Quién es el kirchnerista que está detrás de las actitudes de Javier Milei
La pregunta del título tiene respuesta, pero para preservar la fuente, no se difundirá. No obstante, de a poco, la observación de MDZ sobre los aportes peronistas en las listas bonaerenses de La Libertad Avanza termina de confirmarse y la pelea en los sectores más pobres y postergados de la provincia termina transformándose en una interna abierta entre los diferentes sectores que antiguamente componían el duhaldismo, el menemismo, el kirchnerismo y el massismo.
Estas variantes, a veces juntas, a veces separadas, representaban más del 60% del padrón electoral y, en su plenitud, llegó a tener casi el 70%, ya sea a través de Francisco De Narváez, en 2009, o sumando a sectores de derecha y centro en el Frente Renovador en 2013.
Ambas experiencias “novedosas” para romper con la hegemonía kirchnerista fracasaron por las inconsistencias de sus armados o, directamente, por la avaricia de sus conductores. ¿Cuán lejos está Javier Milei de ser otro nuevo actor de esta saga que, según pasan las elecciones, se repite en fracasos y frustraciones?
No es sólo Luis Barrionuevo y su “aporte solidario” al ganador de las PASO. El gastronómico sabe que apuesta sin poner en riesgo nada de lo que tiene y, si gana, tiene doble yapa. Golpea a quien considera “lo peor de lo peor”, su examigo y ahijado político Sergio Massa y, además, conseguirá que buena parte de su estructura gremial y política, pero fundamentalmente las actividades que tiene que proteger como el turismo y la recreación, estén bien consideradas por el libertario.
Sin embargo, a diferencia de las experiencias de De Narváez y Massa, en esta oportunidad la fractura peronista puede venir de una recreación alienada y mesiánica que descree, destrata y condena a quien piensa distinto, no es “normal” o tiene una discapacidad como quien escribe. La pierna izquierda no siempre reacciona como pretende su dueño.
El ataque de furia que se corroboró esta semana que termina en Mar del Plata, destratando al anfitrión del almuerzo empresario porque apoyó a Horacio Rodríguez Larreta, fue idéntica a la que protagonizó Cristina Fernández de Kirchner hace años cuando acusó de “abuelo tacaño” a una persona que le regaló U$S 10 dólares a su nieto.
Antes le había contestado de mal modo, casi con agravio, a una periodista del canal TN al decir que, tanto ella como el canal que representaba, están en contra de él y que por eso no le interesaba mucho lo que pensaba o preguntaba. Cualquier comparación con Néstor Kirchner, cuando antes de responder le preguntaba a los trabajadores de prensa si eso se lo mandó a preguntar Héctor Magnetto (CEO de Clarín), no es coincidencia. Son conductas.
Estas reacciones, también, son ponderadas por sus votantes, los mismos que criticaban a los Kirchner cuando lo hacían. No se dan cuenta pero ellos empiezan a tener niveles de negación similares a los que presentan los kirchneristas cuando se les pregunta por los bolsos de Julio López, Antonini Wilson, la caja fuerte repleta de millones de dólares, las dos jubilaciones multimillonarias de Cristina Fernández de Kirchner, las contradicciones históricas de Sergio Massa o, en este último tramo, el escándalo de Martín Insaurralde en Marbella.
Las excusas de ambos lados son iguales. Por el lado libertario, la respuesta ante cada discusión por las inconsistencias y las ideas filonazis son “todos los demás no hicieron nada… Vas a ver que nada de eso lo va hacer”. En tanto, en el campo kirchnerista-peronista, toda la culpa es de la derecha y Macri, pero, al final, “vas a ver que Massa la pone presa a Cristina”. Eligen creer.
La cantidad de peronistas reciclados en diferentes etapas de la vida política, siempre con conexiones directas con las actuales autoridades del peronismo bonaerense en las listas locales y provinciales de Milei no generan el más mínimo reparo. Barrionuevo, en este caso, es el más notorio, pero el más consistente. El resto son directamente piratas de la política que se suben, con estructuras armadas para la ocasión, a la búsqueda de un cargo.
Un consultor que ha trabajado con Néstor Kirchner y asesora, ocasionalmente, a Milei, reconocen un punto de partida para entender la poca afinidad y el ataque hacia quien pone en duda la postura de ambos dirigentes. "Sufrieron un bullying muy fuerte de chicos. En el caso de Javier, la relación con su padre fue terrible... Quería que siguiera sus pasos y maneje la empresa familiar, la línea de colectivos 343, que va de Ciudadela a Liniers, y no quiso saber nada", explicó.