El massismo se volvió a juntar para reclamar más compromiso del Frente de Todos
Una veintena de dirigentes de la Provincia de Buenos Aires que se referencian en la conducción de Sergio Massa, el Frente Renovador, se reunieron en San Fernando para discutir y hacer catarsis sobre los últimos meses del Gobierno nacional que no tiene rumbo y que no ha conseguido regenerar expectativas.
En la localidad donde gobierna la familia Andreotti desde hace más de una década, primero a través de Luis y luego su hijo Juan, bajo la atenta mirada del propio Massa, los legisladores provinciales, concejales y diputados nacionales discutieron por más de dos horas sobre distintos episodios que se sucedieron en el seno del Gobierno nacional y provincial y le dieron una nueva fecha al Congreso partidario del partido que preside Massa, para el próximo mes de agosto, más precisamente en la segunda quincena, en Parque Norte.
Este lugar es emblemático para la política nacional y muchas de las grandes decisiones políticas surgieron de grandes debates realizados en este previo que está a cargo del Sindicato de Empleados de Comercio. El propio Frente Renovador fue el que determinó el Frente de Todos en 2019, en un duro debate que determinó la alianza entre Massa y Cristina Fernández de Kirchner que provocó la salida de su principal dirigente nacional, aparte del propio presidente de la Cámara.
"El nivel de calentura que manejamos todos es muy grande. Pero eso no quiere decir que vayamos a pedir una ruptura del Frente, la renuncia de Sergio o cualquier otra locura", relató uno de los presentes a MDZ. El massismo, además de cargos importantes en el Gobierno nacional, es parte fundamental del gobierno de Axel Kicilof en la Provincia de Buenos Aires.
Seguramente, a quien le zumbaron los oídos fue al exministro de Economía, Martín Guzmán, no sólo por la irresponsabilidad de su renuncia, sino porque siempre se mostró esquivo a dar explicaciones al resto del frentetodismo y terminó dejando una inflación impresionante.
A diferencia de lo que parecía luego de dos semanas de altísimo estrés y más de una frustración, Massa se mostró muy concreto y preciso en cada una de sus intervenciones y explicó descarnadamente lo que él considera que deben ser las acciones imprescindibles para revertir el plano decadente del Gobierno.
Por supuesto que llovieron críticas por cientos de actitudes del presidente Alberto Fernández, la vice, Cristina Fernández de Kirchner y hasta un apreciable nivel de autocrítica por no haber sabido imponer una agenda que fue la que le garantizó la distinción a Massa y a su Frente Renovador.