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Qué declararon Cristina Fernández de Kirchner y los custodios tras el intento de homicidio

Todos lo hicieron en calidad de testigos. Ayer procesaron a Fernando Sabag Montiel y Brenda Uliarte como coautores de homicidio calificado agravado por el arma de fuego, alevosia y premeditación en grado de tentativa.

En el marco del expediente que investiga el intento de homicidio de Cristina Fernández de Kirchner, el pasado 1 de septiembre y que cuenta con 4 detenidos, 2 de los cuales ya se encuentran procesados con prisión preventiva, MDZ accedió a los testimonios de la vicepresidenta y de sus custodios, tras aquel suceso acontecido en las inmediaciones de su casa en Juncal y Uruguay de la Ciudad de Buenos Aires.

Al declarar frente a la jueza María Eugenia Capuchetti y el fiscal Carlos Rivolo, Fernández de Kirchner en su casa donde fue visitada por los funcionarios judiciales manifestó: “Cuando vine acá luego de salir del Senado la gente me estaba esperando a la salida de casa con cánticos, apoyo y libros para firmar. Cuando bajo, hago un trayecto y la gente se forma en un semicírculo sobre la calle Juncal. Yo comienzo a caminar, saludo a la gente y muchos de ellos traen libros para que se los firme. cuando estaba dando la vuelta por la calle Juncal, veo que alguien revolea un libro. Es la primera vez que me pasa desde que presenté el libro. Nunca me pasó que revoleen un libro”.

Al continuar su exposición aseguró que “cuando pasa eso, me agacho a agarrarlo. Cuando me levanto, veo que se arma un tumulto de personas que agarran a una persona. Ahí recordé que el día anterior un repartidor había agredido a una persona de mi custodia y pensé que era un caso similar. Luego, termino el círculo, firmo unos libros más y entro a mi domicilio. Cuando venía en el ascensor, mi secretario Diego Bermúdez estaba muy nervioso y me dijo que creía que había habido un arma porque había escuchado un clic".

Relató entonces que “cuando llegamos al domicilio, nos sentamos en el comedor diario, vimos las imágenes y constatamos lo que había ocurrido. Ahí me empiezo a enterar lo que había pasado, que esta persona es brasilero y seguí obteniendo información de esa manera, es decir, a medida de lo que iba surgiendo”.

En relación a su custodia, dijo que “en ese momento personal de mi custodia me dijo 'vamos vamos' porque me quería alejar del túmulo y ahí terminé el círculo, firmo los últimos libros y subo. Reitero, solo me di cuenta del hecho cuando lo vi por televisión”.

La testimonial de algunos custodios que estaban esa noche 

Ante la justicia, durante la madrugada y el día siguiente al hecho, declararon los custodios y el secretario de la vicepresidenta que fueron testigos del hecho. Un subinspector de PFA refirió: “Una vez arribado el móvil de la Vicepresidenta al lugar, aproximadamente 20:40 horas, yo me encargué de abrirle la puerta y recibirla. En el momento en el que ella se acerca al caudal de gente, La Cámpora se encontraba realizando un cordón humano para que la gente de atrás no se abalance hacia ella. La posición en que yo me encontraba como parte del grupo de posición era de aproximadamente 5 metros debido a que mi función era que la Dra. ingrese por la puerta de Juncal y yo hacerle de guía hasta esa puerta. Logro ver una especie de gresca y tumulto de gente en el cual se encontraban el Principal G, el Comisario P y el Principal F... Por el momento, lo que yo pensaba que era gresca o ese tumulto de gente que yo había visto, era como nos suele pasar, gente expresando su fanatismo hacia la Dra... Al instante que ella ingresa a su domicilio, veo tumulto en las inmediaciones donde hace minutos lo había visto. Cuando arribó al lugar exacto del tumulto, personal de La Cámpora refiere que en el piso había un arma de fuego. En el lugar estaba el Principal G con quien automáticamente implantamos dos hombres de nuestra dependencia a salvaguardar la escena donde se encontraba el armamento, aseguro que nadie proceda a agarrarla ni tocarla. Luego, el Principal G procedió a llamar por teléfono al Comisario Inspector Carbone quien ya se estaba dirigiendo al lugar”.

A su vez, dijo: “Una vez arribado el Comisario Inspector Carbone procedió a arribar personal de Policía Federal Argentina de Científica, para iniciar las pericias correspondientes al caso. Al momento yo ya había visualizado en el piso el arma, la cual es una Bersa 380 negra. El arma estaba sola en el piso motivo por el cual es que decido implantar dos hombres – el Sargento Codina y Sargento Arias –. En el lugar, específicamente en la arteria Juncal, se encontraba personal de la Jefatura de la PFA. Posterior a esto, me dirijo a la arteria Uruguay a prestar colaboración con el Principal Fernández quien se encontraba, si mal no recuerdo a la altura 1368 o 1338 de la calle Uruguay, con el ciudadano que aparentemente había esgrimido el armamento. El mismo fue llevado a ese catastral por personal de la agrupación Cámpora, quienes junto con el Principal Fernández le dieron intervención a la Policía de la Ciudad, los cuales junto con personal de PFA procedieron a la detención del mismo. Yo lo que vi concretamente es cómo la gente de la agrupación lo saca del tumulto, cuando yo llego sólo estaba personal de la PFA y PCABA”.

Uno de los custodios reveló en su testimonial los momentos del hecho asegurando que “en ese momento ella se ubica entre los tres autos de la cápsula de seguridad y la gente partidaria de ella que se encontraba sobre la vereda. La distancia que había para moverse era aproximadamente de 60 centímetros. Entonces yo, al no tener lugar por ahí, empiezo a rodear uno de los vehículos y se escucha como un tumulto. Me acerco y veo que la Sra. Vicepresidenta esta agachada queriendo agarrar un libro. En ese momento, entre los partidarios de la Cámpora empezó un forcejeo... Nosotros habíamos entendido que habían tirado un libro. No se entendía bien que ocurría... los de la Cámpora empezaron a decir que había un arma tirada en el piso. Entonces ahí, nos acercamos desde varios lugares. Cuando nosotros observamos el arma que se encontraba en el piso, no había nadie que la estaba manipulando o pisando en ese momento. Por el tumulto de gente, habían hecho como un vallado a su alrededor. Ahí comencé a preguntar quién tenía el arma y me dice que estaba detenido por unos policías uniformados... Luego voy a ver dónde estaba el personal policial con el sospechoso. Se encontraba a mitad de cuadra de la calle Uruguay. Consulté si era él la persona detenida, me dijeron que si y me informaron que habían modulado a la Sala de Operaciones informando que había una persona detenida”.

Continuando con su relato, dijo que comenzaron a “correr a la gente, para liberar la zona donde se encontraba el arma, lugar donde también había un gorro negro que supuestamente se encontraba vistiendo el sospechoso. Justo había una bolsa blanca en el piso que utilizamos para cubrir el arma”.

Por otra parte, dijo: “Luego empezaron a informar que poseían grabaciones de los hechos y en ellos vimos a la persona que se encontraba detenida apuntando el arma hacia la Vicepresidenta. Notamos que era la persona en cuestión porque en el video se ven los tatuajes que poseía en su mano derecha y la ropa que vestía. Ahí hicimos pasar a los testigos del hecho al hall de entrada de la vivienda de la Vicepresidenta y les solicitamos sus datos”.

En cuanto a otro oficial de la PFA que estaba allí declaró en relación a los sucesos y la detención del agresor que a “la altura de la calle donde se encontraba la inmobiliaria 'Toribio Achaval', puedo observar que se cae un libro al piso, comenzó una riña entre los militantes y escuché gritos provenientes de la militancia que decían entre otras cosas 'agarralo' y 'el libro'... En ese momento, el Principal G, otro de los custodios, me indica que vaya a sacarlo al agresor o al supuesto agresor porque hasta ese momento no sabíamos que había ocurrido. Me desplazo en sentido hacia la calle Uruguay, pasando por el cordón realizado por la militancia y, ya sobre la arteria Uruguay, observo a una persona de sexo masculino con el ojo golpeado, un grupo de Policía Federal uniformado y militantes intentando agredirlo. En ese momento, agarro al supuesto agresor y lo alejo de la militancia, llevándolo hasta Uruguay 1.338 junto con el personal uniformado, que era una especie de ingreso a un garaje de un edificio, ello para esclarecer que es lo que había sucedido. Ahí entrevistamos a la persona, informa que el mismo no tenía su DNI encima, informando que su DNI lo tenía en la aplicación “mi Argentina” de su teléfono que se encontraba sin batería. Ahí, no recuerdo el nombre, pero uno de los uniformados lo requisa y entre sus ropas encontraron pulseras y anillos, así como el celular y unas monedas. Ahí me comuniqué telefónicamente con el Sargento Primero Juárez Alberto, perteneciente también a la custodia vicepresidencial para que venga a prestarme colaboración, el cual el mismo al arribar a la dirección antes mencionada, le tomó los datos. Luego, comenzaron a acercarse los medios periodísticos a los cuales en primera instancia se los retuvo con un cordón policial y ante la insistencia de los mismos, el Comisario Inspector López Rinaldi ordenó subirlo a una camioneta policial identificable. Una vez finalizado esto, regresé al domicilio de Juncal a ponerme a disposición de mi jefatura”.

La declaración del secretario de la vicepresidenta 

Diego Emiliano Bermúdez manifestó que: “En el ingreso al edificio se encontraba la militancia, ella los saluda y en un momento se cae un libro al piso, ella se agacha, yo también y en ese momento veo que una mano pasa por delante de la cara y siendo como un “plic”, en ese momento diferencié que era el gatillo de un arma, yo sentí un “clac”. 

Manifestó entonces que en ese momento volvió a mirar y “veo a la persona que hizo esto que está retirando algo, no me doy cuenta que es un arma, a él lo llego a ver de frente, tenía un barbijo puesto, cruzamos miradas, vuelvo a mirarla a ella, nunca me doy cuenta que era un arma, veo que está bien pero que empezó a haber mucho nerviosismo en la gente que estaba alrededor y me doy cuenta en la mirada del hombre y por sus gestos que hizo algo malo. En ese momento lo encaro directamente a él, lo que hace es levantar las manos en alto, en ese momento no tenía nada en las manos y cuando lo intercepto a él, empiezo a escuchar a alguien que me dice 'tiene un fierro en la mano'. Yo lo que hago es palparlo en su cintura y no tenía nada, cuando lo agarro se le tiran varios militantes que estaban ahí y empieza a rumorearse que tenía un fierro. La veo a ella bien y empiezo a buscar el fierro en el piso y había muchos pies juntos y no lo puedo visualizar. Yo nunca vi el arma hasta ese momento”

Al continuar su relato sostiene: “Vuelvo, me acerco a ella y a la custodia y le empiezo a decir a ellos que hay que sacarla y que manden gente. Ella toma otra dirección porque no advierte la peligrosidad del hecho ya que parecía una cuestión menor como una discusión de militantes o algo por el estilo... me quedo hablando con la custodia que la asistía y miraba para atrás y veía que lo habían agarrado al chico y que lo tenían controlado... Luego de acompañarla al departamento ingresando por la puerta de Juncal, vuelvo a bajar y salgo por la puerta de Uruguay y veo que tienen en el piso a una persona reducido a la persona que palpé en la cintura. Luego, doblé por Juncal porque estaba buscando al jefe de la custodia que era G y P y me dicen que estaban a resguardo del fierro. Ahí veo el arma, era un arma corta, entre negro y plateado”