Los radicales que marcan un antes y después en Juntos por el Cambio
La irrupción de Facundo Manes a la escena política, el año pasado, en la previa de la interna radical de la Provincia de Buenos Aires, derivó en un claro y firme endurecimiento del discurso anti PRO que siempre manifestó el neurocientífico y que a muchos les provoca pánico por creer que pueden provocar la ruptura del principal espacio opositor.
Por otro lado, el crecimiento de Martín Lousteau en el orden nacional, a través de múltiples aliados a través de su fuerza, Evolución, provocó la ruptura del bloque radical en la Cámara de Diputados y una permanente revisión por parte de sus correligionarios que no saben donde ubicarlo.
Manes y Lousteau son productos que salieron de una alacena alejada del parámetro radical clásico. Mientras que el neurocientífico se volcó por primera vez a la política tras varios intentos, y lo hizo anunciando su fuerte decisión de ser candidato presidencial, el senador porteño llegó al estrellato del centenario partido tras haber ido en varias oportunidades por fuera de la estructura orgánica y ni siquiera participando del primer Cambiemos. Ambos fueron muy críticos de las políticas económicas de Mauricio Macri.
Ahora ellos ponen en aprietos a sus principales aliados. Facundo y su hermano Gastón tienen la firme convicción que defender al radicalismo y levantar sus banderas entran en colisión con el deseo hegemónico del PRO que, cuando Mauricio Macri llegó al poder, se había adueñado de casi toda la clientela de su partido, fundamentalmente en los grandes centros urbanos.
De echo no puede llamar la atención que en ninguna oportunidad destaque actos de gobierno macrista y hasta lo critique con más ganas que al propio kirchnerismo y, mucho menos, al peronismo no representado en el gobierno. Siempre subyace la idea de conformar una fórmula presidencial con el gobernador cordobés Juan Schiaretti.
En su lista, además, articuló con referentes muy próximos al peronismo que luego se aliaron con el PRO, como Joaquín de la Torre o Emilio Monzó, ambos candidatos en la Provincia de Buenos Aires en la lista que él encabezaba. La tensión con Macri lo posiciona como un rebelde dispuesto a todo, que vino a "servir y no servirse" y a provocar un verdadero "cambio de paradigma" no solo en Juntos, sino en la oferta política nacional.
Esto también suele ser traducido como una permanente tensión interna. Algunos hasta dudan en que participarían de las PASO del espacio en caso que se vea sin demasiadas chances de triunfo. Gastón Manes, quien además es presidente de la Convención radical nacional, no solo niega taxativamente esta posibilidad, sino que tampoco observa una posibilidad de derrota en ese escenario.
El caso de Lousteau empieza a ser diferente. Coinciden con Manes es que son ellos, y nada más que ellos, quienes definen su propio destino, y que después deben acomodarse las organizaciones partidarias para trabajar en su contención. Sin embargo, el senador porteño empieza a verse cercado en la Ciudad de Buenos Aires por la ratificación echa por Horacio Rodríguez Larreta a Mauricio Macri y a todos sus funcionarios que no dejará que el radicalismo le arrebate su principal referencia política nacional, y una de las razones de esta estrategia fue la designación de Jorge Macri al frente del Ministerio de Gobierno.
"Con Martín (Lousteau) está todo muy bien, tenemos un acuerdo, lo respetamos y hasta lo ayudamos. Pero no para que nos coma a nosotros", dijo una altísima fuente del tercer piso de la sede de Uspallata que sabe lo que significa, en todos los sentidos, la administración porteña.
Losuteau está mostrando sus formas cada vez que puede. Lo hizo los otros días en Lomas de Zamora, donde sus dirigentes locales, que presiden el Comité de Distrito, no le permitieron el uso de la palabra a Gustavo Posse antes que lo hiciera Gerardo Morales. El gobernador jujeño participó de un encuentro similar, aunque menos convocante, que el que lo tuvo de protagonista la semana pasada en Vicente López, donde Posse sí habló tras la presión de las autoridades del partido local.
Posse y Lousteau fueron aliados en la interna que perdieron por escaso margen de votos, casi un empate técnico, contra la dupla Maxi Abad - Gastón Manes, y rompieron relaciones apenas terminado el recuento de los votos, cuando Evolución rápidamente acordó con Abad en el resultado final.
En la Ciudad de Buenos Aires el dominio del PRO es mucho más claro que el de la Provincia de Buenos Aires porque es el Ejecutivo oficial. Varios operadores cercanos al aliado de Lousteau y jefe político, Emiliano Yacobitti, revelaron días atrás que si la diferencia interna es muy grande en las PASO, el senador evitaría participar de esa instancia y se presentaría por fuera de Juntos para llevarse todos los votos del antimacrismo porteño.
"Sería una locura, ni los radicales lo acompañaríamos", dijeron dentro de las filas que conduce Gerardo Morales, quien es, en definitiva, quien oficia de administrador final de las tensiones, los egos y los prejuicios que guardan algunos referentes del centenario partido.


