El error de Cristina Fernández de Kirchner que hunde al kirchnerismo en la crisis
Error de cálculo de Cristina Fernández de Kirchner y golpe político de Alberto Fernández a la vicepresidenta. En la fiebre peronista del sábado pasado por la noche en Olivos nada fue lo que pareció. La indefinición del reemplazante de Martín Guzmán en medio de la corrida cambiaria dejó al Presidente y a la vice en estado de emoción casi violenta. Sergio Massa le abrió entonces al jefe de Estado un puente de oro para desacoplarse de la crisis económica a través de una reforma integral del gabinete con el desembarco del tigrense como jefe de Ministros con responsabilidad directa sobre el Ministerio de Economía, la AFIP y el Banco Central.
Massa se jugó un pleno. Pero Alberto Fernández optó por Cristina. El Presidente quiere seguir atado al kirchnerismo hasta el final de su mandato. Más bien, entiende que esa es la única forma de llegar al final de su mandato. La vicepresidenta venía diferenciándose del gobierno nacional con discursos incendiarios como el de Chaco, Tecnópolis y Ensenada, entre otros. Pero el sábado pasado, al bendecir al menos implícitamente la designación de Silvina Batakis, volvió a atarse al "albertismo". Si bien Cristina no pone lo ministros, ejerce derecho a veto. Poder que ya quedó demostrado fácticamente al barrer con casi todo el gabinete designado por el Presidente al asumir el cargo, desde el entonces jefe de gabinete, Santiago Cafiero, pasando por el canciller, Felipe Solá; la ministra de Justicia, Marcela Losardo; el ministro de Economía, Martín Guzmán y también el de Producción, Matías Kulfas.
El peronismo sigue unido, al menos en lo formal, frente a la crisis cambiaria e inflacionaria. No queda nadie por afuera. Alberto, Cristina, Massa, Daniel Scioli y hasta Juan Manzur en representación de los gobernadores. Batakis como pieza de consenso arrastra a todos los sectores del Frente de Todos. ¿Cuánto demorará Cristina Fernández de Kirchner y la Cámpora en soltarle la mano a la nueva ministra de Economía? Batakis ratificó el plan económico de Guzmán. Suba de tasas, achicamiento del déficit fiscal, segmentación de tarifas, reducción de la emisión monetaria y acuerdo con el FMI. Se trata del programa que enfrentó al exministro con el kirchnerismo y que derivó en su renuncia.
En Olivos, y sin ofertas de la vicepresidenta para reemplazar a Guzmán, el Presidente diagramó un dispositivo que coparticipa a todo el panperonismo en la licuación del poder político y electoral del peronismo. Daniel Scioli que llegó hace un par de semanas al gabinete es tal vez el más expuesto. Propuso a Batakis como su ministra en 2015 cuando era candidato presidencial contra Mauricio Macri. Más a resguardo quedó Massa quien rechazó convertirse en jefe de gabinete con una ministra sciolista a cargo de la economía. El 8 de agosto reunirá al congreso del Frente Renovador en Mar del Plata. Su círculo íntimo ya activó un paulatino y casi imperceptible desacople político del Frente de Todos para recuperar la identidad del Frente Renovador. Malena Galmarini abandonó el grupo de WhatsApp de Mujeres Gobernando que compartía con funcionarias albertistas y cristinistas como Vilma Ibarra y Carla Vizzotti.
El ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, fue el encargado de blanquear que la designación de Silvina Batakis es "el primer acuerdo del diálogo" entre Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, y afirmó que es una "señal muy fuerte" de ambos en "un contexto de crisis mundial". "Es el primer acuerdo del diálogo entre el Presidente y la vicepresidenta, es una señal muy fuerte que estén de acuerdo nuevamente, que estén sentados en la misma mesa", afirmó el funcionario.
El discurso de Máximo Kirchner el jueves en Escobar demostró sin embargo que la tensión del kirchnerismo con Alberto Fernández sigue intacta. La conversación telefónica entre el Presidente y su vice el sábado por la noche para destrabar la designación de Batakis, y la cena de Alberto y Cristina del lunes por la noche no arrojan resultados tangibles de cohesión en el Frente de Todos. La crisis salpica a todo el peronismo y ya casi no quedan ministros por desplazar.