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Claves de un país unitario: los votos del conurbano y los dólares de la soja que gobiernan la Argentina

El Gobierno creó un "dólar soja" por sus urgencias y marginó al resto del sistema productivo argentino. Una muestra más sobre cómo y qué "gobierna" el país: los votos del conurbano, los dólares de la soja.

La forma en las que fueron construidas las vías del ferrocarril, y es la imagen del país real; denota una forma de pensar, de hacer política y de gestionar. Es una configuración radial; todo hacia Buenos Aires; con un epicentro en lo que realmente importa. Hace más de 100 años, cuando comenzó a ejecutarse el tendido ferroviario, tenía sentido esa idea de "trasladar" todas las mercaderías a un núcleo, con un país que no se sabía tan vasto y con un potencial productivo distinto.

Hoy, en realidad, nada parece haber cambiado. En pleno siglo XXI lo que importa realmente son los votos del conurbano y los dólares de la soja. El resto es decorado. El federalismo es un cuadro gauchesco, una fiesta patronal. El dólar soja es una muestra de ello. El festival de subsidios en el AMBA otro. 

Urgencias y centralismo

La medida del Gobierno nacional de tener un sistema cambiario exclusivo para los exportadores de soja es una maniobra desesperada, pero una más en la lista de decisiones centralizadas. El "hambre" de dólares urge para el Gobierno. Pero generó una discriminación enorme. Los productores sojeros, que además ya anunciaron que no les alcanza, podrán hacerse de dólares frescos, a diferencia de cualquier exportador de vino mendocino, que paga retenciones, recibe importaciones a cuentagotas para su industria, exporta a dólar oficial y compra a dólar blue. 

La industria del vino, por ejemplo, genera más dólares, empleo y valor agregado que la soja. Pero no tiene los privilegios de la pampa húmeda y probablemente vea aún más licuada su competitividad por la inflación y el impacto del tipo de cambio. El Observatorio Vitivinícola Argentino hizo un estudio sobre el valor agregado y la cantidad de dólares que generan proporcionalmente los productos agropecuarios. Allí se descubrió que la industria madre de Mendoza genera 5 veces más dólares por hectárea que la soja y, lo más importante, más empleo: en la soja se emplean 2 personas cada 100 hectáreas y con el vino 72. "Una hectárea de viñedos genera más dólares por exportaciones y más empleo que cualquier otro producto agroindustrial en la Argentina. Un dato clave para medir el impacto real que tiene la vitivinicultura sobre las economías regionales del país", explican desde el Observatorio.

Los dólares que genera el campo. 

La uva genera 4800 dólares de exportación por hectárea y la soja 857. Pero, claro está, en el fondo es una cuestión de volumen y no de valor agregado. Allí la expansión y la atención de la soja y la producción extensiva de la zona núcleo no tiene competencia. Tampoco lo hará en el futuro, pues la estrategia productiva del Gobierno sigue apuntalando solo las urgencias. La soja produce cerca de 15 mil millones de dólares, frente a los de 1000 millones del vino. 

Por eso cuando en los discursos políticos se  habla de "campo" se entiende por antonomasia que se refieren a la soja y subsidiariamente el trigo, el maíz y el girasol.  Solo el petróleo de Vaca Muerta (la nueva soja argentina) ha logrado tratamientos diferenciales. Por el valor estratégico de la energía y por la tentación de los dólares rápidos. 

El cultivo extensivo de la soja genera muchos dólares en volumen, pero menos valor agregado. 

Los productores de soja podrán ser convertidos a "dólares solidarios" y podrán depositarse el resto con una garantía frente a la inflación. El resto de los productos exportados, como el vino, son cobrados a dólar oficial, menos retenciones; como era hasta ahora con todos. Todas las economías regionales que trabajan a una escala distinta seguirán con el esquema rústico y antiproductivo. 

El vino genera 72 puestos de trabajo cada 100 hectáreas. 

Si a nivel económico los dólares de la soja gobiernan, a nivel político lo hacen los votos del conurbano. Argentina tiene un nuevo distrito, que es el AMBA. Allí están la vidriera de la Ciudad de Buenos Aires (principal usina de dirigentes mediáticos con proyección nacional) y el volumen de electores del cordón más denso de la Provincia de Buenos Aires. 

El distrito electoral único tomado para elegir al presidente desde la reforma constitucional de 1994 volcó todos los intereses donde hay mejor relación "acción/voto". La densidad electoral de esa zona es determinante. Como con la soja, es una cuestión de volumen. Por eso el redireccionamiento de fundos discrecionales, el nivel de vida hiper subsidiado (respecto a servicios públicos) y la centralidad política. Por eso Argentina tiene 25 distritos. Son 23 provincias, una Ciudad Autónoma y el distrito 25; el famoso AMBA.