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El voto del público, entre el discurso y la gestualidad

El debate presidencial entre ambos candidatos dejó varias aristas opinables, en este caso desde la comunicación, con dos planos: el verbal y el gestual.
El debate del domingo último entre Javier Milei y Sergio Massa sigue dando que hablar. Foto: CNE
El debate del domingo último entre Javier Milei y Sergio Massa sigue dando que hablar. Foto: CNE

En comunicación hay siempre al menos dos planos que vinculan al emisor con el destinatario: el verbal y el gestual. En otros términos, la enunciación del mensaje y el metamensaje que lo rodea. El primero está ligado al plano racional del receptor y el segundo al emocional. Así las cosas, quien emite llega a su audiencia con lo que dice y con lo que muestra, sea esto consciente e intencionado (palabras, gestos ensayados, movimientos) o inconscientes (fallidos, reacciones, miradas). En ambos planos hay comunicación, que solo se completa en la recepción. 

Si el debate de anteanoche entre los candidatos Javier Milei y Sergio Massa se ciñera solo al plano verbal, sin dudas, el ganador fue el ministro de Economía. Su manejo de la retórica, su claridad en los contenidos y la verbalización de sus ideas fue mucho más clara y contundente que la de su challenger libertario. Además, explotó mejor las debilidades de su contendiente, que fue más confuso, abstracto y por momentos careció de la plasticidad suficiente para devolver los golpes que le propinaba su adversario. Pero nada es sencillo en esta vida y las cosas no son lineales.

¿Cómo explicar entonces que en todas las encuestas de opinión entre los ciudadanos el ganador haya sido Javier Milei, a contramano de los que reflejaron los medios de comunicación? Lo que puede explicar esta disparidad entre lo que vieron los periodistas y el público en general radica en los diferentes niveles de mensajes y metamensajes que recibieron los televidentes en sus casas. Las  disparidades en el plano verbal y el gestual. En términos de mensaje, Sergio Massa fue más claro y dominante. Pero se excedió en su virulencia al intentar acorralar con preguntas a su contrincante. Hay un término en inglés que lo define bien: Patronizing, pero que en combinación con su tono de voz y su insistencia lo convirtió en un mero bully, en criollo, un patotero.

Sergio Massa fue más claro y dominante en términos de mensaje.

Superado en lo discursivo y sometido al impiadoso ataque de Sergio Massa, Javier Milei se mostró como una persona frágil, que puede ser tomado como una debilidad, pero que es una característica que humaniza y, por sobre todas las cosas, genera empatía. Fue un Javier Milei de carne y hueso, humano, que en ese sentido sorprendió. Y además no sé exaltó demasiado, a pesar de que Sergio Massa se mostraba como un implacable acosador. 

Salió así, pese a que ambos intentaron otra cosa. En un video previo al debate, durante el ensayo, Sergio Massa aparecía relajado,  sonriente. Si en el debate hubiese logrado mostrarse comprensivo, afable, contenedor, con una sonrisa o un gesto comprensivo hacia los millones de argentinos que sufren a diario las consecuencias de su pésimo gobierno, el resultado hubiese sido todo a su favor. Pero no le salió, su rostro reflejaba un rictus inquisidor, que intentó borrar en el segundo tramo del debate, pero que a los tres minutos volvió para no irse más. Mientras tanto el rostro de Javier Milei aparecía iluminado, claro, con un dejo soñador, mirando hacia arriba. Sergio Massa miraba para abajo. 

Sergio Massa y dos rostros. Relajado, el día previo al debate, en el ensayo. Rictus inquisidor fue el que finalmente se vio el domingo.

El resultado: no es extraño que los exigentes periodistas y líderes de opinión, entrenados en las lides de los debates hayan visto como claro ganador a Sergio Massa. Pero que a su vez la gente común haya sentido una corriente empática con el acosado, con la víctima del bullying, con quien se identifica como destinatario de las diatribas del ministro que la somete con un 142% de inflación anual. En definitiva, veremos este domingo qué busca el electorado argentino en medio de la crisis: si espera que la comprendan y expresen o que la conduzcan y manden.

No falta mucho, ya no hay mucho más para decir… y mostrar.

Hernán Etchaleco.

* Hernán Etchaleco, licenciado en Comunicación Social, consultor.