La UCR bonaerense busca un gesto de unidad para diferenciarse de la crisis del PRO

La UCR bonaerense busca un gesto de unidad para diferenciarse de la crisis del PRO

El 13 de noviembre se realizan las elecciones internas de la UCR bonaerense. Todos los sectores descartan una competencia y nadie pone en duda el liderazgo de Maximiliano Abad, quien va a ser reelecto al frente del Comité Provincia. Será dura la negociación con Gustavo Posse.

Beto Valdez

Beto Valdez

Maxi está rosqueando con todos los sectores para armar una lista de unidad, evitar la competencia interna y así mostrar un perfil ordenado que nos diferencia de la pelea feroz qué hay en el PRO’, explica así un dirigente radical del interior bonaerense la movida que se viene para definir la nueva conducción de la UCR de la provincia de Buenos Aires.

Maximiliano Abad tiene tiempo ya que finalmente se definió que el domingo 13 noviembre se realicen las elecciones internas del radicalismo bonaerense para elegir a la nueva conducción. El dato más relevante es que nadie pone en duda la reelección del actual jefe partidario. Ni siquiera Gustavo Posse que se tomó su tiempo para aceptar la derrota y abortar su idea inicial de judicializar el resultado de los comicios internos de marzo del año pasado.  

“Una cosa era enfrentarlo a Maxi en ese momento y otra muy distinta es hacerlo ahora luego de un ejercicio exitoso de su presidencia que terminó poniendo en valor al partido. Ya no somos el furgón de cola del PRO”, comenta un legislador provincial que no es precisamente de Adelante Buenos Aires, la línea interna del marplatense.

Después de su agónico triunfo en las elecciones internas del año, Abad le dio mayor protagonismo y visibilidad a la UCR del principal distrito del país. Sobre todo por el armado electoral que impulsó la candidatura de Facundo Manes para enfrentar a Diego Santilli y la poderosa estructura del PRO. Logró alinear a todos los intendentes propios, a excepción de Posse, y al resto de la dirigencia para arañar el 40% en la PASO contra el larretismo. Luego de esos dos procesos validó su condición de jefe partidario, algo que reconocen hasta sus adversarios. 

Las negociaciones para cerrar una lista de unidad es un trabajo artesanal porque el radicalismo bonaerense se divide en tres sectores, el oficialismo que lidera el marplatense, Evolución de Martín Lousteau y Emiliano Yacobitti y el possismo. La cuestión es que los otros dos corrientes acepten que representan cada uno 1/3 del partido. Del lado de la línea interna de Yacobitti, los negociadores son la diputada nacional Danya Tavella y el diputado provincial Pablo Domenichini, también se ha incorporado Martín Tetaz que apunta a la Gobernación, por el possismo negocian el intendente de San Isidro y su mano derecha Walter Caruso, de San Martín. Estos últimos plantean que representen a la mitad del partido.

Pero no contemplan que en las internas fueron aliados con Evolución, quienes se alejaron de ese sector porque no aceptaban el intento de judicialización de Posse. “Todos se van a levantar el precio para luego negociar con sentido común porque a ninguno le conviene quedar afuera ya que acercarse al PRO es meterse en una pelea dura y no son generosos a la hora de ofrecer lugares en las listas”, dice un diputado provincial con pragmatismo.

El resultado de estas negociaciones serán un test para Abad ya que el año próximo deberá usar el mismo mecanismo para el armado de las listas de cargos electivos nacionales y por secciones electorales. “La clave es que nadie debe monopolizar y tampoco quedarse afuera, ese es el objetivo de Maxi”, agrega el legislador. Consideran que lo más complicado va a ser la negociación con Posse porque “siempre pide más de lo que vale”

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