Horacio Rodríguez Larreta juega fuerte en la interna del PRO y echó a dos alfiles de Patricia Bullrich
Desde hace meses, los pocos que componen su mesa política y consultiva, que vigilan día a día los humores sociales y las encuestas, estaban hartos de reclamarle mayor firmeza, contundencia y mensajes claros para la interna a Horacio Rodríguez Larreta. "Tenés que gatillar", le exigían.
El término gatillar, que habitualmente se utiliza como sinónimo de pagar, en este caso tenía el sentido textual de la palabra. Apretar el gatillo. Ser el sicario. Quitarle la vida a través del sueldo que reciben de su administración pública porteña a aquellos que aún dicen que van a respaldar a Patricia Bullrich como candidata presidencial.
Esta semana se conoció algo que nadie se animaba a confirmar. Ramón Lanús y Nicolás Massot, dos nuevos "apóstoles" de Patricia Bullrich en su armado provincial, con cargos importantes en el CEAMSE (empresa que regula los depósitos finales de los residuos del AMBA) y en el Banco Ciudad, dejaron de ser empleados de CABA. Lanús dijo que él presentó la renuncia mientras que Massot confesó que se la pidieron por estar con la jefa nacional del PRO.
Si bien la decisión desde el punto de vista político guarda relación con la "lógica" de las organizaciones, que quien paga ordena, en el mundo PRO se suponía que no había tal incidencia y que todo se regulaba con otros parámetros, más "abiertos", donde todo se acordaba con anterioridad. Sin embargo, esa práctica pasó a mejor vida. El "despreocupate que yo te los banco", como se diría en la jerga política, no existe más.
Visto lo que sucedió con estos dirigentes, uno de San Isidro y el otro de Tigre, queda claro por qué motivo muchos se mostraron, hace una semana, en Pilar, con Horacio Rodríguez Larreta a pesar que tenían dudas sobre si trabajar con su candidato, Diego Santilli, o con su rival vidalista, Cristian Ritondo, y posaron para la foto con diferentes caras.
Algo de esto percibió Bullrich cuando, hace más de un mes, forzó un almuerzo en "La puerta del Inca", a metros de su oficina en San Telmo, con Rodríguez Larreta y Mauricio Macri como veedor. En esa ocasión, la presidenta del partido había acusado al jefe de Gobierno porteño de manejar la fundación PENSAR, del PRO, para su proyecto presidencial. "Si les pago yo", le dijo, claro, el alcalde que aceptó que todos utilicen los equipos técnicos por igual.
"Algún chip formateó Horacio", dicen en las cercanías de su oficina de Uspallata. Y de no hacer olas para que nadie se sienta molesto por alguna actitud, pasó a esta nueva fase, "donde dice claramente que Diego Santilli será su candidato a gobernador, habla con cada dirigente para que le quede claro y también avisa que no se bajará de su proyecto presidencial ni siquiera por pedido de Mauricio", aceptaron.
Es que esta "ambigüedad" provocada por su política de buenos modales ya había llegado a su fecha de caducidad. Era el único dirigente nacional del PRO "al que todos estaban autorizados a pegarle sin que él respondiera una sola vez. Se terminó", confesó uno que lo conoce bien.
Algo de esto también percibieron los intendentes. Néstor Grindetti, en medio de sus innumerables recorridas en la Provincia de Buenos Aires, aclaró que el segundo tiempo no estaba referido sólo para el expresidente Mauricio Macri sino para el proyecto que presentó el PRO en 2015. En el proyecto, por supuesto, estaba Rodríguez Larreta. Igual actitud tuvo Julio Garro, quien tras recibir a Macri y Ritondo, no dejó dudas que su candidato presidencial es el alcalde de CABA.
Mañana, en Tres de Febrero, Diego Valenzuela presentará el Instituto República, un think thank bonaerense apadrinado por Larreta y Santilli. Sobre este trabajo territorial un amigo del expresidente Macri le habló a Anibal Asseff, el ex senador de Moreno, quien le recomendó trabajar codo a codo con el jefe de Gobierno porteño. Aunque ya había tomado la decisión, ese consejo lo tranquilizó. Por eso no sorprendió que fuera tan buena la recepción en Paso del Rey el jueves pasado, cuando a media mañana se apersonó Rodríguez Larreta a charlar con unos doscientos vecinos.
Hoy, para que no queden dudas de este nuevo compromiso territorial, estuvo en Esteban Echeverría con Evert Van Tooren, recorriendo Monte Grande y visitó el merendero Las Madres.
Los casos Lanús - Massot
Ramón Lanús es un joven dirigente PRO, típico del laboratorio larretista, que, además, se hizo territorial en San Isidro y quiere competir con Gustavo Posse, el radical con mejor diálogo con el jefe de Gobierno porteño en la región. De hecho, la hija del intendente, Macarena, trabaja en el gobierno de la Ciudad.
Sin chance para competir en representación del larretismo, de donde surgió y tiene relación directa con Rodríguez Larreta, prefirió emanciparse y presentar la renuncia hace dos semanas atrás. Es que tras ser electo concejal por la minoría de Juntos en las PASO de 2021, ahora está decidido a competir por la intendencia y para eso necesita una "boleta nacional" que Bullrich ya le aseguró que tendrá.
El caso de Massot es diferente. Reconocido como un "cuadro político" que demostró eficacia en el manejo del bloque legislativo durante la gestión de Cambiemos en la Cámara de Diputados de la Nación, su relación es directa con Emilio Monzó, quien aún no dio pistas sobre lo que quiere de su futuro personal. Sin embargo, todos sus amigos, entre ellos Marcelo Daletto y Sebastián García De Luca, trabajan para el tándem Bullrich - Javier Iguacel.
Massot quiere ser intendente de Tigre y, para eso, confronta siempre con Segundo Cernadas, el "candidato natural". Sobre ambos pesa fuerte la interna del Frente de Todos y en ese juego también se componen alianzas circunstanciales entre Cernadas y el jefe comunal, Julio Zamora, y Massot con Sergio Massa. El oficialismo local cree que Massot es Massa y estos, viceversa, por eso el jefe del PRO local preside el Concejo Deliberante. Zamora lo prefiere a Cernadas antes que al massismo.