A Sergio Massa le entraron más balas pero igual quedó en pie
Sergio Massa, el candidato a presidente de Unión por la Patria, tuvo altibajos durante el segundo debate presidencial de este domingo. Lo acusaron de meter a planta permanente a "los ñoquis de La Cámpora", de ser amigo de Martín Insaurralde, de estar con los kirchneristas que "se robaron todo" y de tener en su gobierno a un "Tongolini". A pesar de ello, fue el único candidato que pudo tener un cierre de cara al futuro, a diferencia de sus competidores y pudo disparar "algunos tiros".
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Massa busca ganar las elecciones y conseguir sentarse en el sillón de Rivadavia, como todos los competidores que no le dejaron pasar su situación de candidato-ministro, que lo hace quedar pegado al gobierno actual, que recibe todos los días y sobre todo durante los debates, varias críticas.
Una de las primeras en desestabilizar la figura del ministro de Economía fue Patricia Bullrich: "Los bolsos de López, los hoteles de CFK y el yate de Insaurralde. ¿El país entero se pregunta cuándo van a dejar de robar?", le preguntó la candidata. Sobre el caso "YateGate" y la inflación que tiene el país mientras Massa está en el Gobierno, agregó: "¿Tus números quién te los da, Insaurralde que te dijo que vale 500 pesos el yate que uso?".
Además, fue contundente al recordar el pasado y la promesa que Massa hizo cuando buscaba llegar a la presidencia a través del Frente Renovador: "Los ñoquis de La Cámpora que dijiste que ibas a sacar ahora los ponés en la planta permanente", arremetió.
Bullrich y Myriam Bregman, candidata del Frente de Izquierda, decidieron ir también contra la relación entre Massa y Javier Milei, que circuló durante estos días. Las dos acusaron al candidato-ministro de formar parte del partido que "le arma las listas a Milei".
También lo culpó de tener amigos kirchneristas y ladrones que se compran casas, mientras la mayoría del pueblo sufre la inflación y la difícil situación para alquilar. También utilizó una nueva palabra "Tongolini", para apuntar contra Massa, que tiene en la secretaria de Comercio a Matías Tombolini, a quien se le apunta por el supuesto cobro de coimas (tongos) para habilitar las SIRA, los permisos de importación.
En su defensa, Massa no dejó pasar la oportunidad de responderle a la dirigente de Juntos por el Cambio, que lo trató de forma informal en algunos momentos. "Ser vulgar no te va a ayudar corregir la mala performance que estás haciendo", la chicaneó, apuntando a que según algunas encuestas podría terminar tercera en las elecciones.
El exintendente de Tigre también recibió un comentario poco alegre de Juan Schiaretti, de Hacemos por Nuestro País: "Massa es un fetiche, es el ministro que llevó al 140% la inflación, el dólar está 900, tiene tantos tipos de cambio porque en el Banco Central no hay reservas. Es menos diez, como en el chinchón", lanzó el candidato cordobés.
Un tema que trae debate es la defensa que también ejerció el candidato, luego de que Bregman recibiera una fuerte chicana de Milei: "Si los socialistas supieran de economía no serian socialistas, es tu caso", apuntó el libertario. Massa utilizó el comentario para pedirle a Milei que deje "de faltarle el respeto a las mujeres, por más que piensen distinto tienen derecho a hablar". El comentario, que buscaba ser "pro feminista", terminó teniendo un efecto totalmente contrario que se le vino en contra. "No necesitamos que nos defiendas", le criticó Bullrich.
El final del debate fue el mejor momento para Massa, que pudo enfocar su discurso hacia un futuro, sin desinflarse y manteniendo la calma. "Este minuto es uno de los mas importantes de mi vida", comenzó diciendo la figura de Unión por la Patria, quien interpeló de forma directa a los electores. "Te pido que vayas sin bronca y odio, te pido que vayas a buscar la bandera argentina al cuarto oscuro", completó.

