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Axel Kicillof defendió su gestión y le "enseñó" a los periodistas

Si pudiera, Kicillof transformaría a la General Paz en una muralla para impedir que los medios con sede en la Ciudad de Buenos Aires tomen todo con "la mirada centralista". Sin calibrar que era una celebración, habló mucho en contra de los medios y pidió más compromiso con una mirada bonaerense.
Foto: TELAM
Foto: TELAM

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, aprovechó el Día del Periodista para fustigar la mirada "porteña y centrista de los medios de la Capital Federal" que "contaminan" la mirada con la que se toman los temas provinciales. En diálogo informal con algunos presentes defendió los "consensos que se alcanzan en la legislatura bonaerense". 

Acompañado por su actual jefe de asesores, Carlos Bianco, de la ministra de Comunicación, Yesica Rey y de la secretaría General, Agustina Vila, los tres de su estrecho vínculo personal y personas de su absoluta confianza, el gobernador se entregó a varias requisitorias periodísticas luego de haber hecho un raconto de las "falsedades" que él siente que brindó en diversos momentos la prensa nacional con asiento en la Ciudad de Buenos Aires.

De buen humor y desacartonado, Kicillof parece disfrutar de lo que habitualmente no hace, el diálogo con los periodistas. Mate en mano, casi uruguayo en sus formas, se prendía en cuanto diálogo le proponían, siempre en el marco del "fuego amigo" que suele sobrevolar en este tipo de acontecimiento. 

Igualmente, se permitió algunas frases que marcan cierto convencimiento de estar transitando por un sendero mucho menos ruidoso y conflictivo que lo que se observa en el Gobierno nacional. "Nuestro diálogo con los intendentes es muy bueno, con los propios y con los de la oposición", dijo, al tiempo que remarcó el clima de "diálogo" que permitió la designación de Federico Thea como presidente del Tribunal de Cuentas y el nombramiento de los representantes opositores en los organismos de control y del Banco Provincia. 

"Lo que pasa en La Plata, queda en La Plata", dijo socarronamente un avezado periodista local que sabe que en la capital bonaerense se suelen arreglar buena parte de las discusiones sin mayores estridencias por la subsistencias de túneles imperceptibles para los "medios capitalinos" y lejos de la "mirada porteña". 

Otro de los temas que abordó Kicillof fue la próxima presentación de los pliegos para completar la composición de la Suprema Corte de Justicia Bonaerense, originalmente de siete miembros pero que hoy sólo tiene cuatro, entre las cuales se infirió el nombramiento de Marina Sánchez Herrero, actual concejal radical de General Pueyrredón y esposa del presidente de la UCR bonaerense, Maximiliano Abad. 

Uno de los temas que también abordó fue el de las 1.400 escuelas que se han puesto en valor durante su gestión y a las que les llegó la calefacción. Memorioso, trató de exponer las diferencias que él percibe en su favor contra sus antecesores, fundamentalmente del Gobierno de María Eugenia Vidal. "Nosotros venimos a trabajar todos los días acá a La Plata, yo vivo en la Residencia del Gobernador", comentó. Sus antecesora prefería las oficinas que el Gobierno provincial posee en el Banco Provincia o cuando alquilaron el espacio ferroviario de Retiro. 

A pesar de los retos o consejos que brindó en su discurso inicial, y de considerar a los trabajadores de prensa de ser "empleados de medios" que supuestamente les hacen decir cosas que no quieren, de buena manera aceptó el convite de MDZ sobre este aspecto cuando se le informó que no se trabajaba a control remoto ni en el cuerpo de la mayoría de los profesionales periodísticos había un chip del dueño de la empresa que transmitía lo que debía pensar o escribir. 

"Lo sé, lo sé, pero quiero poner en debate otras cosas", dijo no sólo sin perder la calma, sino sonriente y hasta complaciente. En ese mismo momento, varios colegas del interior se abalanzaban sobre él para pedirle una foto o hacerle un reportaje, con lo cual, quedaba demostrado, que no siempre los medios influyen sobre los periodistas. 

La necesidad de encontrar una identidad al amplio territorio provincial suele dificultad la labor de los encargados de la comunicación provincial, atravesada por múltiples y disímiles realidades. El Conurbano, La Plata, las grandes ciudades del interior, Mar del Plata o Bahía Blanca no son lo mismo entre sí y mucho menos se parecen a los distritos de no más de 30.000 habitantes. 

A diferencia de esa postura inabordable que emana de ellos, tanto Kicillof como Bianco parecían haber tomado nota de la necesidad de generar mayor empatía con los medios de comunicación y con quienes trabajan ahí. Para esto también influyó su ministra Rey, atenta siempre a los requerimientos de los periodistas. 

En las afueras de la Casa de Gobierno provincial, en la esquina de 5 y 51, un funcionario de la provincia con el que se cruzó horas más tardes MDZ, explicó que "se dio cuenta que si no se ayuda él, el resto de los muchachos no lo van a ayudar. Todo es negociación, presión y cargos. Pero no se hace nada para armonizar criterios, bajar órdenes precisas a los funcionarios de carrera o armar política. Eso no le interesa, o por lo menos, sabe que pasa por otro lado", comentó.