El fracaso de Vialidad Nacional vs. el plan de obra pública de Javier Milei
El 8 de febrero del 2020 una fuerte tormenta generó una crecida en el arroyo Chañares y colapsó uno de los puentes de la Ruta 40 a la altura de Anchoris. Cuatro años van a cumplirse desde ese evento y el puente sigue caído. Cuatro años y el avance de obra apenas llega al 30%, dato que demuestra que, más allá del efecto que tuvieron los dichos de Javier Milei, la obra pública nacional en muchos casos ya está frenada. O como aclara el titular de Vialidad Nacional en Mendoza, Guillermo Amstutz, "ralentizada".

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Las alarmas se han encendido sobre todo en los municipios del peronismo, en los que en los últimos cuatro años distintos funcionarios nacionales desfilaron comprometiendo fondos para obras. En esos casos hay avances concretos y temor de que el flujo se corte de forma abrupta dejando trabajos sin concluir. Pero en lo que tiene que ver con la provincia, al menos en obras viales nacionales, está claro que el modelo actual no ha funcionado.
La inflación y la crisis económica han impactado directamente en el ritmo de obra. En cuatro años Vialidad Nacional no logró reparar un puente. Y lo que es peor, un año después de la caída de ese puente otro colapsó, el 27 de febrero del 2021, por el mismo inconveniente. Otra tormenta provocó una crecida del arroyo Los Pozos y otro puente se vino abajo en la Ruta 40. Es decir, no solo no se reparó el primero sino que tampoco se tomaron recaudos para que no volviese a ocurrir lo mismo.
En diálogo con MDZ Radio Guillermo Amstutz se jactó de que durante el gobierno de Mauricio Macri se paró la obra pública por la crisis económica mientras que en el gobierno de Alberto Fernández se optó por bajar el ritmo pero sin paralizarla. Una suerte de premio consuelo. Costoso premio consuelo, porque el paso del tiempo y las inclemencias climáticas hacen que muchos trabajos tengan que ser reparados o hechos de nuevo.
La Variante Palmira es un ejemplo del lento recorrido de la obra pública en Argentina. Una traza fundamental que luego de casi ocho años registra un avance del 86%. Empezó durante la gestión de Macri, siguió en el gobierno de Alberto Fernández y es una incógnita qué definirá al respecto el presidente Javier Milei. Cada año que pasa, significa aumentos en los costos, redeterminaciones de precios y nuevos contratiempos.
Grandes anuncios han quedado en eso en los últimos años producto de esa realidad cambiante y una macroeconomía inestable. La Doble Vía a San Juan sigue siendo una promesa a pesar de las buenas intenciones y el ambicioso plan de mejorar el paso a Chile con la remodelación del túnel Caracoles solo puede observarse en maquetas y renders. Ni siquiera contar con financiamiento internacional del BID alcanzó para que ese proyecto avance.
Tampoco se logró mejorar el estado de la calzada del Acceso Sur a pesar de que ya se había anunciado el trabajo en distintos tramos. Lo poco que puede presumirse en ese sentido es el asfalto en las colectoras que llevó adelante la Municipalidad de Luján de Cuyo en convenio con Vialidad Nacional. Se trata de obras necesarias y trascendentales para el crecimiento de Mendoza y el nuevo gobierno deberá buscar la forma de concretarlas. Modelo a la chilena con participación privada, convenios con las provincias o municipios, de alguna forma se debe reactivar el ritmo porque, en los hechos, hay obras públicas que llevan años paralizadas.
El de las colectoras del Acceso Sur puede ser un ejemplo virtuoso. También podrían citarse en ese plano los acuerdos con Vialidad Provincial para avanzar con la refuncionalización de la ruta 99 de El Challao, que sí está en marcha. El desafío de la próxima administración será buscar la forma de que las obras se hagan en tiempos lógicos.
