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Viaje al centro del electorado: la aventura de Sergio Massa para ganar la elección

Sergio Massa llega a una elección en la búsqueda de votos del centro. Sabe que la batalla es propia.

Sergio Massa llega al día más importante de su carrera política en el que se definirá si es o no el próximo presidente de los argentinos y argentinas con cansancio, pero también con esperanza. En público y en privado repite que es muy largo un período electoral de siete meses, desde mayo con el cierre de alianzas hasta noviembre con la definición del balotaje.

Pero también hay optimismo en el búnker oficialista. Confían plenamente en la estrategia de mostrar un “Massa presidente”, algo que quedó demostrado en el debate “frente  a los desequilibrios de Javier Milei”. Este mismo mensaje buscó trasmitir el jueves en el almuerzo con las principales cámaras empresarias, donde dejó “propuestas claras” y “una visión posible de desarrollo productivo, sin soluciones mágicas”.

A la propuesta de “gobierno de unidad nacional”, Massa dejó una tentación para la oposición moderada de Juntos por el Cambio, a la que se la pasó tirando guiños en toda la campaña, casi sin dar nombres. Firmó el pacto de ética con distintas ONGs y anunció que la Oficina Anticorrupción en su gobierno será conducida por una persona designada por la oposición.

Al igual que en la elección general, casi por cábala, se espera que Massa tenga distintas reuniones políticas y que aproveche la veda para retomar la agenda del Ministerio de Economía, que quedó relegada por la campaña electoral. El domingo almorzará con su familia y después tiene previsto reunirse con su equipo en las oficinas del Frente Renovador de la avenida Del Libertador. Cerca de las 20 llegaría al búnker en el Complejo C para esperar los resultados.

Massa llevó sus ideas al almuerzo de las cámaras empresariales. Crédito: NA

En caso de resultar ganador, Sergio Massa tiene previsto convocar a su equipo de trabajo y posiblemente a la prensa también para un reunión el lunes temprano. Allí anunciaría quién sería su ministro de Economía, con la estrategia de aprovechar el feriado y llevar un poco de calma a los mercados antes de que abran el martes por la mañana.

Sergio Massa sabe que los votos son de él, que es parte de una coalición pero que la campaña fue propia. Con una Cristina Kirchner relegada en Santa Cruz y un Alberto Fernández de bajísimo perfil, el ministro de Economía entiende que la centralidad de la campaña pasó por su actividad, algo que él valora.

La búsqueda de la identidad propia

Después del resultado de las elecciones generales, en la que un 63% del padrón no lo votó, el ministro fue un poco más hacia el centro. Lo mismo quiso hacer su competidor Javier Milei, que no recibió el apoyo del 70%. En el búnker de la calle Mitre saben que ese trayecto favorece al tigrense, que “está más cerca” y que “es creíble”.

Desde el discurso de la elección del 22 de octubre en el que ganó la elección, Massa intentó capitalizar sus idas y vueltas en la política, algo que le costó la crítica de empresarios y dirigentes, para mostrar su capacidad de diálogo. Además, se alejó lo más posible del kirchnerismo. “Yo soy del Frente Renovador”, respondía cada vez que alguien le preguntaba por su pertenencia política. 

Además remarcó en distintas entrevistas que “Cristina Kirchner no va a tener lugar en su gobierno”. El cristinismo lo entiende a partir de una estrategia de campaña. Pero también a partir de las propias definiciones que dio la vice desde el año pasado cuando dijo que “es tiempo de una nueva generación política” y que “no va a ser obstáculo para que el peronismo gane la elección”