Causa Walter Bento: la explosiva declaración de Diego Barrera que incluye a la política mendocina
En el marco del megajuicio que tiene como principal protagonista a , declaró este miércoles Diego Barrera, el asesino de Diego Aliaga, y recientemente condenado a prisión perpetua. Es quien, a través de contactos y testimonios, involucró a Bento con presuntos pedidos de coimas para dar beneficios a presos. En la causa que lo tiene como acusado al exjuez de liderar una organización que otorgaba favores a presos a cambio del cobro de coimas y que continúa su curso con él preso en la cárcel de Cacheuta, se investiga también las relaciones que tenía el exjuez con algunos protagonistas como Aliaga, ex despachante de aduanas asesinado en 2020.
Desde un principio hubo expectativa por las expresiones de Diego Barrera, quien sorprendió al señalar que su declaración inicial "fue manipulada". "Absolutamente toda la declaración del 5 de febrero fue manipulada por el fiscal Dante Vega y Antonio Carrizo (su ex abogado). Me obligaron a declarar en contra de Bento, es la primera vez que lo tengo a dos metros. Me obligaron y lo tuve que hacer por mi familia", sostuvo Barrera. En su relato, también involucró a dirigentes de la política mendocina. Precisamente, el exvicegobernador Carlos Ciurca, el exministro de Seguridad Leonardo Comperatore y la senadora nacional Anabel Fernández Sagasti.
"Nunca me notificaron que iba a declarar. Me levantaron a las 7 de la mañana y no me notificaron de la audiencia", lanzó Barrera y sumó: "Me debo a decir la verdad. Este libro llegó a mis manos y a las de mi familia para que diga la verdad". Debido a que se hicieron las 18.00, Barrera continuará con su testimonio este miércoles por la mañana y habrá preguntas de la Fiscalía.
En su extensa narración, Barrera subrayó: "Saliendo de la Fiscalía 19 de Rodeo, cuando obligo a mi hijo a hacer el llamado porque tenía a toda la policía encima, lo obligué a hacer eso. Me acerqué a Francisco 'Chato' Álvarez y le dije ¿'qué hacemos?'. Me dijo que 'por la llamada esa tenemos que ir a los federales'. Me subí a mi vehículo y, en ese instante, se subió un policía de civil. Le dije que se bajara porque era mi vehículo particular. Me dijo que me tenía que acompañar por órdenes de los federales y que siguiera un auto blanco. 'Hacela corta y vamos, sino se te va a complicar'. No me quedaba otra y seguí el auto. A esa persona la puedo identificar perfectamente. Me dijo que 'más allá de lo que pase o no pase en tu declaración en federales, lo único que vas a agregar es que Diego Aliaga saca presos del federal'. Vas a decir eso o la vas a pasar mal vos y tu familia'. Llegué y estacioné. Habrán pasado dos minutos y esa persona desapareció. En la escalinata estaban Gonzalo Aliaga y dos policías de civil que no se me despegaron".
Y, frente al Tribunal presidido por Gretel Diamante, añadió: "Viene circulando 'Chato' Álvarez en su camioneta X6 y me dice 'tenías razón, Barrera, no habías entrado en el Camaro. Entraste en el Jeep. Le dije que por qué se había ido a su casa si él también iba a testificar. Me dijo 'me está esperando el fiscal Fernando Alcaraz. Después hablamos'. Entró con su vehículo al estacionamiento por la parte de atrás. Estuvo 3 o 4 horas con el fiscal. Después le tocó a Gonzalo, que también estuvo bastante tiempo. Yo entré a las 11 de la noche y desde el mediodía que estaba en la escalinata. Testifiqué en la Fiscalía, donde estaba Fernando Alcaraz, un escribiente que no me acuerdo el nombre y el señor Cepeda. Por supuesto que declaré mentiras porque yo sabía las desgracias que me habían pasado porque había discutido con mi amigo -hasta ese momento no se sabía nada- y sí, se me murió. Fue algo no querido y un acto doloroso que me va a marcar para el resto de mi vida. Declaré y me quedaron las palabras de decir 'Diego Aliaga saca gente del federal' (sic). En la declaración lo dije y el fiscal Alcaraz me dice 'esto que estás diciendo, lo vamos a dejar. Después lo vamos a ver'.
"Me preguntaron por qué estaba diciendo eso. Respondí 'es lo que es', porque era lo que hacía él. '¿Sabe qué pasa? Estaba cansado de que me vayan a visitar policías a mi casa por el solo hecho de estar al lado de Diego Aliaga. Le señalé a un policía llamado Chato, que no era Chato Álvarez. Ese señor quiere toda la información de (Alfredo) Rosaspina y de Diego Aliaga porque saben que yo estoy al lado de él y sabía sus movimientos. Periódicamente me iban a visitar y me trasladaban por toda mendoza sin mi autorización. Ese hombre estaba investigando a la misma Policía", comentó.
"A Chato le dije que no tenía ni idea, que no podía colaborar y que no trabajaba con la Policía. Me dijo que 'iba a tener que empezar a colaborar'. Lo llamé a Diego y después fui a su casa. Me preguntó qué me pasaba y le conté que la Policía me estaba siguiendo y preguntando por él y Rosaspina. Le dije que 'necesitan información de lo que hacés y no hacés'. Me dijo 'quedate tranquilo que yo lo arreglo'", aportó Barrera.
"Terminó la declaración a las 3 AM y llegué a mi casa con la cabeza molida. A partir de ese momento de que salí de los Tribunales Federales, empezó el infierno en mi vida. A raíz de toda la situación de lo que pasó en mi causa, el 3 de agosto empezaron a hacerme llegadas y cosas en el complejo. Empezaron las amenazas en las requisas, donde me decían 'quedate callado porque la vas a pasar muy mal. Tenemos la orden de darte de baja'. Lo primero que hice fue llamar a la Procuración. Me dieron con el Doctor Hugo Ferrero, que me dijo que me iba a ver el viernes a la mañana. Le dije que iba a hacer la denuncia porque no iba a permitir que me amenacen. Ferrero fue incondicional para mí y para mi familia (...) Todavía están investigando quién me pegó", expuso y acotó que "el 5 de octubre, mediante un escrito, me hice cargo de lo que había acontecido con mi amigo. Después de esa fecha me llama el doctor Fernando Alcaraz para una audiencia. Le dije que en su Fiscalía no iba a declarar".
Barrera prosiguió y manifestó: "Hablando con mi abogado y amigo, Antonio Carrizo, me dijo 'vamos a hacer una cosa. Tengo una reunión muy importante en unos días. Se van a decidir muchas cosas y con la gente que me voy a juntar, de ahí en más vamos a ver qué hacemos. 'Tenés que seguir mis indicaciones', dijo. Tuvo la reunión y voy a decir las personas porque ya no lo tengo miedo a nada. Sé que en algún momento voy a morir, pero quiero que sepan la verdad. Carrizo se juntó con Leonardo Comperatore, Carlos Ciurca y Anabel Fernández Sagasti. El viernes vino al penal y me contó que la reunión fue positiva y que iba a haber algunos movimientos. En esa reunión se habló de que yo tenía que declarar y decir todo lo que ellos hablaron, sumado a cosas que Carrizo me dijo en aquel momento. Me citaron el 5 de febrero de 2021. Tuvimos una reunion con el fiscal Dante Vega, en la cual yo pedí protección por mi familia. Carrizo me dijo que me quedara tranquilo porque declarando íbamos a tener beneficios. Me mostraron un papel para incorporaron a la protección de testigos".
Y, luego, soltó la bomba al aseverar que "absolutamente toda la declaración del 5 de febrero fue manipulada por el fiscal Dante Vega y Antonio Carrizo. Me obligaron a declarar en contra de Bento, es la primera vez que lo tengo a dos metros. Me obligaron y lo tuve que hacer por mi familia".
Después, indicó que estuvo "más de un año en el complejo San Felipe II... No pasó nada de lo que me habían prometido, que era domiciliaria para mí y mis hijos. Como no hacían nada, mi compañero de celda me vio devastado. Lo conocía a Diego y las vueltas de la vida nos llevaron al penal. Me dijo 'tenés que decir la verdad. Si a vos te prometieron y no cumplieron, hablás con la persona que tengas hablar'. El 17 de julio hice el llamado al doctor Cúneo Libarona. Le dije: 'Doctor, necesito que me ayude'. Me dijo que no podía hacer nada (...) Carrizo me dijo que me había mandado un pedo y que me iban a mandar con los pingüinos".
"Carrizo estaba enloquecido y me dijo que volviera a declarar. Distintos personajes me llamaban para ensuciar gente y decir cosas hasta del gobernador (Alfredo) Cornejo. Un montón de barbaridades porque no eran a fin al partido de Antonio Carrizo. Prepararon la segunda declaración y no me habían dado nada. La segunda declaración la armó Carrizo a pedido del fiscal Dante Vega. Colaboraron otros personajes que me llamaban a mi teléfono. Así me fueron teniendo rehén de toda esta locura con mi familia. Nunca pensé que íbamos a terminar de esta forma", destacó.
"Cometí el error de nombrar al procurador Alejandro Gullé. Carrizo me dijo que había nombrado a quien no debía y dejó mi defensa. Aparecieron Pablo Cazabán y -guarden este nombre- la doctora Elena Quintero (abogada de Janina Ortiz). No me acuerdo cómo fue que llegaron. Estábamos desesperados por habernos quedado sin abogado con mi familia. Cazabán me dijo '¿tu mujer se está muriendo? Poné 30 verdes (US$ 30.000) que yo te consigo la domiciliaria con Vega'. No me la contaron, la viví. Le dije que era una sinvergüenza y fueron mis últimas palabras con él. Quintero me dijo que me iba a seguir asistiendo desde afuera sin que se enterara Cazaban. Según Elena Quintero, ella habló con Diego Stuto para hacerle la cama a Jaime Alba. Fue por orden de Dante Vega", expresó.
Diferencias con su declaración inicial
En una de sus declaraciones, Barrera vinculó a Diego Aliaga con Walter Bento. "La relación empezó porque tenía una causa federal en AFIP muy grande. Le dijeron que había gente que podía ayudarlo en su caso. Ahí es donde empieza la amistad, se frecuentaban cuando había ciertos arreglos. Aliaga lo visitaba al señor juez, eso está grabado en las cámaras y los vecinos pueden corroborar esas visitas. También iba a la casa de su hijo Nahuel Bento. Cuando yo estaba con él, los llamados eran seguidos", sostuvo en su momento Barrera.