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Más frustraciones que proyectos en el manejo de recursos clave

Petróleo en decadencia, la frustración de Vaca Muerta y la minería. Atraso en infraestructura energética y una oportunidad que genera tensión. Mendoza tiene problemas para gestionar los recursos naturales; los renovables como el agua y los no renovables que motivas actividades extractivas.

Actividad petrolera en decadencia, frustraciones políticas con la minería; conflictos con la tierra por su acceso y su uso y el desafío mayor: cómo administrar el agua. Mendoza tiene un profundo problema con la disponibilidad y la gestión de sus recursos naturales; los no renovables que motivan actividades extractivas y los renovables que son la fuente de riqueza. El gobernador y su principal candidato a sucederlo tomaron el tema como ejes de su política económica con algunas expresiones de deseo proyectos incipientes

 Rodolfo Suarez le pasó la posta de la construcción de un futuro inmediato al candidato Alfredo Cornejo, pero antes marcando la cancha. Mencionó como ejes a la "ilusión" de Vaca Muerta, los proyectos de exploración minera y la gestión del agua. Cornejo no se hizo cargo del todo y dio vuelta esa visión por el lado del lamento: dijo que Neuquén crece porque  tiene un commodities fenomenal como es el petróleo y San Juan también por el commodities que representa la minería. Lo que no dijo el exgobernador es que Mendoza no es ajena a ninguna de esas actividades. Una está en decadencia y la otra marcada por los yerros.  Más allá de esa coyuntura, es real que gran parte del futuro de la Provincia depende de la gestión de los recursos naturales. 

Frustraciones

Cero regalías y cero producción. El registro de desempeño del área petrolera que incluye la parte mendocina de Vaca Muerta genera un gráfico plano, sin actividad y sin recursos para la provincia, a pesar de que la empresa El Trébol consiguió una concesión por 30 años, con beneficios fiscales incluidos tras la primera experiencia de fracking ejecutada en Mendoza y que fue anulada en etapa de producción. Así figura en las planillas del Ministerio de Hacienda en el único apartado para proyectos no convencionales, en la concesión Puesto Rojas.

La ilusión por aprovechar el boom de Vaca Muerta arranca con esa frustración y ahora apuestan a que el proyecto que lleva adelante YPF genera una expectativa distinta. Son solo dos pozos piloto cuya concreción tuvo más que ver con decisiones políticas que productivas, por lo que hay quienes le agradecen al "kirchnerismo" de YPF que se ejecute. Hacia fin de año año, tras las fracturas y la entrada en producción, se sabrá el potencial del área y, también, si valdrá la pena montar infraestructura de este lado del Río Colorado o seguirán dependiendo de Rincón de los Sauces. El problema de Mendoza es que no está preparada para aprovechar una oportunidad si aparece, mucho más para proyectos que son "pan para hoy y dudas para mañana"; como el petróleo no convencional. 

Pero la caída en la actividad petrolera es constante. Para el Estado provincial es "un drama" porque cada vez tiene menos relevancia en los recursos. Las regalías eran, hace 20 años, ingresos por una actividad económica que, según la ley, debían ser empleados para inversión, pero se iban en gastos corrientes. Hoy, representan un monto mucho menos significativo y, en cambio, los impuestos a las actividades económicas son los que financian la mayoría de los gastos corrientes. Hace 20 años los ingresos por regalías superaban el 30% de los ingresos corrientes; hoy no llegan al 5%. 

En la actividad convencional la situación es más compleja aún, por el agotamiento de los recursos y la falta de exploración. Desde que la Provincia se hizo cargo de la gestión del petróleo, con la puesta en marcha de la ley, la caída ha sido marcada, acompañada con manejos particulares de áreas y concesiones. Desde las primeras licitaciones, algunas anuladas y otras con adjudicaciones fuera de las normas, hay problemas que se profundizaron: menos exploración y explotación, caída en la producción, dependencia de una sola empresa y menos participación. El Gobierno acentuó la participación de la empresa estatal EMESA en todo el negocio energético, pues heredó todas las concesiones y "media" en el vínculo con privados. Muchos miran con recelo ese modelo porque acarrea frustraciones en varios planos (desde áreas petroleras poco desarrolladas hasta proyectos hidroeléctricos truncados como Portezuelo). En San Rafael, por ejemplo, miran de manera crítica lo que pasa con el área Loma de la Mina, que es promocionada como un proyecto de "éxito", pero en realidad tuvo una brusca caída desde que EMESA se hizo cargo. El área, que requiere técnicas especiales para aprovechar el petróleo, estaba a cargo de YPF, empresa que no la tenía como prioritaria. Mendoza la recuperó, la cedió a EMESA y la empresa licitó la operación. La caída en la producción del área es notoria. 

 

Minería sí o no, otra vez

El otro punto de ilusión marcado por Suarez tiene que ver con la minería. Cornejo fue mucho más cauto y, con pragmatismo, aseguró que hoy no tiene sentido arriesgar a sufrir costos políticos altos para impulsar esa actividad porque los beneficios no serían tan importantes en lo inmediato. En efecto, la minería se mide a largo plazo: un proyecto de exploración puede convertirse en "mina" tras una década. Tiempos muy largos para lo fugaces y cambiantes que suelen ser los tiempos políticos en Mendoza. Ese tránsito es el que hará Cerro Amarillo, el proyecto de cobre que está en las primeras etapas de exploración y que Suarez buscará que se apruebe en la Legislatura. La duda ambiental está puesta en si afectará o no algún glaciar, pus hay cateos cercanos (en las DDJJ del estudio ambiental aseguran que no afectarán ninguno). Si Cerro Amarillo avanza, la etapa de exploración y proyección del proyecto (en caso de que lo consideren viable) duraría no menos de 5 años, aunque los especialistas hablan de una década. "Ni el 10% de los proyectos de exploración se convierten en mina. Pero la exploración deja recursos", defienden los impulsores de la actividad. 

Las instalaciones abandonadas de Potasio Río Colorado. 

Suarez también recordó que a fin de mes tendrán un panorama más realista sobre el futuro de Potasio Río Colorado, la mina que la empresa Vale abandonó, que fue "estatizada" y que con la intermediación de un banco ahora busca comprador. Todo el proceso está bajo un particular secreto. Se supone que hay ofertas para desarrollar la mina en tres escalas distintas, aunque todas dependen de inversiones en logística (energía, transporte y producción) grande y de condiciones que hoy son negativas. En el Gobierno aseguran que el proceso es positivo, a pesar de las frustraciones previas que tuvo la empresa Vale para intentar venderlo sin éxito con el paquete total de proyectos e incluso con el nuevo plan más chico. Las ecuaciones económicas siempre dieron negativas y por eso no hubo interesados. Ahora, aseguran, la necesidad global de fertilizantes puede motivar a que se reactive. Temen, también, que el microclima mendocino espante, pues a la propia Vale le pasó. 

Agua para pocos

Uno de los temas centrales que el Gobernador quiere dejar como herencia positiva es la gestión del agua y de la energía. En realidad también por una necesidad urgente y por la herencia negativa que se acumula. Para tener una idea, el dique Potrerillos superó los 20 años de inaugurado y la represa que era indispensable aguas arriba del Río Mendoza ni siquiera tiene proyecto, pues no se hizo nunca más un dique.

Potrerillos, el último dique construido por Mendoza fue inaugurado hace más de dos décadas. 

En las últimas décadas la inversión en ese plano parece haberse congelado en el tiempo.  En el transporte y distribución, está en ejecución la línea eléctrica Cruz de Piedra -Gran Mendoza que fue planificada hace más de 30 años e incluso ahora parece obsoleta. El tendido de distribución que Mendoza demanda hoy para producir, fueron planificadas recién en la "extensión" del contrato con EDEMSA y a costo de los usuarios.

La anticipación de los tiempos políticos suponen una transición en las decisiones que puede ser invisible puertas afuera, pero inevitable hacia adentro. La duda es cuántas de las decisiones estratégicas que debe tomar el Gobierno quedarán en manos de Suarez o del candidato a sucesor, Alfredo Cornejo. Una de las principales es qué hacer con los 1023 millones de dólares disponibles por el resarcimiento de la Nación a Mendoza por la promoción industrial y que tiene a Portezuelo del Viento como primera frustración. Suarez impulsa El Baqueano, una obra desaconsejada desde varios sectores. La necesidad más grande está en la cuenca del Río Mendoza, la más deficitaria desde el punto de vista hídrico, pero que requiere obras más complejas. Cornejo quiere otra cosa.