Pensando en las urnas

Por qué tantos gobernadores se bajan de la foto de Alberto Fernández contra Horacio Rosatti

Seis gobernadores han decidido pegar el faltazo y evitar la polémica foto que prepara Alberto Fernández con el resto de los mandatarios del PJ para apuntar judicialmente contra el titular de la Corte Suprema, Horacio Rosatti. Más razones electorales que institucionales.

Beto Valdez
Beto Valdez martes, 3 de enero de 2023 · 09:00 hs
Por qué tantos gobernadores se bajan de la foto de Alberto Fernández contra Horacio Rosatti
Foto: NA

Empezó 2023 y ya se nota. Son varios los gobernadores que han decidido bajarse de la foto de hoy con el resto de sus colegas y el presidente Alberto Fernández para avanzar judicialmente contra el titular de la Corte Suprema, Horacio Rosatti. Esta movida además de darle un nuevo golpe al jefe de Estado, debilita la sobreactuada estrategia de defensa del federalismo y el reparto de la coparticipación. Se ven los hilos de Cristina Fernández de Kirchner y su enfado contra el jurista santafecino.

La lista de los rebeldes es liderada por el cordobés Juan Schiaretti, quien mantiene su postura de dureza y tensión contra la Casa Rosada. El mandatario sabe muy bien que el electorado de su provincia expresa altos niveles de rechazo contra Alberto y la vicepresidenta, más allá del discurso contra los Gobiernos porteños y el manejo de los fondos coparticipables. Un gesto que no sorprende a nadie pero que arrastra a su aliado santafecino Omar Perotti, quien se muestra cada vez más distante del jefe de Estado. 

“Las encuestas tienen más fuerza que la autonomía de recursos para pegar el faltazo al acto de Fernández. Los gobernadores que han tomado esa decisión prácticamente se ven obligados a hacerlo porque no están dispuestos a pagar semejante costo político cuando ya están diseñando sus campañas locales para retener el control de sus provincias en forma desdoblada de las presidenciales”, comenta a MDZ un funcionario de la Casa Rosada que trata de mantener la convivencia con los estados provinciales.  Claro, el presidente mide muy mal en esos distritos y nadie quiere quedar pegado a una foto que no genera ninguna ganancia.

Juan Schiaretti, gobernador de Córdoba.

Volviendo a Perotti, es evidente que el gobernador de Santa Fe sobre el final de su mandato ha decidido blanquear su alianza con Schiaretti. Vienen soñando con la entente cordobesa-santafecina. Aunque como adelantamos la semana pasada el rafaelino ya se resigna a que el oficialismo pierda el despacho que ocupa en la Casa Gris y ahora solo trabaja a destajo para preservar su futuro político apuntando a ser legislador local para presidir la Cámara de Diputados provincial. No tiene nada asegurado pero las encuestas le muestran que debe pararse cerca de su colega cordobés y lejos de la Casa Rosada.

Los otros dos casos emblemáticos pasan por Salta y Misiones. Si bien Gustavo Saez y Óscar Herrera Aguad son de origen peronista, ambos forman parte de coaliciones locales que se manejan en función de sus necesidades políticas y electorales. A veces juegan al oficialismo si reciben alguna ventaja o se ponen el traje de opositores cuando les conviene. En esta oportunidad sacan provecho político al faltazo en sus respectivos territorios. El salteño solo piensa en su reelección para el mes de mayo y en su entorno le dicen que no debe aparecer cerca de Alberto, ni de Cristina. El electorado de esa provincia, fundamentalmente el de la Capital, es conservador y nada proclive al estilo K. 

El caso misionero es muy particular porque el Frente de la Concordia local que lideran los exgobernadores Carlos Rovira y Mauricio Closs intenta hacer equilibrio entre el oficialismo nacional y las encuestas locales. Se trata de una coalición cercana al peronismo pero con presencia de radicales como Closs. Además, en las últimas elecciones legislativas nacionales no les fue muy bien. Escenario que preveían por eso desdoblaron los comicios para cargos locales. 

Se ha puesto de moda el fenómeno de construir coaliciones provinciales que en ciertos momentos acompañan al Gobierno nacional de turno y en un cerrar de ojos se pasan a la oposición sobre todo en el Congreso, donde sus votos son decisivos y muy “caros”. Los inventores del provincialismo fueron los hermanos Sapag con el Movimiento Popular Neuquino hace más de 60 años. En marzo de 1983 el entonces senador Elias Sapag se transformó en árbitro de la ley sindical de Raúl Alfonsín. Su voto negativo le dio el primer golpe a la flamante administración de la UCR. 

Como no podía de ser de otra forma el gobernador neuquino de ese partido, Omar Gutiérrez, también anunció que se baja de la foto del presidente también pensando en las urnas de los comicios provinciales. Algo similar viene haciendo el senador Alberto Wereltineck, quien armó su propio MPN en Río Negro y ahora trabaja para volver a la Gobernación luego de una difícil convivencia con la actual mandataria, Arabela Carreras, su elegida para mantenerle el cargo por ser inhabilitado por la Corte Suprema para una tercera reelección. Igual disimula su malestar con el Máximo Tribunal y acordó con Carreras para que pegara el faltazo.

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