Con Cornejo fastidioso, ¿a qué juega en realidad Omar De Marchi?
Dentro de un marco de mediocridad generalizada y con una sociedad que demanda respuestas que no llegan, un hecho político sobresale y mantiene a los estados alterados de una buena parte de la dirigencia mendocina por estos días en que solo se los nota concentrados en su armado electoral: Omar De Marchi mantiene expectante la alternativa de romper con los radicales su alianza dentro de Cambia Mendoza, con el plan de armar un frente electoral propio para medirse con Alfredo Cornejo y disputarle al caudillo que está de regreso todo el poder que se pueda.
Si se va al fondo de la cuestión, la verdad es que, más allá de la decisión que aparece como tomada, en este tramo final del armado de los frentes electorales el líder del PRO tiene por ahora mucho para ofrecer. Pero poco para presentar y demostrar que hoy es una figura competitiva que llegará al objetivo que se propuso
Aunque todavía el protagonista no lo dice en on, el universo político provincial oficialista y opositor ya sabe una cosa alrededor de este lanzamiento. Prácticamente no existen chances para De Marchi de disputar su candidatura en la PASO ni de, eventualmente, terminar cerrando un acuerdo con Cornejo que implique el reparto de cargos en las listas.
Mucho de esto el propio lujanino lo expresó en contactos que tuvo el viernes con dirigentes de máximo nivel del PRO a nivel nacional, quienes casi en masa y después de una fuerte presión de Cornejo. Ellas y ellos le están exigiendo que se sujete a la interna de la coalición. Una de esas conversaciones (que desde el entorno de De Marchi minimizaron) incluyó a Diego Santilli, candidato en la provincia de Buenos Aires quien si más vuelta se lo dijo: “Por adentro todo, por afuera no hay nada”. Esa “nada” es muy fácil de traducir en los tiempos que corren: lleva tras de sí la amenaza velada de que, si se corta solo, el mendocino se quedará sin el financiamiento para la campaña que le tiene asegurado Horacio Rodríguez Larreta.
De Marchi ya no se cuece al primer hervor. Conocedor de la ferocidad actual de la interna nacional del PRO juega con los tiempos y con un elemento que se agregó en las últimas semanas en el marco de este conflicto y que no es más que la imposibilidad que está demostrando Mauricio Macri para ordenar a la tropa amarilla. Mendoza no es la única provincia del interior del país en la que el PRO discute de manera desordenada sus candidaturas. Y algo similar, a su vez, está ocurriendo con los radicales dentro de Juntos por el Cambio, por ejemplo, en provincias como Río Negro en donde terminaron aliados con el kirchnerismo.
En medio de este revoltijo, desde acá preparan una respuesta en caso de que se concrete la amenaza máxima. ¿Cuál? La posibilidad cierta de una intervención al PRO en Mendoza por parte de Patricia Bullrich, la presidenta nacional del partdo, en caso de que se mantenga la actitud díscola. De Marchi ya avisó que judicializará esa medida convencido de que la Carta Orgánica partidaria le permite a los distritos decidir con quiénes hacer alianzas y con quiénes no.
Ahora bien. La posibilidad cierta de que una nueva fuerza política vea la luz en Mendoza abre el juego a varios interrogantes. ¿ A qué juega De Marchi en realidad? En estos dos últimos dos meses en que aceleró, a cada uno de los dirigentes que viene contactando (políticos, sociales, económicos y sindicales) desde lo conceptual el mensaje fue el mismo. Por un lado vende un proyecto de gobierno que, dice, es superador a la fallida gestión de Rodolfo Suarez. Y por el otro está el asunto de fondo: entiende que Mendoza está en riesgo institucional y que necesita del surgimiento de una tercera fuerza que le brinde equilibrio político a una provincia que, en esta elección, podría terminar por estructurar un poder casi nunca visto acá y en manos de Cornejo.
A los dirigentes que contactó, este último aspecto fue el que más los entusiasmó a la hora de juntarse. O dicho de otro modo, parece ser el principal motivo que los está llevando a juntarse. Y con el riesgo que ello implica. El frente de De Marchi apunta a ser un nuevo rejunte de partidos que corre con todas las chances de no transformarse a futuro en una coalición de gobierno. Debería saberlo eso el referente del PRO, después de lo que fue la experiencia de Cambia Mendoza.
Por eso es que entra aquí un objetivo no menor, aunque un tanto más módico. En el fondo, no es una garantía de triunfo en las próximas elecciones lo que puede vender De Marchi. Sino la construcción de un eje de poder propio que, desde la Legislatura, opere como paredón institucional ante las ambiciones autocráticas que pueda llegar a alimentar Cornejo. Un poco de esto es lo que le está contando al actual jefe de Gobierno porteño para intentar persuadirlo de que lo dejen hacer.
Imaginemos algo. De Marchi no gana la gobernación, pero si Larreta llega a la presidencia tendrá un lugar asegurado en su gabinete. Esta es una de las muy posibles salidas para el lujanino. Si en Mendoza el PRO aumenta su peso político, podría ser la herramienta perfecta para que la Casa Rosada pueda mantener a raya a los radicales mendocinos. Pensando en una lógica de interna, que es la que siempre termina dominando a la política, el plan no estaría del todo mal. Y más seductora sería esta alternativa si se confirma un dato que anda dando vueltas y es la chance cierta de que Larreta termine cerrando un acuerdo con Gerardo Morales para que sea su candidato a vice. La rosca de la UCR tendría aquí también su alimento para seguir operando.
Cornejo anda fastidioso. Muy fastidioso. Sabido es que su proyección política personal no incluía como Plan A el hecho de volver a la gobernación. Pensó que volaría más alto, que su influencia nacional lo llevaría hasta una disputa por una candidatura presidencial que finalmente no se concretó, entre otros factores, por su enfrentamiento comiteril con Morales.
Aunque por ahora lo que tiene es fastidio, más que temor por saber hasta dónde podrá llegar la construcción de De Marchi. Las encuestas le dan al Gobierno una intención de voto que está rondando los 40 puntos, que el peronismo está descendiendo a un piso de 20 puntos y que el líder del PRO, ya sea que corra por afuera o por adentro de Cambia Mendoza, no supera la barrera de los 10 puntos. En otras palabras, no se avizoran hoy tormentas en el horizonte que anuncien que pueda llegar a perder la elección.
Entonces el malhumor se traduce, por ahora, en que para alguien acostumbrado a intentar dominar siempre todo el escenario político (y todo, es todo) esta fuga no pueda resultar más que insoportable. Le resultará tedioso en la campaña, si se ve obligado a salir de su zona de confort cuando confronta con el kirchnerismo. Y más pesado aún se le volverá, en caso de regresar a la gobernación, tener que lidiar con un bloque arisco en la Legislatura.
Pero existe un miedo profundo, a su vez. Cornejo conoce la realidad del electorado mendocino, su tendencia a la volatilidad y por eso sabe que ninguna elección está ganada de antemano. El fenómeno de la irrupción de terceras fuerzas es recurrente en la historia política de los últimos veinte años en la provincia y este 2023 podría no ser la excepción. Existe un desgaste manifiesto de buena parte de la sociedad a la hora de votar a los partidos tradicionales y, además, la gestión de Rodolfo Suárez no ayuda. Para nada.
Un interrogante sin respuesta todavía inquieta a todos. ¿Cómo impactará en Mendoza el fenómeno Javier Milei? En el armado variopinto de De Marchi están incluidos los históricos referentes del Partido Demócrata que ya trabaron un acuerdo con los libertarios. El consultor Alejandro Catterberg sostuvo hace un par de días que “en la zona centro del país Juntos por el Cambio está perdiendo apoyo” y que en Mendoza “Milei encabeza las preferencias presidenciales”.
Una información de características similares maneja Martha Reale, la consultora mendocina que mide habitualmente para Suarez. “Milei es un dirigente al que va a haber que prestarle muchísima atención. En mis encuestas, tanto de Mendoza como las nacionales, hoy está pescando no solo en la pecera de Juntos por el Cambio sino en la del Frente de Todos también. En la de Juntos por el Cambio, le arrebató a nivel nacional la mayor parte del voto joven. A nivel provincial, en términos individuales, encabeza la grilla de candidatos tanto a nivel nacional como provincial”.
Como desafío inmediato, Cambia se prepara para la primera de las batallas y terminará de armar en las próximas dos semanas los frentes para competir en las PASO de los siete departamentos gobernados por el peronismo. Es muy probable que allí se vea mucha competencia de radicales en las listas, como una búsqueda de la oposición para ir tomando volumen en esas comunas y ante una elección en donde los caciques comunales peronistas se encaminan a ratificar su poderío territorial. En este tire y afloje, es muy probable también que varios candidatos del PRO se presenten a pelear por la intendencia y por dentro de la coalición.
Los intendentes del PJ no están tan alejados del armado de una tercera posición. Aquí, el más lanzado, quizás sea Matías Stevanatto, de Maipú, quien está convencido de que debe existir para la competencia de junio y septiembre un frente capaz de ponerle freno al avance de Cornejo. ¿Se terminará yendo el maipucino del PJ? ¿Otros intendentes del palo lo seguirán? Nadie lo sabe por ahora. Algo de esto podría ventilarse en el Congreso del Frente de Todos que se realizará el jueves y que se presentaba como una reunión de rutina. Con el correr de las horas se fue transformando en un encuentro en donde la conducción partidaria podría buscar ponerle límites a los dirigentes que están mostrando ganas de sacar los pies del plato. En el peronismo, por lo que se ve, las luces de emergencia también ya están encendidas.





