Mauricio Macri exige dureza y no acepta acuerdo con los que rompen todo
Mauricio Macri le sigue dando pasto a las fieras. También da consejos, como le dio a Gastón Di Castelnovo, a quien recibió este viernes en Villa La Angostura, donde aún sigue descansando, y le sugirió que no deje de decir nunca lo que piensa, que se aferre al cambio y que no sea “políticamente correcto”.
Di Castelnovo es uno de los dirigentes “territoriales” que abiertamente ya apoyan a Diego Santilli para gobernador y Horacio Rodríguez Larreta para presidente, pero el mensaje del expresidente pareció ser una indirecta para el jefe de Gobierno porteño.
El dirigente de Ituzaingó formó parte de la reunión que el miércoles por la mañana Santilli mantuvo con una docena de candidatos a intendentes que competirán en localidades conducidas por el peronismo, de ahí que se los denominen “territoriales” a diferencia de lo que sucedía en el pasado cuando, despectivamente, se los llamaba “sin techo” por no tener ninguna comuna a cargo.
Una de las mayores diferencias que mantiene el expresidente con su sucesor al frente del Gobierno porteño es esa. Cierta falta de firmeza en la relación con los poderes concentrados en el ámbito gremial y político, con los que Macri cree que no se puede ya tener ningún diálogo o conciliar intereses.
Esto también lo remarcó este viernes, en declaraciones radiales, el nuevo jefe de campaña de Patricia Bullrich, Hernán Lombardi, al decir abiertamente que a él, el expresidente personalmente le pidió que acepte hacer con la exministra de Seguridad lo mismo que terminó haciendo tras las PASO de 2019, cuando perdido por perdido, armaron las Plazas del Sí se Puede.
Sin embargo, la preocupación que existe en la provincia de Buenos Aires es hasta donde puede llegar la onda expansiva de la pelea nacional del PRO entre Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich. Los intendentes y los referentes territoriales con presencia asegurada y posibilidades de triunfo creen que es un delirio pensar hacer internas donde la victoria es casi un hecho y hay altas chances de arrebatarle el poder al oficialismo local.
Di Castelnovo representa algo de todo esto. Sin rivales internos de fuste, que lo obliguen a competir en una PASO no es lo más dramático, sino que “como quedó demostrado en el pasado, luego se nos hace muy difícil volver a juntarnos en los distritos”.
Por eso, tímidamente, y luego del estupor que causó la reunión de Olavarría en la que estuvieron todos los intendentes del PRO y los máximos referentes provinciales, surgió la idea de producir “un trabajo político que empiece a ordenar de abajo para arriba para terminar haciendo imposible la fractura territorial".
Esta teoría dice que si en las localidades hay acuerdos, que se trasladan a las listas seccionales, y si esas alianzas son firmes y consistentes, es muy difícil que los candidatos nacionales obliguen una pelea para dirimir a quien eligen de candidato a presidente. “Que eso lo decida la gente”, esgrimen quienes la defienden.
Así, encuestas y elecciones preexistentes determinarán el poder territorial y competitivo de cada uno y las fuerzas políticas locales después trabajarán con las conducciones provinciales para decidir todo lo demás y llegar a la teoría de la Y. “Sino, así como vamos, terminamos todos rotos”, auguró.


