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La obligación de Axel Kicillof de ponerse al frente de un proyecto nacional y la dura realidad que enfrenta

La Provincia de Buenos Aires será la única expresión activa de Unión por la Patria. Axel Kicillof deberá convivir con Máximo Kirchner y Sergio Massa, representantes de otros clanes del mismo proyecto.
Foto: Télam
Foto: Télam

Axel Kicillof sabe que tiene por delante un año extenuante. Ninguno de sus compañeros de ruta parece haber tomado nota de lo complicado que será 2024 y las demandas de cargos o “contención” exceden lo que el gobernador bonaerense quiere o cree que puede entregar.

Si bien siempre lo supo, corrido el velo de los primeros quince días del nuevo presidente Javier Milei en el poder, quedó más que claro que es el único en condiciones de reunir en un mismo lugar al kirchnerismo peronista renovador que armó Unión por la Patria  (UxP), con una fortaleza adicional. Es, naturalmente, el sucesor en votos y mensaje de Cristina Fernández de Kirchner, la dueña del mayor caudal político de la principal fuerza opositora nacional.

La realidad le impone ser la contraparte directa del Gobierno nacional. Si Milei ajusta, él debe hacer ver que no es necesario y que su mensaje de "Estado presente", además, puede ser eficiente y marcar tendencia, algo que hasta ahora no sucedió jamás.

El aumento de los impuestos provinciales en un 300% es una readecuación forzosa a la nueva realidad, que tendrá a la Provincia de Buenos Aires sin la asistencia nacional a la que la acostumbró Alberto Fernández por orden de Cristina Fernández de Kirchner.

Si bien puede considerarse, con razón, que el estado bonaerense recibe menos en materia coparticipable de lo que merece y que por su “riqueza” debe solventar otras economías provinciales que casi no saben lo que es la producción y el empleo privado, la arbitrariedad de ese ingreso extraordinario de recursos lo ponía a Kicillof en condiciones de brindar varios beneficios que ningún otro podía otorgar.

“La reunión del jueves fue un fiasco… En verdad creo que todavía lo tienen rodeado”, indicó un intendente que participó del encuentro que Kicillof mantuvo con Sergio Massa, Máximo Kirchner y Wado de Pedro, entre otros representantes de UxP sin funciones en el gobierno provincial.

Otro, más desalmado, lo sintetizó como “una misa en recordación del muerto". Y completó: "¿Viste que al mes se lo recuerda luego del entierro? Bueno, esto fue algo parecido. Nos juntamos para vernos las caras después de la paliza del balotaje”.

Sin embargo, el gobernador fue muy claro sobre lo que cree que tiene por delante. Un ajuste brutal en las cuentas del estado provincial y una caída significativa de la recaudación producto de un freno abrupto en la mayoría de las actividades. Desde ese lugar, Kicillof debe reencarnar un discurso y ejecutar una gestión que lo diferencie, de manera exitosa, de la gestión del Gobierno de Milei. 

Ni la tragedia los hizo empatizar a Milei con Kicillof

En la Provincia de Buenos Aires, nadie piensa en ajustar o revisar las cuentas públicas, mucho menos si se trata de organizar la superabultada planta de personal que tienen los organismos públicos, provinciales y municipales. Para no pelearse con sus pares ya de manera directa, uno de los que ha dejado de frecuentar este tipo de encuentros en La Plata se quejó porque “mientras yo tengo 2500 empleados para todos los servicios, incluido el de la recolección, otros tienen 5000 u 8000 y casi no hay diferencia en la población que tenemos que manejar”.

Hace un año, cuando los intendentes se habían quejado duramente por los costos que debían enfrentar pospandemia, Kicillof les advirtió que sería bueno que utilicen los fondos que tenían “trabajando en plazos fijos”. Lo mismo les pedía Sergio Massa en el tramo final de la campaña para que se viera la fuerza oficial en la calle. El jueves, en el salón principal de la Gobernación, ese reclamo no apareció.

Tampoco hubo un reproche por el 3% del presupuesto general que tienen para sus gastos corrientes, fundamentalmente empleados y contratados, la legislatura bonaerense, que paulatinamente empieza a recuperarse del escándalo de "Chocolate" Rigau y sus derivaciones judiciales.

Como cada fin de año, la última semana de diciembre es una tormenta perfecta de novedades y sorpresas en las sesiones de la Provincia de Buenos Aires, donde ambas cámaras sesionan de manera simultánea para no demorar la aprobación de las leyes que el oficialismo cree “indispensables”.

Ahora se verá cómo le renuevan el endeudamiento de 150 millones de dólares, de los cuales 15 millones de dólares volverán a los municipios en supuestos planes para seguridad e infraestructura. Todo un diezmo. Se aprobarán los nuevos proyectos fiscales, impositivos y un ajuste por inflación similar al nacional porque decidió prorrogar el Presupuesto de este año, que contempla gastos por $6,9 billones, ante la ausencia de pautas y proyecciones oficiales respecto de las variables macroeconómicas para 2024.