Alberto Fernández vuelve a juntarse con los más cercanos y piensa qué hacer con Daniel Scioli y Sergio Massa
El presidente Alberto Fernández estará, este jueves a la mañana, en la previa del encuentro por la mesa de discusión política del Frente de Todos, que nadie sabe bien quienes participarán, en el Conurbano bonaerense, en General San Martín, cuya administración municipal conduce su ministro Gabriel Katopodis a través de Fernando Moreira, el intendente interino.
El ministro de Infraestructura y Obras Públicas también participó este miércoles del encuentro que el presidente mantuvo con el triunvirato de jefes territoriales más experimentados del conurbano a quienes se le sumaron Juan Zabaleta y Andrés Watson, de Hurlingham y Florencio Varela, respectivamente. Alberto Descalzo, Juan José Mussi y Julio Pereyra, este último jefe político de Watson, y los otros intendentes de Berazategui y de Ituzaingó, son de los que más batallan para los integrantes del Gobierno nacional comprendan las urgencias que tiene el electorado al que dicen representar. Esta vez no hubo fotos del encuentro.
El presidente volverá al Conurbano con Katopodis, con quien estuvo la semana pasada en Berazategui y nuevamente esquivarán la presencia de Axel Kicillof a su lado. Nadie sabe bien por qué, pero muchos presumen los motivos por los que se vienen esquivando. El gobernador había estado la semana pasada en General San Martín para presentar el mismo programa que ahora los funcionarios locales harán con Fernández.
Una nueva foto entre el presidente y el gobernador parece bastante esquiva, salvo cuando este jueves se vean en la mesa política. La presencia del gobernador había sido anunciada para el viernes pasado en Berazategui, pero no sucedió.
Entre los que siguen de cerca estos acontecimientos, hay perplejidad y decepción. Uno de los empresarios que siempre apuestan por el progreso del país, y que elección tras elección considera que es el peronismo y su dirigencia como los únicos capaces de mantener la rueda productiva siempre activa, no encontró consuelo ante su cotidianeidad. Le “tiran por la cabeza licitaciones” pero no las quiere ni considerar porque “nunca te aprueban lo esencial. La redeterminación de los costos entre el momento en que se abrió el presupuesto y el momento de la obra. En este país, en seis meses pasaron cosas”, dijo.
Conocedor de todo tipo de dirigentes, desde concejales, intendentes a ministros y presidentes, y más de un gobernador, percibe que sus amigos y conocidos que hoy conducen el poder no entienden la distancia que hay entre el dicho y el hecho, léase, entre el anuncio y la realidad.
El diálogo con MDZ se produjo casi de modo casual, y ante las dudas que tenía el interlocutor por la proliferación de versiones que hay en la Casa Rosada y en la provincia de Buenos Aires sobre quién será el candidato presidencial, si hay una tercera etapa de Cristina Fernández de Kirchner como presidenta y si hay o no interna.
Experimentado, considera, al igual que la mayoría de los que componen el "círculo rojo" peronista, “Cristina será candidata a senadora nacional en la Provincia. Ella se va a poner por encima de todos, será la candidata de todos, y después designará a sus delfines en las candidaturas de Daniel Scioli y Sergio Massa”, simplificó.
“Pero los dos se detestan, termina mal esa interna”, le respondió este periodista. “Pero pensá bien. Les sirve a todos, y ellos también tienen que ayudar con lo que dicen y hacen”, anticipa.
Para que suceda esto, deben pasar varias cosas. Si bien todos asumen que el exgobernador bonaerense y el actual ministro de Economía quieren ser candidatos y hasta competir entre sí para ver quién tiene más votos, un grupo cada vez mayor de kirchneristas camporistas sostiene algo que nace desde sus propias experiencias y, en su favor, con algo de sentido común. Es la vicepresidenta la única que los representa ya que la experiencia adoptada con Alberto Fernández dejó en claro que no pueden delegar a nadie su proyecto.
Además, el presidente de la Nación sabe que si abdica de su proyecto reeleccionista, que también tiene escasísimas chances de prosperar, el día que anuncie que no será candidato para tomar un café deberá ir a un bar de las adyacencias de la Casa Rosada.
Por eso le pidió a sus ministros de mayor confianza que le profundizaran encuentros con intendentes y fue así que este miércoles se juntó con tres de los más experimentados jefes comunales quienes, a su vez, hace meses habían iniciado una serie de encuentros para encauzar la crisis política que se avecinaba previa salida de Martín Guzmán del ministerio de Economía.
"No, no hay albertismo. Hay urgencia y necesidad de que esto no empeore más", sintetizó uno de los presentes.


