Javier Milei: ni los perros, ni la cama, ni la hermana
La crisis humanitaria, decadente, trágica, se ha convertido desde hace décadas en una marca registrada. La crisis de valores ético-morales en una tierra de glorias y laureles ha coronado al hipócrita, al que finge ser el que no es, flaco y angustiado, mientras viste su sonrisa de elegancia frente a una masa obesa por hambre de agua y sed de justicia. En un suelo tan rico, capaz de producir alimentos para 400 millones de personas, los mayordomos callan, entierran el único talento para administrar, que les brinda -en un acto de hastío y desgano- el pueblo.
Como argentinos, nos hemos acostumbrado a ser presos de una dirigencia arrogante que busca salvar su propio bienestar socioeconómico y quizá el de los suyos, repitiéndose las mismas figuritas en diferentes cargos, pasando de un lado al otro, como grandes artistas del disfraz frente a un espejo trisado, cuyos rostros se reflejan desde distintos pedazos del cristal.
En nuestro país, votamos al “menos peor”. Ese mismo termina siendo quizá peor que el anterior, como si al tiempo le gustara jugar ajedrez con la misma estrategia una y otra vez. Tanto es la ambición de poder que el hipócrita descuida la confianza de sus súbditos y del Leviatán, para agredir constantemente a su rival y desacreditar su caballerosidad, porque ante la carencia de argumentos, de propuestas, de carisma y lo más importante, honestidad, el truco más factible, burdo y hostil es prejuzgar y criticar la vida personal del otro.
Como joven ciudadana y cristiana -ante todo-, lamento escuchar tantos adultos de renombre, de autoridad, líderes de opinión, académicos y sabios, señalar y criticar la vida privada de Javier Milei, líder de La Libertad Avanza y candidato a presidente de la Nación Argentina. Se escuchan decenas de barbaridades: "Se acuesta con su hermana”, la típica para juzgar su credibilidad moral; “trabaja para y con la casta ”, para distorsionar su discurso ético sobre la corrupción política; “que piensa habilitar el mercado de órganos y de niños”, cuando el sensacionalismo elocuencia una frase sin investigar la fuente (Walter Block, en el libro “Defendiendo lo Indefendible” de 1976); “que está loco”, por cómo manifiesta su impotencia y euforia ante tanta desidia y atropello institucional, porque hay millones de hermanos que gritan al vacío con la esperanza de que alguien les tienda la mano, y otros tantos que fallecen en el olvido, por un Estado que vela por sus propios intereses; “que tiene miedo al debate”, porque su decisión personal es prepararse para semejante compromiso; “que habla con su perro muerto y sus perros hijos son sus asesores”, pues solo quienes amamos a los animales los consideramos amigos, hijos, hermanos y lo difícil que es cuando debe partir su espíritu de este planeta, porque nuestra carne es efímera, un pestañeo en la eternidad, pero los recuerdos y el alma son eternos… “ que es un vendepatria”, cuando en sus filas, en su mismo equipo, participamos hijos y familiares de combatientes héroes de Malvinas, convencidos de que recuperaremos nuestro suelo austral el día en que Argentina sea competente para cuidar de sus recursos y a sus habitantes; “que odia a sus padres”, “que es neonazi”, “que tranza con Massa”, “que canta la marcha peronista”, “que es gay”, “que está de novio con…”, “que hizo un trío con Fantino”, “que no sabe lo que propone”, “que no va a durar ni dos años”; que, que y que… Una campaña sucia desde algunas caras visibles de los massmedia hasta cuentas fake en redes sociales, prensa servil a espacios políticos que deconstruyen o tergiversan la realidad, atacando con la excusa de la libertad de expresión, inventando notas amarillistas y ensuciando el honor de quien no piensa como ellos. Todo vale para perjudicar la honorabilidad de un ciudadano, posiblemente del próximo presidente, de Javier Milei.
Al hipocrités, al que finge ser el que no es, ya no le quedan versos. Ante un pueblo rodeando la ciudad fortificada se le acaba el tiempo y tiene miedo, miedo de ser arrebatados sus privilegios, miedo de un futuro incierto; mientras somos miles, millones de compatriotas levantando la bandera de la libertad, tocando el shofar convencidos de que los muros y el velo de la justicia, caen. En este tiempo, único e irrepetible para nuestra Nación, los ciudadanos de bien nos paramos frente al gigante, al Goliat, al Estado, y decidimos por primera vez en 40 años, elegir un equipo honesto, sincero y profesional, que despierta a los leones para cuidar su
Patria. Y citando a una mítica banda de rock metal argentino, “la muerte es ocultar la verdad, el vacío es dejarse mentir”.
* Lourdes Micaela Arrieta, Lic. en Comunicación Social, Locutora Nacional ISER, hija de un combatiente de Malvinas, candidata a diputada nacional por La Libertad Avanza Mendoza y representante del Partido Libertario Mendoza.
