Elecciones 2023

Máxima tensión en Cambia Mendoza y el Frente de Todos por el surgimiento de una nueva fuerza política

El quiebre de Cambia Mendoza generó expectativa en todo el sector político por la posible gestación de un nuevo frente que rompa el oligopolio de la representación. Fuerte presión en la UCR y el PJ para que no se profundicen las rupturas.

Pablo Icardi
Pablo Icardi sábado, 18 de febrero de 2023 · 11:00 hs
Máxima tensión en Cambia Mendoza y el Frente de Todos por el surgimiento de una nueva fuerza política
Foto: Gentileza
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Son momentos dramáticos para la política local. No por los problemas de gestión que pueda haber, sino porque está en plena definición la arquitectura electoral que servirá de base para el nuevo poder en Mendoza. En ese contexto, los dos principales frentes políticos de la provincia crujen. La fractura de Cambia Mendoza parece irreversible y crecen los nervios para saber cómo quedará estructurada la nueva fuerza política que podría encabezar Omar De Marchi. Las posibilidades son diversas; empezando por la chance de que el sector mayoritario del Pro no participe activamente de las elecciones departamentales adelantadas. La duda en Cambia Mendoza es, ahora, más por los símbolos que por las personas.

El grupo liderado por Patricia Bullrich opera para que se intervenga el partido y sacarle la potestad de sumarse a los frentes a De Marchi. Así, podría llegar la adhesión obligada a Cambia Mendoza desde Buenos Aires. El intento de bloqueo incluye hasta el futuro nombre del frente. Quieren que no puedan usar la palabra “Juntos” (Juntos por Mendoza era una de las opciones) y hasta el nombre provincial. Por eso una opción es “Unidos”.

El radicalismo no va a ahorrar recursos para marginar a De Marchi. La presión nacional es lo más fuerte. También tener el control de la alianza local. La adhesión de los empresarios que se sumaron a la política les dio alivio, no tanto por el potencial electoral sino por los recursos y el apoyo retórico. Se trata del MID y lo que fue Cambia Ya, que van por dentro del oficialismo a pasar de las diferencias. Cornejo tuvo que ceder más de lo que le gustaría en los compromisos a futuro con ese y otros sectores. Al mismo tiempo evalúan el efecto que pueda tener el desdoblamiento en los departamentos opositores. Aunque las elecciones de abril son PASO, habrá un eco político si es “7 a 0” como muchos pronostican. La pelea mayor será en Maipú, donde Cambia Mendoza tuvo algunos resultados buenos en elecciones intermedias y primarias, pero nunca pudo ganar. Al otro día de los comicios el gobernador Rodolfo Suarez deberá dar su mensaje ante la Asamblea Legislativa, momento que servirá de termómetro político.

El Frente de Todos está en alerta por la posibilidad de que haya peronistas que acompañen explícita o implícitamente el proyecto De Marchi. Con el libro de pases abierto, el kirchnerismo es el sector más trasparente: presionan para que no haya ruptura y pusieron un límite a los intentos de alianza. Entre los intendentes hay duda; nuevamente.

Entre los más cercanos a la idea de sumarse a un nuevo frente está Matías Stevanato. Entre los más lejanos, Roberto Righi. Y los que dudan son los hermanos Félix de San Rafael, quienes pidieron tiempo y tienen como prioridad cuidar su pago. “Es un momento crucial para evitar más concentración de poder. Hay que armar un frente que pueda competir. Si se gana, será un gran paso. Si no, al menos habrá más disputa de poder y la Legislatura no va a ser un decorado como ahora”, explicó un peronista. En ese partido no se apuran y creen que las definiciones vendrán luego de las elecciones departamentales. El kirchenerismo no opina lo mismo y buscan terminar la estrategia de alianzas la semana que viene. En eso coinciden con Cornejo, que también quiere que sea todo o nada. No es la única coincidencia.

La tensión crece y hay dirigentes que con motivaciones diferentes, tienen objetivos comunes. Es lo que pasa con Carlos Ciurca y Alfredo Cornejo. Ambos presionan para que sus frentes no se rompan y que sea Omar De Marchi el que capitalice ambos quiebres. Aunque, claro, el peronismo no ve con malos ojos que el exintendente de Luján se abra y le “robe” electorado al radicalismo. Generaría así un potencial que el Frente de Todos no tiene por sí solo.

Cambios

Mendoza tiene una anomalía en la representación política. El Frente de Todos y Cambia Mendoza poseen el oligopolio de los cargos y el poder y quedó afuera un tercio de la población que en las elecciones votó otros partidos, pero de manera atomizada. Pero además ambos frentes tienen un desgaste natural.

El kirchnerismo lo arrastra desde hace más tiempo. El cornejismo por la permanencia de 7 años en el poder y con la misma persona: desde el 2015 Cornejo es quien lidera las boletas en las elecciones más importantes (fue gobernador, diputado nacional, senador y ahora nuevamente aspira a ser gobernador).

Los quiebres en los dos frentes podrían generar un nuevo esquema político que rompa la monotonía que se vive y también la comodidad del oficialismo en todos los ámbitos de discusión donde tiene una mayoría cómoda.

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