Presenta:

Sobresalen boletas truchas en distritos claves del Conurbano bonaerense

Hay distritos en los que aparecieron boletas truchas de Milei, usadas en las PASO, que fueron las que imprimieron los intendentes del peronismo, todo parece normal. Votaría un 75% del padrón.
Foto: X (Twitter)
Foto: X (Twitter)

La elección se viene desarrollando con cierta normalidad, mucho más que la habitual. Las escuelas abrieron casi puntuales y salvo en determinadas localidades la mayoría de las autoridades de mesa o fiscales propuestos por ambas fuerzas se dispusieron en las escuelas desde muy temprano, por lo cual, a las 11.00 de la mañana, ya habían pasado por los diferentes centros de votación casi un 25% del padrón habilitado.

En varios municipios se está viendo una movilización con micros y colectivos de línea, como Moreno, General San Martín y La Matanza, aunque son muchos menos de los que se observaron en octubre pasado. Tampoco hay semejante despliegue de remises. Promedio de cien votos por mesa. En otros, los intendentes que imprimieron las boletas de Javier Milei en las PASO, las están poniendo a través de sus fiscales para confundir a la gente y anular su voto. Lo mismo está diciendo Unión por la Patria en estos momentos. 

La Libertad Avanza hasta ahora no formuló ninguna denuncia. Todo lo contrario. Se están tranquilizando ante la presencia de fiscales propios en todas las mesas. Las boletas se reponen sin inconvenientes, producto de que, al inicio de la votación, los opositores decidieron distribuir mucho menos cantidad que las del oficialismo porque comprobaron que el mayor hurto y cambio de boletas se realizaba al inicio mismo de la votación.

Unión por la Patria denunció este tipo de boletas en el cuarto oscuro.

En varios municipios, los fiscales de Javier Milei están utilizando para la firma de su fiscal de mesa un color diferente al que usa el de Unión por la Patria. Si éste usa el azul o negro clásico, aquellos utilizan el rojo, por ejemplo.

La gente no se demora en los cuarto oscuros. Hay dos boletas. No hay inconveniente para elegir “pollo o pasta”. La mayor preocupación opositora radicaba en la incompatibilidad de los equipos libertarios con los aportados por Juntos por el Cambio. Hasta el momento, no hubo chispas entre los contendientes de octubre pero que ahora trabajan juntos.

“Por ahora está todo muy tranquilo… Para mí es una mala noticia”, reconoció un dirigente que se hizo cargo de buena parte de la fiscalización de La Matanza. Consultado por qué motivo le parecía malo, contestó que “es para que nos relajemos y después nos metan un burro en las urnas, con actas apócrifas para cargar en el sistema de recuento de votos”, por ejemplo.

Este es uno de los puntos a vigilar. En octubre, el sistema se cayó completamente a las 18.05 porque habían hecho una prueba entre el enlace del back up de respaldo y el que se utiliza con energía normal. El apagón duró más de lo aconsejado.

La oposición, sin embargo, volvió a padecer de ausencia fiscalizadora en distritos como La Matanza, Merlo y Moreno, fundamentalmente porque en algunos casos los antiguos mileístas, aportados por amigos del oficialismo, abandonaron el control de sus escuelas mucho antes del día de la elección y nadie los repuso. En otros casos, la ayuda del PRO es leve porque los dirigentes territoriales deben esperar “auxilio” de otras localidades, como Ciudad de Buenos Aires o distritos del PRO que están dispuestos a colaborar con la vigilancia del voto ciudadano.

Casi se da por descontado que la cantidad de votantes será menor a la de las elecciones de octubre pasado, que rondó el 77% del padrón habilitado para votar. La diferencia favorable entre la gente que se sumó a participar desde las PASO a las generales fue decisiva para el triunfo de Sergio Massa, producto de la masiva movilización del Gran Buenos Aires y de los intendentes que se jugaron todo a ganar sus distritos, lo que posibilitó, también, una sustancial diferencia en favor de Axel Kicillof.

Ahora lo único que se juega es la candidatura de Massa, que ha dejado trascender que en caso de ganar se alejaría mucho más del kirchnerismo de lo que se suponía, provocando un replanteo en muchos jefes territoriales aliados con Cristina Fernández de Kirchner directamente.