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Marcelo Gioffré: "La ilustración de Alfredo Sábat es muy buena pero se presta a cierta confusión"

El autor del mediático artículo sobre la clase media y los "choriplaneros" aclaró que "la nota en sí es lo contrario de lo que dijeron Gabriela Cerruti y Alicia Castro".

El abogado, periodista y escritor, Marcelo Gioffré, se abrió en diálogo con  MDZ respecto al revuelo que generó su último artículo en el diario La Nación. "La discordia histórica entre la clase media y la 'patria choriplanera'". El texto se trata de un análisis de un cuento histórico llamado "Cabecita negra", del escritor Germán Rozenmacher. La cuestión de mayor polémica descansa en la ilustración de Alfredo Sábat que acompaña a la nota. 

El dibujo destaca dos personajes particulares: un muñeco blanco con un sushi en la cabeza y uno negro con un choripán en ésta. La posición de éstos es espalda con espalda y la bandera argentina aparece en el medio de ellos. La vocera presidencial, Gabriela Cerruti, y la exembajadora Alicia Castro criticaron con dureza la obra. 

La ilustración de Alfredo Sábat para el artículo "La discordia histórica entre la clase media y la 'patria choriplanera" de Marcelo Gioffré.

- ¿Por qué cree que generó tanto revuelo el artículo que publicó para La Nación, "La discordia histórica entre la clase media y la 'patria choriplanera"?
- Básicamente porque la gente no lee. Se manejan con dibujitos. La ilustración de Alfredo Sábat es muy buena pero se presta a cierta confusión. Es muy buena si se la sabe interpretar porque es la idea de Jano, que eran personajes que estaban de espaldas. No había porosidad entre ellos, no se podían comunicar y estaban en una situación de tensión. Se prestó a confusión porque lo que figura como choriplanero estaba con un muñeco negro. Como la gente no lee, ni siquiera miraron que la palabra choriplanero estaba entre comillas, ni miraron el copete. Los títulos de las notas, en general, los pone el diario y las ilustraciones también. La gente lee los títulos y mira los dibujitos nada más. Con la decadencia de la educación argentina esto se ha agravado notablemente. 

- ¿Usted eligió el dibujo de portada o se lo impusieron?
Nunca se elige el dibujo. Es más, no se sabe quién va a hacer las ilustraciones. A mí me publica con regularidad La Nación y he publicado artículos en Perfil Infobae. Jamás sé cuál va a ser la ilustración. Ningún periodista lo sabe salvo cuando uno está dentro del diario. 

Es decir que no tiene sentido que se lo critique a usted por la foto,  ya que no tiene nada que ver con su idea. 
Obviamente. Eso fue una idea de Alfredo Sábat y, en todo caso, habrá que preguntarle a él por qué lo hizo de ese modo. La nota en sí es lo contrario de lo que dijeron Gabriela Cerruti Alicia Castro. Esas pseudo-intelectuales kirchneristas, que de intelectuales lo único que tienen es el autobombo. La nota es la interpretación de un cuento histórico en el que digo claramente que Rozenmacher era un outsider con simpatías peronista y que el cuento transmite una tensión entre la clase media -que era el personaje de Lanari- y esos cabecitas negras. Se llama así el cuento, yo no inventé el término. Había una tensión entre la clase media y esos cabecitas negras que habían venido a Buenos Aires. Toda esa gente que vino del interior quedó colgada del pincel. 

¿Cómo profundizaría sobre la cuestión?
Todas esas fábricas que inventó Perón rápidamente desaparecieron. Cuando termina el gobierno de Perón había 12 fábricas de heladeras. Quedó 1 sola. La Siam, que ya estaba desde antes del gobierno de éste. Todas las otras tuvieron que cerrar. Toda esa gente quedó suspendida en el aire. Era gente que venía a Buenos Aires con muchas ganas de trabajar; cómo vienen ahora los venezolanos que trabajan en Uber. Me dirán "trabajan sin derechos". Así trabajaba también el padre de Lanari, para decirlo en términos metafóricos. Y también los inmigrantes en 1910/20. Sus hijos iban a la facultad y tenían una casa. Los venezolanos que se rompen el culo van a tener hijos que vayan a la facultad y tengan una casa propia. Mientras, los planeros -que están siendo explotados por el peronismo y el kirchnerismo- van a seguir siendo planeros. Los tienen secuestrados, por eso es la indignación con el artículo también. 

El abogado, periodista y escritor, Marcelo Gioffré.

¿El artículo denota una urbanización fracasada por parte de la Argentina?
- Hay una migración interna fracasada y sobre ésta nacen en gran cantidad villas miserias. Antonio Berni, el pintor, en los 60 muestra a Juanito Laguna en medio de residuos industriales y mal vestido. Eso es sobre lo que se monta el resentimiento que viene luego. Por eso "Cabecita negra" muestra ese resentimiento recíproco. Toda esa gente que después tuvo hijos que nacieron en las villas era una masa en disponibilidad. 30 años después, cuando llega en 2003 el kirchnerismo, la usa. Empiezan a usarlas a través de estas supuestas organizaciones filantrópicas que lo que hacen es tener negocios millonarios y a su vez darle una clientela cautiva al gobierno.   

- ¿Cree que esta dicotomía presentada en base a la sociedad argentina se vale de su repercusión? 
- Por supuesto. Quiere decir que el negocio es buenísimo para ellos. Cuando uno lo descubre saltan y empieza a salir el pus y se enloquecen. Esto ha sido un mini-test para que el próximo gobierno republicano sepa todas las piedras que van a tirar. No van a tirar 14. Cuando descubran todos los ñoquis de la política y de La Cámpora, eliminen estos planes y los cambien por seguros de desempleo y saquen todos los curros que hay en la Argentina no van a ser 14 toneladas de piedra. Van a ser 140 toneladas de piedra. 

¿Cómo habrá que sobreponerse a ello?
Habrá que resistir y confiar. Gobernar es explicar. Lo dijo Fernando Henrique Cardoso. Si sabemos explicar qué hay que hacer, la gente va a comenzar a entender de a poco que cuando se le ofrezca un trabajo no es para su mal sino para su bien. Porque no es digno que estén sujetos a Belliboni, a Grabois y a Pérsico. Están secuestrados por esta gente y el kirchnerismo. 

- Pensando en los diversos proyectos presidenciales, ¿usted cree que alguno de éstos pueda volver a reinsertar a la masa perdida en el sistema?
-
Sí. Con Sebrelli, Luis Alberto Romero y Julio Montero tenemos un grupo de intelectuales que sostenemos algo que llamamos "liberalismo de izquierda". Sé que la palabra "izquierda" es tabú y muy problemática y "liberalismo" también. Es un liberalismo que tuvo mucho desarrollo en Italia con Giovanni Sartori y con Norberto Bobbio y mucho desarrollo en Estados Unidos e Inglaterra. Es un sistema que respeta tres cosas. Logra administrar la diversidad, la autonomía del ser humano y la libertad de mercado. En mi opinión, hay un candidato o candidata que está trabajando en Juntos por el Cambio y que hasta ahora se ha mostrado más permeable a estas ideas que nosotros transmitimos. Nos ha consultado varias veces y siento que lo más cercano a esa nueva social-democracia más liberal y menos socialista es ella. Hay que crear este nuevo republicanismo. 

¿Cree que debe tener un lugar central el diputado de La Libertad Avanza, Javier Milei?
- Milei
se acerca muchísimo a lo que creo que es el populismo de derecha. Creo a su vez que en la Argentina puede haber una alianza táctica con él. Por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires. Ahora, no son las ideas que tenemos nosotros. El liberalismo puede ser conservador o progresista, nosotros creemos que Milei es conservador como Margaret Thatcher. Nosotros somos progresistas y abiertos. A Thatcher no se le habría ocurrido nunca el matrimonio homosexual, por ejemplo. También, Milei desprecia el tema ecológico. Tampoco estoy de acuerdo con él en el término financiero. Él cree como Reagan que los mercados financieros son lo mismo que vender verduras. El banco recibe dinero de toda la gente. Ese lo presta. El problema está en qué lo presta, no en la operación. 

- Volviendo a la idea anterior, ¿cómo definiría al kirchnerismo en cortas palabras?
-  Es un gran negocio. Lo dijo Néstor Kirchner en su famosa frase: "Dinero para hacer política y política para hacer dinero". Es eso, no hay otra. La caja fuerte. 

- En el artículo, usted mencionó al escritor Julio Cortázar mediante el cuento "Casa tomada". Haciendo estimaciones, ¿cómo cree que el escritor Jorge Luis Borges conviviría con el kirchnerismo?
Muy mal, por supuesto. Más allá de que Borges en materia política era ciego, haciendo ironía. Él detestaba el anti-republicanismo del peronismo. Se equivocó en un debate con Sábato posterior al primer gobierno peronista. Él decía que los que habían apoyado a Perón tenían que ser segregados. Sin duda que pasó por muchos estadios. Cuando le preguntaron si fue peronista respondió "no, siempre fui una persona decente".