Economía en crisis

El peronismo, en ebullición, mientras el Gobierno continúa en stand by

Gobernadores ya piden abiertamente postergar las elecciones a la espera de un mejor humor social. Hablan de realizar las PASO en septiembre u octubre.

Paulino Rodrigues
Paulino Rodrigues miércoles, 22 de febrero de 2023 · 09:00 hs
El peronismo, en ebullición, mientras el Gobierno continúa en stand by

El comienzo anticipado de la carrera a la Casa Rosada sin ningún liderazgo excluyente dentro del oficialismo, está poniendo al Gobierno al borde de la parálisis, con una gestión sólo recostada en la ambición presidencial de Sergio Massa, el “gestor” que habla con todos, aunque por ahora no resuelve y más bien “patea para adelante” problemas múltiples. Quizás no sea incapacidad, falta de ideas o equipo, inclusive, sino simplemente contexto y expectativas. Un Gobierno en retirada siempre despierta incertidumbre, que además la oposición se encarga de amplificar con sus propias peleas en torno al plan futuro.

La novedad por estas horas es la idea ya pública de postergar las PASO hasta septiembre u octubre, en procura de mejor humor social y que la economía de algún respiro en materia inflacionaria. Dos gobernadores fueron concluyentes al respecto. Raúl Jalil, de Catamarca (aliado a la casa Rosada y Massa), insistió con la necesidad de que "las PASO sean en octubre y las generales en noviembre". Consultado sobre un eventual balotaje dijo que debería ser a finales de noviembre. Jalil es uno de los pocos gobernadores que mantendrían unificada con Nación la elección provincial al igual que Santa Cruz, Formosa, provincia de Buenos Aires y CABA. No es un dato menor. Su suerte está en algún punto atada a la nacional, aunque el efecto arrastre en la provincia no tenga la implicancias que si pudiera generar la elección en provincias como Buenos Aires.

El otro gobernador que impulsa el desdoblamiento en público, que muchos más piden en privado, es el riojano Ricardo Quintela quien cometió un verdadero sincericidio frente a los propios al sostener que en la reunión de la Mesa Electoral “conversamos de postergar las PASO hasta septiembre para no generar el bajón en la militancia”. Así habló sobre las posibilidades electorales del oficialismo nacional al que le pidió tomar decisiones “para no entregar el gobierno a la derecha”. Un reclamo a viva voz de la mayoría del conjunto del Frente de Todos que, sin embargo, no comparten sobre cómo hacerlo.

Igualmente, esta discusión sobre la fecha de elecciones no es la única. Cristina Fernández de Kirchner ya deslizó ante emisarios que le gustaría que no haya PASO en el oficialismo imaginando que volvería a ser la gran electora, aunque ahora sea un misterio si se incluye en la fórmula o no. El resto de los espacios (salvo excepciones) dentro el Frente de Todos quieren la PASO para dirimir liderazgos que creen no están nítidos. La Campora, el Frente Renovador y los movimientos sociales además de los gremios enrolados en la CGT imaginan una interna, aunque todos la descartarían si fueran tributarios de la elección que hiciera la propia vicepresidente. De allí que muchas buscan su espacio y protagonismo, aunque no todos se lo tomen en serio. El presidente debe decir que quiere la reelección para buscar mantener algo del poco poder que ostenta. Los propios sin peso específico personal deben levantarlo para preservarse. Santiago Cafiero, Victoria Tolosa Paz y Aníbal Fernández, son algunos ejemplos.

Igualmente nadie toma en serio esa posibilidad, porque como dijo Pablo Micheli (un marginal), por “el bien del peronismo” no debería ser el candidato. Pocos generan tanto rechazos en el seno del PJ como el propio presidente en funciones que además preside el partido de gobierno.   

Wado de Pedro, Daniel Scioli (en un escenario de Mauricio Macri candidato podría ser elegido), Juan Manzur, Juan Grabois y otros ya se animan a pintar y plantearse una eventual candidatura si no hay otro. Massa juega a que mientras sea ministro no será candidato. ¿Es viable o sólo fruto de una definición que busca sacarse presión y correr el eje sobre si? En cualquiera de los casos, parece ser el que más chances podría tener dentro del oficialismo si algunas variables mejoran lo suficiente como para recuperar la competitividad perdida.

Igualmente, la última palabra la tendrá Cristina que juega al operativo clamor mientras se desmarca del gobierno que ella armó, planificó y en el cual hay una docena de ministros que le reportan de manera directa. Rara manera, pero conocida, de ser oposición a su propio gobierno.

Un axioma del peronismo en el poder es que deja poco espacio y cancha para la oposición. Siempre crea sus anticuerpos. Ocupa por tanto el mayor lugar posible de la escena pública para retroalimentarse en sus discusiones el poder y la hegemonía, en desmedro de la alternancia.

Chacho Alvarez y José Octavio Bordón lo fueron en los ´90; Francisco De Narvaez, Felipe Sola y el propio Massa después; lo fueron al kirchnerismo. Ahora el kirchnerismo lo es del gobierno de Alberto, aunque a diferencia de los ejemplos citados, lo son desde adentro. Algo que quizás explique el fin del peronismo tal cual lo conocimos.  

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