La trama que se gesta en el Congreso detrás de la comisión que puede rechazar el mega DNU de Javier Milei
El Congreso de la Nación no descansará en la última semana del año y va a trabajar para integrar la comisión bicameral de Trámite Legislativo. Sin embargo, el mega decreto de necesidad y urgencia (DNU) que avance en más de 300 desregulaciones y derogaciones, no va a ser tratado por lo menos hasta después del 1 de marzo.
La comisión tiene 16 bancas, ocho del Senado y otras ochos de Diputados. En las dos cámaras el kirchnerismo va a quedar en minoría después de un acuerdo político entre La Libertad Avanza con la UCR, el PRO y el peronismo no K. En el Senado se juntaron los 39 legisladores de estos espacios para repartirse entre ellos la mayoría de las bancas. El espacio del formoseño José Mayans difícilmente pueda alcanzar cuatro bancas y deberá quedarse con tres.
Algo parecido le pasó a Germán Martínez, jefe de bloque Unión por la Patria en Diputados. Nicolás Massot no solo reunir su espacio, Cambio Federal, con Innovación Federal, un bloque que responde a gobernadores que apoyaron a Sergio Massa, para quedarse con una banca, sino que dejó al kirchnerismo con tres lugares y a La Libertad Avanza con dos. Esto generó un enorme malestar en el bloque opositor, ya que los consideran "poco representativo". Unión por la Patria tiene 102 bancas y la Libertad Avanza 38.
En ese contexto, Martín Menem, presidente de Diputados, y su par del Senado, Victoria Villarruel, deben ponerse de acuerdo y definir la integración de la bicameral. Este año, la presidencia quedará a cargo del Senado.
Si bien el tratamiento del polémico DNU de Javier Milei no es parte del temario para tratar en el período extraordinario (algo que es más bien lógico porque la decisión de avanzar con estas reformas por decreto no generó buenas repercusiones en el Congreso), la bicameral podrá empezar su tratamiento.
La apuesta del radicalismo, el PRO y Cambio Federal será avanzar con un análisis pormenorizado del decreto y de las leyes y normativas que afecta. "Son más de 800 páginas que hay que estudiar una por una, no podés avanzar así porque sí con un rechazo para responder a tu electorado", dicen en este espacio.
En paralelo, por las sombras empiezan las negociaciones de este espacio con La Libertad Avanza para modificar primero la ley de 2006 que regula a los DNU. Esta normativa le da al Congreso la potestad de solo aprobar o rechazar los decretos sin hacer ninguna modificación. El radicalismo le ofrecerá al oficialismo negociar la modificación de esta normativa para poder aprobar algunas de las reformas.
El otro eje de la negociación, el más duro, tiene que ver con rechazar el DNU, en el recinto (lo que implicaría una fuerte derrota política para el Gobierno) o que lo derogue el propio presidente Milei, y que mande por cada artículo de ese decreto un proyecto de ley que vaya en ese sentido.
El juego del kirchnerismo va por otro lado, aunque tiene puntos de contacto. En el bloque de Martínez hay un consenso generalizado en que salir a rechazar ahora mismo el DNU de Milei puede ser contraproducente, ya que se trata de un Gobierno que hace un mes ganó con 14.5 millones de votos. Pero también saben que deben canalizar el desencanto de la parte de la sociedad que el miércoles por la noche se indignó con el nuevo Gobierno y agarró la cacerola.
En ese sentido, el miércoles acompañarán a la Confederación General del Trabajo (CGT) en su movilización a Tribunales. Insistirán en la "ilegitimidad de gobernar por decreto como quiere Milei" y en paralelo, habrá voceros que marcarán las críticas al paquete de reformas que propone el nuevo Gobierno.


