Cómo sigue: el juicio, la cárcel y la sucesión de Walter Bento
Con el dictamen que ordena la destitución de Walter Bento termina una de las etapas de las anomalías que se habían generado alrededor de la justicia federal de Mendoza y en particular con el Juzgado Federal 1, el de mayo concentración de facultades y poder. Esa rareza era que Bento estaba siendo juzgado por delitos graves, pero seguía siendo juez y, de hecho, lo fue durante más de dos años con todas sus facultades, decidiendo sobre la libertad de las personas, los procesos y hasta controlando procesos electorales.
En el plano político no le quedan apelaciones. Solo puede recurrir a la Corte Suprema, instancia a la recurrirá, según adelantó su abogado defensor. Ese reclamo debería estar basado en los procedimientos, no en los argumentos de la destitución. En el Tribunal hubo un voto en disidencia que apeló a argumentos similares. Sin embargo no habrá efectos inmediatos para el exjuez.
Con la destitución Bento pierde todos los privilegios de un juez. Además de los fueros, se elimina su salario y la posibilidad de acceder a la jubilación de régimen especial que tienen los magistrados; es decir el 82 por ciento móvil del último sueldo. Lo que pierde son los aportes que hizo a la seguridad social, por lo que cuando cumpla los requisitos podría acceder a una jubilación ordinaria.
El único privilegio al que puede aspirar y seguramente acceda es tener un calabozo y un pabellón mejor en la Cárcel de Cacheuta. Bento fue trasladado rápidamente a esa penitenciaría, luego de que el Tribunal Oral pidiera que se libera un cupo. Allí hay un pabellón especial que fue montado para "presos VIP". Se trata de funcionarios, policías, jueces y acusados de delitos no violentos que irían a parar al lugar. Incluso en algún momento se especuló conque a ese pabellón irían algunos detenidos vinculados a causas de corrupción nacionales. La Unidad Penitenciaria Federal VI, donde estará Bento, tiene un departamento de "alojamiento especial".
Entre las paradojas que tiene le tema, está el traslado original a la U32: se trata de los calabozos donde, según testimonios a los que accedió MDZ, eran confinados algunos detenidos para "ablandarlos" y luego pedirles coimas. Allí destinaba a los acusados Bento y ahora él fue alojado al mismo sitio. Pero estuvo muy poco tiempo, a diferencia de muchos de los procesados que estuvieron bajo su decisión.
La destitución del juez está arraigada en la falta de ética, idoneidad y de apego a las normas que debía como magistrado. Fue echado del cargo por mal desempeño, no por cometer delitos. Los delitos de los que es sospechado sí son influyentes en cuanto a la imagen, pero no pesan como argumento para los votos del jury. Para el exjuez queda ahora un camino árido en la causa penal, donde está acusado de varios delitos. Los más complejos son los de asociación ilícita, que no es excarcelable, y la acumulación de 15 cohechos. Esos son los que pueden mantener en la cárcel a Bento. Además está acusado de enriquecimiento y lavado.
El Juzgado Federal 1 quedará vacante. Ya había sido subrogado por la suspensión de Bento y ahora se complicará más. Es la segunda vez consecutiva que el titular de ese juzgado es destituido.
El proceso para el reemplazo es complejo y el Consejo de la Magistratura, donde se inició el camino de la destitución, también debe intervenir. Primero debe haber un concurso, proceso que es extenso. El Consejo designa una terna y es el Presidente de la Nación quien debe elegir entre los tres candidatos o candidatas que queden preseleccionados. El último paso es la votación en el Senado de la Nación.
El juzgado 1 tiene "supercompetencias" y por eso también es el más deseado por la política. Además de tener causas penales tiene la competencia electoral. Hay proyectos para crear más juzgados y quitarle algunas de la facultades, pero no han prosperado.


