Una "victoria" parcial para Rodolfo Suarez y un retorno a las aulas con quejas
Rodolfo Suarez tiene rutinas, estilos y modos políticos distintos. Pero es un político y, en su hacer, también teje. Hoy tuvo una victoria casi personal: habrá clases normales en las próximas semanas en Mendoza. Más por disuasión que por convencimiento, los docentes aceptaron la oferta de aumento salarial y quedó desactivado el paro de cuatro días que ya tenían votado. La medida de fuerza hubiera sido brutal en cuanto el impacto. En las aulas, en primer medida, y en el salario, y esa fue una de las claves de la "victoria" del gobernador.
La conducción del SUTE (Sindicato Unido de los Trabajadores de la Educación) quedó golpeada. Es la primera oferta que bajan a las bases y fue aceptada, con críticas en casi todos los plenarios. El descuento de los días de paro hizo mella política por lo que consideran los docentes que fue una defensa débil de parte del gremio. Justo en la misma semana en la que el Gobierno del que es parte recortó duramente el presupuesto de educación.
En los plenarios surgió una medida novedosa que hasta interpela al Ejecutivo: pidieron que el "ahorro" que tendrá el Estado por los descuentos sea invertido en educación; particularmente en infraestructura escolar y meriendas. Más allá de que pueda sonar demagógico, también sería un gesto. Ya hubo resignaciones de presupuesto que iba destinado a educación y que el Estado no defendió. Es lo que pasó, por ejemplo, con el acuerdo con YPF, donde la petrolera y el Gobierno se pusieron de acuerdo en que no se cobrara el 2% de canon acordado en las licitaciones del 2008 y que la petrolera estatal había judicializado.
Suarez no habló casi nada durante el conflicto con el SUTE, Lo hizo solo vía redes sociales y a principio de esta semana ratificó que habría descuentos, como le habían sugerido desde el ala dura del oficialismo. Internamente hubo momentos de duda y hasta pedidos en contrario, es decir en devolver los días descontados. Para muchos ese era un camino sin retorno, aún a pesar de que hubo otros gremios que sí consiguieron ese perdón.
Antes del acuerdo hubo manifestaciones que no pasaron desapercibidas. Dos paros con 5 días sin clases en Mendoza, tras varios años de que eso no ocurría, y dos marchas pacíficas y masivas. Allí hay una lectura fina para hacer: los docentes aceptaron la propuesta, pero eso ni implica conformidad ni una situación de calma eterna. Habrá clases, que es una buena noticia, pero muchas demandas se mantienen.
El efecto descuento pesó mucho. Los docentes sacaron una cuenta simple: ningún aumento alcanza a futuro para compensar los descuentos que vendrán en agosto y los que podrían ejecutarse en septiembre con más paros. Además, en la vida diaria de las escuelas hay un enorme reacomodamiento que también complica. Es que luego del acrecentamiento y el ingreso muchas tienen nuevas escuelas, alumnos, rutinas y salarios. Un aumento de más del 70% suena potente. El problema es la base desde donde se calcula: lo que cobraban los en diciembre del año pasado.
El problema para Suarez, como le ocurre a todos, es que el logro puede durar poco por la situación nacional. La inflación hace que el futuro sea imposible de predecir.


