El gobierno de no sé quién
La salida de Matías Kulfas del Gobierno nacional dejó al menos dos certezas: por un lado, el temor que el presidente Alberto Fernández le tiene a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, y por el otro, que podemos estar ante un nuevo hecho gravísimo de corrupción.
La sospecha de un direccionamiento de la obra pública, otro más de la saga, vuelve a colocar al Gobierno nacional en un escándalo, como lo fue el Vacunatorio Vip o la causa Cuadernos. Y pese a la rápida designación de Daniel Scioli como nuevo ministro de la Producción para descomprimir estas dos certezas, esto no alcanzó para tapar el evidente sometimiento del presidente a su vice: bastó sólo un mensaje de Twitter.
Mientras tanto, la Argentina sigue en caída libre. Mientras tanto, ellos celebran los cien años de YPF y en el país falta combustible y se pone en gravísimo riesgo la producción; mientras tanto siguen arremetiendo con impuestos; mientras tanto pretenden hacer de la justicia un feudo y mientras tanto, la “lapicera” sólo se usa para designar nuevos funcionarios todos los días.
El populismo en su máxima expresión y sus nefastas consecuencias, arrastran al país a un estado de situación que no tiene lógica. Parece una sátira que sorprende por igual a ciudadanos comunes, pensadores, politólogos o historiadores. No sólo resulta difícil de entender el juego macabro de internas, denuncias cruzadas y desplantes, sino que más difícil aún es sobrevivir en una Argentina que no tiene quién la comande.
Esta desastrosa dupla que hoy ocupa el poder es incapaz de leer la realidad y si lo hace, parece no importarle. Como nunca antes se ha visto, presidente y vice viven en su mundo, irresponsablemente alejados de los verdaderos problemas que nos aquejan, irresponsablemente ocupados en mantener este matrimonio por conveniencia.
Triste y escandalosamente el país está en caída libre, desquiciado y perplejo, a punto de caer en la grieta más grande jamás conocida en nuestra historia. Y hablo de grieta no en términos políticos, sino del abismo que los separa de la ciudadanía.
Estos personajes hicieron de la política su peor versión, destruyendo el tejido social y económico a un punto tal que ni entre su círculo íntimo encuentran respaldo.
Las y los argentinos, seguimos esperando una señal que dé una luz de esperanza ante tanto fracaso. Seguimos esperando que el presidente no solo ocupe el cargo, sino que lo ejerza.
Andrés Lombardi es el actual presidente de la Cámara de Diputados de la Legislatura de Mendoza.

