Mar del Plata: ¿zona roja, o zona blanca?

Mar del Plata: ¿zona roja, o zona blanca?

El Concejo Deliberante del partido de General Pueyrredón aprobó una ordenanza que busca mejorar la situación de los vecinos afectados por la prostitución y el tráfico de drogas ante la indiferencia de los actores judiciales, tanto provinciales como federales.

José Luis Jacobo

José Luis Jacobo

La ordenanza que votó el Concejo Deliberante del partido de General Pueyrredón establece pautas para el ejercicio, en Mar del Plata, de la profesión más antigua del mundo: la prostitución. La norma ha recibido el beneplácito de los vecinos de los barrios afectados, que soportan una situación que es fastidiosa para su vida cotidiana. El desafío ahora es que la ordenanza efectivamente funcione, en tanto aún no está claro en dónde es que se va a desarrollar esta actividad. La locación, por importante que sea, es sólo una parte del problema.

Otros, como el hecho de que quienes ejercen la prostitución son en su mayoría miembros de la comunidad trans y, además, están vinculados con la venta al menudeo de droga, no fue aún debatido, así como la responsabilidad en estos temas de los efectores judiciales y policiales.

En relación a ello, el fiscal Rodolfo Moure -quien ocupó transitoriamente, a través de una suplencia, la fiscalía de drogas- realizó varios operativos tras los cuales calificó públicamente a la zona no como "roja", sino como "blanca". Pese a estas declaraciones de un funcionario público del ámbito judicial, la política del Ministerio Público bonaerense y de las autoridades federales es de mirar y tolerar.

Es predominante en el negocio de la prostitución marplatense la presencia de mujeres trans de nacionalidad peruana. Una de ellas, muy violenta, Gilber Guerra Taunama —cuyo «nome de guerre» es Afrika— fue detenida en una redada policial junto a otros peruanas: Ricardo Pascual Arce (apodo: Luna), Ramón Elías de Olivera (apodo: Violeta) y Yauri Ñopo (apodo: Sandra). El parte policial -muy correctito- los define como "mujeres travestis" y hace hincapié en que Guerra Taunama tenía una condena a seis años, con fallo del 2019.

Nadie explica por qué esta persona estaba en la calle, a su aire, y no había sido deportado a su Perú natal, ni nadie se pregunta por qué, si todos dicen saber que el negocio detrás de la zona roja es el narcomenudeo, no se investiga a los proveedores, fundamentalmente de cocaína.

La reciente ordenanza, que propone como castigos multas y prisión, aparece como un paso audaz desde el municipio, ante la ausencia de una actitud que busque hacer cumplir la ley por parte de los actores judiciales tanto provinciales como federales.

Otro debate en ciernes, es en dónde se ubicará finalmente a esta actividad. Se habla del camino al Cementerio Parque, un lugar alejado del casco de la ciudad. Otras propuestas son la avenida Champagnat entre las calles Alvarado y avenida Juan B. Justo que, por ser un área fabril, de noche está desolada, sin vecinos frentistas que puedan ser molestados, lejos de la vista pero al mismo tiempo, a vista y paciencia del poder establecido.

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