La reforma que sobrevuela el conflicto en la Corte con una disputa de fondo

La reforma que sobrevuela el conflicto en la Corte con una disputa de fondo

La nueva crisis institucional en el seno del máximo tribunal provincial volvió a poner en agenda la discusión de un proyecto que tienen en estudio el Poder Judicial y el Ejecutivo provincial. Se intensifican los cuestionamientos del sector "filoperonista" al presidente Dalmiro Garay.

Gianni Pierobon

Gianni Pierobon

La Suprema Corte de Justicia de Mendoza atraviesa un momento de ebullición. La grieta judicial entre los bloques “filoradical” y “filoperonista” quedó expuesta en los últimos días en una serie de resoluciones y fallos que pusieron en discusión las mayorías en cada sala y la convocatoria a plenario para causas puntuales. En medio de la crisis institucional, en los pasillos de Tribunales sobrevoló un proyecto de reforma para reorganizar la competencia de las salas ante las demandas, el cual contaría con un respaldo de ambos sectores internos y del Ejecutivo provincial. Sin embargo, desde el ala afín al justicialismo consideran que una ley no soluciona el problema de fondo que atraviesa el máximo tribunal y cuestionan la legitimidad de la presidencia de Dalmiro Garay.

Actualmente, la Sala Primera del alto tribunal provincial está conformada por los magistrados “filoradicales” Pedro Llorente y Teresa Day y el ministro afín al peronismo Julio Gómez. A su vez, la Sala Segunda está integrada por los jueces “filoperonistas” Omar Palermo y Mario Adaro y la completa el juez Jose Valerio, de extracción radical.

La Ley N° 4.969 de Composición de la Suprema Corte estableció en su artículo 3º que la Sala I del tribunal resolverá sobre las acciones procesal administrativa y de inconstitucionalidad que se interpusieran ante la Corte entre los días 1 y 15 de cada mes, mientras que en el artículo 4º fijó que la Sala Segunda intervendrá en las mismas demandas que ingresen entre el 16 y el último día de cada mes.

Teniendo en cuenta la composición de cada sala, desde hace tiempo se vienen generando suspicacias sobre la posibilidad de elegir con qué mayoría se tratará la demanda que se presente. Pero a esto se sumó otra polémica que salió a la luz en los últimos días a través de dos fallos de la Sala II que ordenaban reincorporar a dos estatales.

En esas sentencias, los jueces Adaro y Palermo acusaron al presidente de la Corte, Dalmiro Garay, de implementar una maniobra de convocar a fallos plenarios en las que voten los siete miembros para revertir decisiones de esta sala e imponer la mayoría “hegemónica” de los cuatro ministros afines al gobierno radical.

Una posible reforma y la pelea de fondo

En medio de este enfrentamiento, se puso nuevamente en escena un proyecto en el que han estado trabajando tanto en la Corte como en el Ejecutivo provincial y que consistiría en una reforma del funcionamiento del máximo tribunal.

Garay hizo referencia a esta iniciativa durante el acto de apertura del año judicial que tuvo lugar el pasado 9 de abril. Comentó que estaba estudiando una reforma orgánica de la Corte y que uno de los puntos a analizar eran posibles cambios en lo que respecta al ingreso de una acción procesal administrativa o una acción de inconstitucionalidad al máximo tribunal provincial, lo que se llama competencia originaria de la Corte.

Desde la cúpula del Poder Judicial se estaba trabajando en el consenso de todos los miembros para determinar que la competencia de las causas se resuelva por sorteo. Según sostienen desde ambos bloques, todos coinciden en que esta modificación aportaría transparencia y distribuiría más el trabajo entre los jueces.

Sin embargo, no se alcanzó un acuerdo hasta el momento y la crisis que explotó en los últimos días alejó esta posibilidad.

En este contexto, desde el Gobierno de Mendoza también se estuvo avanzando en la posibilidad de avanzar con una reforma de características similares. Fuentes del Ejecutivo provincial sostuvieron a MDZ que siempre han trabajado en proyectos de mejora al sistema de Justicia y que “es una oportunidad de trabajar en un proyecto para evitar el Forum Shopping”.

Precisamente en uno de los fallos el ministro Adaro hacía referencia a este término jurídico que se traduce como “foro de conveniencia” y consiste en la posibilidad de que el demandante pueda acogerse a un tribunal que pueda emitir una sentencia más favorable a sus intereses.

En el gobierno de Rodolfo Suarez consideran que “es una buena oportunidad para transparentar y que no se elijan las salas conforme la conveniencia” e hicieron hincapié en que “el 80% de las causas de la Corte entran en la Sala 2 que impone su mayoría automática”.

Desde el bloque “filoperonista” de la Corte sostienen que están de acuerdo con una reforma que establezca el sorteo de las acciones procesales administrativas y de inconstitucionalidad que ingresen al tribunal. Afirman que aportaría transparencia y evitaría el “forum shopping”, pero sostienen que no resuelve la cuestión de fondo de la grieta en la Corte, la cual señalan que es el modelo de gestión y la toma de decisiones.

“No hay un proyecto de ley que nos haga salir de esto”, manifestaron desde el sector, a la vez que remarcaron que la actual crisis la generó el presidente Dalmiro Garay con la última convocatoria a plenario que generó el actual conflicto.

Allegados a los jueces afines al PJ indicaron que “lo que está en duda es la legitimidad de la presidencia de Garay” y apuntaron que la salida política a esta disputa es “que vengan los más maduros, que son los que más experiencia tienen y que Llorente o Valerio ocupen la Presidencia de la Corte”.

Desde este bloque consideran que la legitimidad de Garay también está en duda porque es “quien tiene más vinculo político con la persona que más poder tiene en Mendoza”, haciendo referencia al exgobernador y actual senador nacional Alfredo Cornejo, ya que el actual magistrado se desempeñó como ministro de Gobierno durante la gestión del radical.

En este sentido, esgrimen que los llamados a plenario casi se duplicó con la llegada de Day a la Corte. La sospecha que deslizan es que antes no se llamaba a plenario porque el bloque “filoradical” no tenía tenía garantizado el acompañamiento del exministro Jorge Nanclares.

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