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El vaticinio de The Economist que preocupa a Cristina Fernández de Kirchner

La revista especializada en economía traza un perfil sobre la vicepresidenta y la califica como una persona "astuta y resistente" que “ha explotado la inclinación de Argentina por el melodrama y el teatro político”. Sin embargo, anticipó un declive de su estrella.

Luego del intento de asesinato que se registró el último jueves, la revista internacional The Economist realizó un perfil sobre la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. En la nota la califican como una mujer "astuta y resistente" que ha sabido cuándo es conveniente hablar y cuando lo mejor es guardar silencio. Sin embargo, remarcan que "su estrella se está desvaneciendo" y que la "simpatía" que despertó en el peronismo tras el intento de asesinato "puede desaparecer pronto".

Según The economist, Cristina Fernández de Kirchner “ha explotado la inclinación de Argentina por el melodrama y el teatro político” y recuerdan su juventud como estudiante de derecho en La Plata, donde conoció al expresidente Néstor Kirchner. También destacan la inteligencia con la que logró vengarse de la derrota del 2015 y cómo derrotó a Mauricio Macri en los comicios del 2019.

En la nota la califican como una mujer "astuta y resistente" que ha sabido cuándo es conveniente hablar y cuando lo mejor es guardar silencio.

Sobre sus gobiernos, remarcan que tuvo un apetito por el poder que la llevó a fracasar en el intento de controlar el Poder Judicial y los grupos de medios privados. 

“Pero su estrella se está desvaneciendo: aunque podría postularse nuevamente para la presidencia el próximo año, su apoyo principal ahora es solo alrededor del 25% del electorado", dispara la publicación y luego entra en un terreno de especulaciones.

"Muchos de sus opositores han afirmado que el atentado frustrado contra su vida fue organizado para desviar la atención del caso de corrupción, aunque no hay evidencia que sugiera esto", sostiene. 

"El peronismo se ha unido a ella por ahora, pero la simpatía por el presunto intento de asesinato puede desaparecer pronto”, finaliza The Economist.