El peronismo no soporta más a los "progres" y librepensadores del Gobierno
"Para qué me rompo el culo como lo estoy haciendo, si estos tipos relajados te hacen un estado de situación como si no fuesen funcionarios de este Gobierno...en mi p... vida viví esto", exclamó en uno de los tantos grupos de WhatsApp que aglutinan peronistas y camporistas un funcionario nacional que suele hacer mucho equilibrio entre ambos bordes de la orilla frentetodista.
Su furia, esta vez, está dirigida al director del Banco Nación, Claudio Lozano. Economista de la CTA y cercanos a los gremios estatales desde siempre. Lozano es otro de los nuevos "libre pensadores" que afloran en el oficialismo cuando las llamas no necesitan nafta para seguir creciendo.
Este tipo de discusiones ya son cotidianas y marcan los nuevos tiempos que se generaron tras la derrota electoral del año pasado y se agudizaron con la tirantez que se observó en la cúpula de la fórmula presidencial que habilitó que cualquiera, en función de su propio posicionamiento político personal, se pusiera de un lado o del otro del matrimonio separado.
Lozano, junto con Victoria Donda, Martín Sabbatella eran algunos de los funcionarios que el nonato albertismo pretendía que el presidente Alberto Fernández hiciera renunciar porque "salían gratis. Nadie iba a movilizar para que los reincorporen", cuando Wado De Pedro inició la cadena de renuncias el miércoles posterior a la derrota electoral de las primarias de 2021. Siempre terminaron yéndose los más afines al jefe de Estado.
En declaraciones al diario Perfil, Lozano sostuvo que "no hay plan antiinflacionario” por parte del Gobierno y que en el horizonte hay escenarios de recesión e hiperinflación. “El fracaso de la estrategia de Martín Guzmán y el modo en que se dio su renuncia nos colocó en una situación bastante compleja, porque Argentina está con riesgo de hiperinflación por un lado y de recesión por otro”.
A pesar de la nueva reunión entre Cristina Fernández de Kirchner, Alberto Fernández y Sergio Massa, quedó en claro que se analizan ciertas medidas de corto plazo pero nada de lo que sucede en el frente oficialista. Esta "mesa" tripartita termina discutiendo procedimientos urgentes, algunas modificaciones en diferentes áreas de gestión para "integrar a todos" pero no mucho más.
Algo más amplio habían pretendido generar, sin éxito, Gabriel Katopodis, Juan Zabaleta, Jorge Ferraressi, Andres Larroque y Máximo Kirchner, entre otros, para encaminar la relación entre los Fernández presidenciales. Ellos sugerían ordenar el discurso público, bajar los niveles de discusión "externa" y meter adentro todas las tensiones preexistente. No pudieron hacerlo.
La frase de Lozano se agrega a las de Juan Grabois, Pablo Michelli, Hugo "Cachorro" Godoy y Pablo Moyano, entre otros, que ya empezaron a exigirle a la ministra Silvina Batakis que le preste atención a los sectores que ellos representan. Trabajadores informales, formales y estatales.
En la jornada de este jueves se conoció, además, una nota brindada por Larroque a la revista Letra P en la que manifestaba su preocupación por una crisis social en el conurbano y exigía la implementación de un salario básico universal de manera inmediata. Después se conoció que estas declaraciones habían sido realizadas hace más de tres semanas, cuando Martín Guzmán era el ministro de Economía.
¿Qué cambió de aquel momento a este? Nada. Sólo Batakis reemplazó a Guzmán. Pero el Salario Básico no ha sido implementado. ¿Explotará el conurbano? Poco probable, fundamentalmente porque quienes empujaron a las clases más excluidas en el pasado están trabajando en el oficialismo, salvo que, como lo había descripto Cristina Fernández de Kirchner, "sectores del peronismo bonaerense", que voltearon a Fernando De la Rúa, hagan lo mismo con Fernández. El presidente del PJ bonaerense es Máximo Kirchner.


