El temor radical y la ilusión de De Marchi: un frente único para competir contra Cornejo
El oficialismo de Mendoza está en una crisis interna profunda. Hay un temor mayor por parte del radicalismo -y, principalmente, de Alfredo Cornejo- que, al mismo tiempo, es una utopía para el PRO y Omar De Marchi: un "frente opositor" contra la UCR.
Se trata de una estrategia espejo a lo realizado por Cambia Mendoza en 2015, pero en esta oportunidad está pensada para enfrentar justamente a su creador. La complejidad de ese armado y los tiempos juegan en contra, pero hay algunas señales que confluyen. Entre ellas, el visto bueno de sectores del peronismo no kirchnerista y el reconocimiento de otros partidos que, hasta ahora, habían estado atomizados.
Omar De Marchi está concentrado en construir para esta elecciones un espacio político nuevo que aglutine a personas y partidos que tengan dos "enemigos políticos" comunes: el kirchnerismo y el cornejismo. Esta vez la retórica del líder del PRO va más allá; tanto desde el discurso como desde lo operativo avanza en un camino de difícil retorno para ser gobernador o jefe de la oposición. No es la primera vez, pues en 2021 tuvo un tránsito similar y, aunque finalmente acordó con la UCR, fue por adentro del frente y ganó espacios de poder. De Marchi y los líderes radicales no tienen diálogo y las diferencias parecen difíciles de zanjar. Más cuando todo se encamina a que Cornejo será candidato y no habrá nuevos interlocutores.
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La idea del frente seduce a los partidos chicos que tienen un acuerdo de palabra para acompañar. Separados, no suman más del 5%. Juntos, en 2021 podrían haber tenido una representación importante porque tienen para sí los "votos que tienen representación invisible" por la atomización. Claro que la política no es matemática y no se trata de sumar porcentajes, sino de elaborar un proyecto que genere empatía con la ciudadanía. Hay dirigentes del PJ que ven con buenos ojos la propuesta de De Marchi y creen que les podría servir en medio de la orfandad; de la falta de liderazgo y proyecto provincial.
¿Qué hará el peronismo?
El desdoblamiento de las elecciones puede jugar un papel importante para que en caso de que haya ruptura los peronistas no kirchneristas apoyen explícita o tácitamente a De Marchi. O, como piensan los radicales, todo lo contrario: si Cambia Mendoza se rompe, el PJ se activará y su "memoria emotiva" para ir por el poder los unirá. Ese es el temor que los radicales irrigan en el oficialismo; que ocurra un escenario similar al 2007, cuando se creó la Concertación, hubo dos candidatos radicales y finalmente Celso Jaque fue electo gobernador. Más allá del apoyo "moral", parece complejo que haya un apoyo explícito inmediato de parte de los referentes peronistas no kirchneristas, mucho más por el quiebre interno que significaría para ellos en las vísperas de una elección municipal donde también tendrán que enfrentar al radicalismo.
El radicalismo va a usar todos los instrumentos posibles para bloquear a De Marchi y que rompa o no, el costo sea elevado para él. El adelantamiento de las definiciones para integrar el frente está en ese camino, al igual que el lobby nacional para que desde la Ciudad de Buenos Aires desalienten la iniciativa opositora. A eso se refieren con la denuncia por intervenir en los partidos ajenos que hacen desde el Pro contra Cornejo.
Desde lo programático, el frente opositor podría tener algunos inconvenientes pues sería una alianza casi tan ecléctica como Cambia Mendoza, formada por fuerzas políticas con intereses contradictorios. El Pro construye un plan de gobierno, por ahora de manera unilateral. Está basado en ejes temáticos que se transformarán, aseguran, en planes de gobierno. Educación y empleo son las áreas a las que más energía le ponen, pero buscan empatizar con la ciudadanía, principalmente los desencantados con Cambia Mendoza, la clase media y también el electorado que compartirían con la alianza de la que por ahora son parte.
