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La batalla final: Juan Román Riquelme-Sergio Massa vs. Mauricio Macri-Javier Milei

Andrés Ibarra competirá junto con Mauricio Macri, y Juan Riquelme no tiene vice. Puede ser un joven empresario de medios con trayectoria en el mundo del fútbol.
La relación entre Massa y Riquelme data de muchos años atrás
La relación entre Massa y Riquelme data de muchos años atrás

“Riquelme es Massa, y Milei es Macri, es ganar y ser el nuevo líder, o exiliarse en Calabria, no hay nada en el medio”. Es un operador de los cinco del país, conoce absolutamente todo el recorrido de Mauricio Macri, sus amigos, enemigos y el objetivo del expresidente. Son días de mucho estrés, muy por encima a las semanas en las que se convertiría en presidente, donde todo era novedad y había más optimismo de lo venidero. Javier Milei es su última esperanza, y esencialmente su única opción de sobrevida política dentro de un ecosistema que empezó a querer jubilarlo antes de tiempo. 

Mauricio Macri  confirmó hace un mes que iría en la boleta para sacar a Juan Román Riquelme del club y devolver su impronta de gestión que le permitió saltar a la política, junto con Andrés Ibarra, Fernando Viola y un puñado de gerentes tras una veintena de charlas en el café Tabac. Hay cierto consenso: Sergio Massa va a ganar las dos o perder las dos. Lo dicen los propios: “Si Sergio gana el país, Riquelme jubila a Macri del fútbol y Massa de la política, es el final, pero si Mauricio logra hacer presidente a Javier Milei, va a arrollar en Boca y es el final de Riquelme y Massa”. 

Viejo amor. Mauricio Macri, de vuelta a Boca Juniors.

Ese escenario apocalíptico rodea a los dirigentes y todos saben que no hay otro camino. Mauricio Macri tensó la soga hasta el límite, y quienes lo conocen se arriesgan a algo más osado todavía: convocar a un enemigo íntimo de Riquelme para dirigir Boca Juniors, ni más ni menos que Martin Palermo. Es parte del entramado de pasiones que mueven al calabrés hace tiempo, en el que logra conjugar la armonización budista con la memoria propia de la Calabria, en la que nada se olvida.

Sergio Massa cree que parte de su armado está en la oposición con Juan Román Riquelme a cualquier cosa que huela a macrismo, por eso no es sólo un vecino del exclusivo Tigre, sino que milita las causas del exintendente siempre y muchas veces sirve de nexo incluso para negocios.

Hay una figura que creció y puede acompañar a Juan Román Riquelme, un apellido que es conocido en el mundo del fútbol y los medios de comunicación: Vila. El hijo mayor de Daniel, Agustín, es hoy quien sigue el sendero de su padre en el Grupo América y sostiene la injerencia de Independiente Rivadavia de Mendoza, donde junto con su padre se encargó de la recuperación del club. Agustín Vila ya sonó en distintos teléfonos rojos y tiene el "ok" de la dirigencia boquense para acompañar a Riquelme.

La única palabra que define la cabeza de Sergio Massa estas horas es incertidumbre. Hay un leading case hoy que gobierna su angustia: Córdoba. Juanjo Alvarez está desde las PASO recluido en un reconocido hotel de lobby, se la pasa de reunión en reunión, con el pedido de Massa de que se haga la mejor elección posible en la ciudad que hizo presidente a Mauricio Macri ocho años atrás. Estudian cada localidad, recibe dirigentes de los pueblos más recónditos y todos se van con las necesidades básicas satisfechas para poder fiscalizar y explicarle a cualquiera los beneficios de votar a Massa.

Otros tiempos. Mauricio Macri y Román Riquelme.

La gestión de Juan Riquelme en Boca Juniors tuvo luces o sombras, la derrota del Xeneize en Brasil determinó el final de Jorge Almirón como director técnico, y es la nueva obsesión del presidente del club, que irá a elecciones en menos de un mes. Cree Riquelme que la candidatura del exministro de Modernización es competitiva y empezó la campaña. Come seguido asado en la casa de Sergio Massa, a quien define como una de las personas más inteligentes que conoció en su vida. Buscarán polarizar entre “un tipo de barrio y un poderoso”, como definió Riquelme a Andrés Ibarra tiempo atrás.