Idas y vueltas para formar un gabinete y evitar la "piña galáctica"
El Mercado de Liniers parece ser la nueva cuna de la cocina de primer nivel, el menu renovado de Dante Liporace convoca y seduce a empresarios, políticos, lobbistas y periodistas, que se sientan y recomiendan. Hubo una cena, la semana pasada, en la que un empresario de talla grande definió: "Si no pueden armar un gabinete y piensan hacer el ajuste mirando una tabla de excel y sin pensar que en el medio hay gente, la piña que se van a dar será galáctica". Lo escuchaban estrellas de las financias y un empresario líder del sector exportador. El diagnóstico representó el sentir de parte del stablishment a raíz de las dificultades de Javier Milei para conformar su equipo de Gobierno.
La "rosca" política no descansa, y mientras por la mañana el Café Tabac no da respiro, las noches en Mercado de Liniers se ponen interesante. Allí, mientras empresarios y dirigentes cenaban en sigilo en el piso de arriba, un operador de los tres del país conversaba con dirigentes que quieren saber "cómo están las cosas", es de los que sostiene vínculo directo con el poder hace años y que suele elegir el lugar para reuniones privadas.
Mauricio Macri dedicó buena parte de su semana a firmar epitafios a la distancia, primero el de Carolina Piparo, una fugaz macrista que desembocó en el armado liberal de sopetón y logró casi 25% de los votos en Buenos Aires. Se la definió como la sucesora de Fernanda Raverta, pero será el representante de Juan Schiaretti, Osvaldo Giordano, quien se haga cargo de la muy pesada herencia que deja el Gobierno para la asistencia social. Fue el preludio de una serie de cambios que no terminan y que ni el propio Gobierno termina de explicar por qué se producen.
El Banco Central es el claro representante de los idas y vueltas del Gobierno, aún no nato. Emilio Ocampo estuvo confirmado durante un año, pero no llegó al poder de suceder a Miguel Pesce, un leading case de que el nivel de estoicismo no tiene límites. Soportó internas y críticas duras durante cuatro años y terminó su mandato en tiempo y forma, algunos creen que tendrá nuevos rumbos cerca de Patricio Supervielle. No sólo no será Ocampo, sino tampoco su reemplazante confirmado, Demian Reidel, quien también era número puesto y duró 48 horas, hasta que la mirada macro no coincidió con la presidencial y dejó su cargo antes de tomarlo.
Será entonces parte del dilema de esta semana la determinación del nuevo presidente de la entidad que, según la plataforma electoral de Javier Milei, dejará de existir como tal en su periodo de Gobierno.
El ministerio de Economía es parte de la obsesión de Mauricio Macri, quien sabe que el ajuste del déficit de quince puntos que planteó la Libertad Avanza durante la campaña necesita de un refinamiento y asistencia del estado para evitar un estallido social casi garantizado y soñado por una parte del arco opositor. Javier Milei necesita de forma obligatoria conformar un plan que contemple sostener determinadas variables, como los planes sociales y la presencia del estado en comedores en todo el país, sino la gobernabilidad estará absolutamente comprometida.
El plan de obra pública es otro de los desvelos de Macri. "Hacerlo a la chilena no es desentenderse, eso es un delirio, nadie agarra un plan nacional porque el estado se corre, vamos a guiarlo para que se sostenga lo hecho y se pueda re orientar lo que viene, no se puede ir a un shock de desempleo en tres meses porque esto explota". La frase es del expresidente, y se la dijo a un colaborador que lo conoce desde que usaba bigote.
Las acciones de Guillermo Francos vuelan, la mezcla de academia y política lo posicionan como el hombre fuerte del gobierno venidero. Tiene por delante la tarea para nada sencilla de coordinar política, ajuste y gobernabilidad con los hombres fuertes del interior. Francos goza del absoluto visto bueno de Mauricio Macri, y tiene puentes con distintos actores del sector público y privado por su paso en el BID, donde concluyó una agenda internacional que pocos tienen.
Las intermitencias del presidente Milei estarán supeditadas a la capacidad de tomar sugerencias y llevar a cabo cambios sostenibles en el tiempo. Por eso, también, el Banco Central se esfumó como el plan de economía, a cargo finalmente de Luis Caputo, quien viaja a Estados Unidos para dar comienzo a su plan. Tuvo conversaciones directas con banqueros del extranjero y será entonces quien sea el medio entre un país que necesita crédito y un presidente que no piensa gastar. Un oximoron que por ahora no tiene final.
Javier Milei sigue convencido de que se podrá ajustar a la política sin tocar la gente. El último informe del Observatorio Social de la UCA es contundente sobre el diagnóstico que deberá enfrentar Milei. El 51.7% de los argentinos precisan ayuda para subsistir, por lo que el corrimiento del Gobierno deberá ser paulatino y progresivo obligatoriamente. Así entonces, Milei deberá contemplar qué parte del estado presente retira y cuál mantiene para evitar la estridencia de una sociedad rota y empobrecida que eligió un modelo liberal pero del que no se sabe cuánto entendieron, era un gobierno de ajuste.