la gobernabilidad. Y que, aún en caso de ganar, Javier no tiene equipo para gobernar. 

Sobre las chances: el economista libertario está hoy cerca del 20%. Un número nada despreciable. Recordemos que Mauricio Macri llegó a la presidencia habiendo obtenido 23% en las PASO 2015.

Sobre la gobernabilidad: los libertarios no serán en absoluto la oposición irracional que sí es el kirchnerismo. Todo lo que implique rebajar impuestos, achicar el Estado y reformar leyes clave - laborales, impositivas y previsionales - ayudando al desarrollo del país, tendrá el apoyo de Milei y los suyos. Quizá Juntos por el Cambio ya no pueda seguir jugando al parlamento sueco sacando leyes absolutamente no prioritarias (como la ley Yolanda durante la cuarentena) pero la gobernabilidad estará a salvo. 

Y sobre el equipo de gobierno: creo que uno de los incontables aciertos del gobierno de Mauricio Macri fue mostrar la enorme cantidad de gente con capacidad descomunal, corazón generoso y patriotismo de fierro que hay en Argentina. Personas de probado valor en el sector privado, que saben gestionar y ser responsables, que saben lo que cuesta producir y generar riqueza, y que respondieron incondicionalmente al llamado de sumarse al gobierno para transformar el país. Si Milei hace una buena PASO y una buena general que lo meta al ballotage, no tengo dudas de que rápidamente su entorno va a llenarse con sus propios Aranguren, Ibarra, Etchevehere y Dietrich. 

Y eso no es todo. Es sabido que Milei se nutre de votos de ambos lados de la grieta. Pero son votos que representan cosas distintas. El exvotante kirchnerista que ahora vota a Milei creo que lo hace por bronca y como voto “antisistema”. Es un votante que está cansado de votar al partido de la “justicia social” (lo que sea que eso sea) solo para ver que después de décadas los únicos ricos son sus dirigentes mientras él y sus hijos siguen sumidos en la miseria. 

En cambio los exvotantes de Juntos por el Cambio que ahora votan a Milei lo hacen porque finalmente ven a alguien que dice sin vueltas lo que ellos piensan. Es un tipo de votante está cansado de votar al mal menor. Es un tipo de votante que se está cansando de compartir espacio con colectivistas como el ex ministro de economía kirchnerista (quien cuando tuvo mayoría en ambas cámaras no metió ni una sola reforma pero que ahora parece tener las soluciones a todos nuestros problemas). 

Es un tipo de votante que está cansado de votar a Juntos por el Cambio por su respeto a las instituciones y el republicanismo pero a costa de bancarse la predominante mirada intervencionista del Estado que tiene el espacio (citando al mencionado ex ministro de economía quien con mayoría en ambas cámaras no metió ni una sola reforma: “Argentina necesita un Estado grande”).

Creo que si esos votantes abandonan a Juntos por el Cambio (como ya lo están haciendo) no será todo lo catastrófico que se pronostica. Al contrario. Nada consolida más un giro en las narrativas como un resultado electoral. Y Argentina necesita consolidar eso: un giro en la narrativa. Un cambio cultural. Una mirada mas enfocada en el libre mercado, en la desregulación y en poner límites a un estado enorme, burocrático, ineficiente y pobrista. 

Hasta ahora Milei se presentó a una sola elección en un solo distrito pero aún así logró correr el eje de los debates nacionales. Logró que todos empezaran a hablar de bajar impuestos, reformar el Estado o promover la libertad y el libre mercado. Ideas que sin duda llevaran de una vez por todas al desarrollo argentino. Ideas con las que muchísimo votantes de Juntos por el Cambio están de acuerdo (y por las que votaron a Juntos por el Cambio en primer lugar). Imaginemos lo que puede pasar si tiene una performance decente en una presidenciales. 

Votando a Milei quizá estén “tirando el voto” por no votar al ganador. Pero estarán consolidando un conjunto de ideas vitales para el largo plazo. Ideas que Argentina necesita con desesperación. 

La última gran crisis (mucho más leve que la catástrofe actual) llevó a los argentinos a volcarse sin reflexión a votar un matrimonio patagónico de forajidos sin moral cuyos males seguimos pagando hasta el día de hoy (y seguiremos pagando durante varios años más). 

Que en esta actualidad de crisis crónica muchos estén siendo más reflexivos, y estén pensando en votar ideas y no solo en sobrevivir hasta la próxima elección creo que es una buena señal. 

Bienvenida sea la consolidación del cambio cultural.

*Santiago Morgan es padre de familia, ingeniero y profesor de matemática.