Los radicales se envalentonan y van por todo en la provincia de Buenos Aires
"Si cuando nadie creía en nostros le sacamos el 40% de los votos, ahora, mucho más organizados y con reales chances de llegar al poder, seguro que ganamos la Provincia y la Nación", le dijo, entusiasmado, un allegado directo a Maxi Abad tras la jornada que ayer protagonizaron todas las líneas interrnas del partido en una reunión en La Plata, en la que también estuvieron el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, y el presidente de la Convención Nacional, Gastón Manes, el hermano de Facundo.
El entusiasmo y, quizás, desmesurado optimismo que gobierna al oficialismo partidario radica en que por primera vez en mucho tiempo pueden empezar a mostrar no sólo musculatura política, sino comunión de proyecto con todas las otras corrientes con las que tuvieron severísimas diferencias internas, que no desaparecieron en su totalidad, pero quedaron parcialmente archivadas de cara a las elecciones de 2023.
"Se quejaban de que la vicegobernación de Daniel Salvador no sirvió. Mirá la cantidad de dirigentes que se prodigaron por toda la Provincia cuando decían que éramos los empleados del PRO", se envalentonan los amigos del ex presidente partidario y segundo de María Eugenia Vidal.
"Que Gustavo (Posse) haya venido anunciándolo por Twitter y casi hasta con felicidad revela que algo cambió. Antes ni siquiera se sentaba con nosotros, nos ninguneaba, y siempre dejaba en claro que su acuerdo era con el PRO. No sé qué hará en el futuro, pero ahora se integra, coordina con nosotros este y otro tipo de reuniones y toma al radicalismo como parte central de su campaña a gobernador", iustró, optimista, un viejo militante radical de la Primera Sección Electoral que suele ser protagonista de las pujas entre ambos sectores radicales.
Efectivamente, la de ayer fue la confirmación de una serie de coincidencias políticas que fueron alcanzándose durante otro tipo de encuentros mucho más reservados. "La juntada de hace un par de meses en La Plata en la que estuvieron todos los candidatos ayudó, pero lo más importante, como siempre, sucede fuera de los focos y de las fotos", reveló un operador todoterreno que sabe cómo cambiaron las posturas y visiones personales que agrietaban la relación entre Abad, Posse y cada uno de sus equipos de trabajo bonaerense.
Al igual que lo que sucede con el bloque de legisladores nacionales, que el radicalismo afín a Martín Lousteau y Emiliano Yacobbiti mantiene escindido del mayoritario que conduce Mario Negri, en la provincia uno de los que empezó a hablar casi todos los días con Gastón Manes, el possista Walter Carusso, aún sigue con su rol de rebeldía interna.
Ante semejante nivel de asistencias, todas significativas, como siempre sucede, llaman la atención las ausencias, como las de Martín Tetaz, que hace campaña denunciando a la gestión de La Matanza, coquetea con Cristian Ritondo en una virtual candidatura cruzada y hasta a algunos le sugiere que, a pesar de haber sido elegido en la Ciudad de Buenos Aires como diputado nacional, por su origen bonaerense puede ser el candidato a gobernador por la UCR. "¿No es de la Ciudad?", contestó, irónico, uno de dirigentes a MDZ.

"Fue un acto en el que sintetizamos lo que estamos viviendo. Se percibe una unidad como pocas veces disfrutamos en el pasado y eso lo tenemos que profundizar en cada pueblo y en cada decisión que tomemos", le dijo Abad a MDZ. Es que más cuatrocientos dirigentes de toda la provincia de Buenos Aires que estuvieron ayer en un salón multieventos de Melchor Romero, lejos del centro de La Plata para festejar la designación de Gastón Manes como presidente de la Convención Nacional partidaria.
Esa fue la excusa. Lo real y concreto es que el radicalismo bonaerense mostró una unidad casi sin precedentes en su competencia con el PRO, que le "conviene a todos". "Cuanto más fuertes estemos, más vamos a fortalecer Juntos por el Cambio. Si no crecemos, nos matamos en peleas internas, no le servimos ni a nuestro frente ni mucho menos a la gente", consideró Abad.
Exactamente en este último punto radica la importancia del encuentro. Por un lado el radicalismo unido, con cuatro o cinco candidatos a gobernador y un par de presidenciables absolutamente conversados entre las partes, marcan una brutal diferencia ante la feroz interna que imponen los sectores del PRO que promueven una competencia, por lo menos de tres o cuatros candidatos contra Diego Santilli.
El ganador de las últimas elecciones generales ahora se ve discutiendo contra las precandidaturas de Ritondo y Nestor Grindetti, que ya avisaron que trabajarán juntos, Julio Garro, Diego Valenzuela y Javier Iguacel, que está con Patricia Bullrich. Grindetti y Garro organizaron Juntos Hacemos, pero ese armado también voló por los aires porque ambos tomaron otros caminos. El primero, con Mauricio Macri, y el segundo con Horacio Rodríguez Larreta y Santilli.
Para "multiplicar las voces" los radicales también congeniaron en habilitar varios precandidatos a gobernador para competir en las PASO, pero de manera más civilizada y charlada que sus socios del PRO. Además de Abad y Posse, también serán parte de este operativo de instalación el intendente de Trenque Lauquen, Carlos Fernández; la diputada nacional Karina Banfi y la diputada provincial Alejandra Lorden, con quienes también cumplen con el factor fundamental del cupo femenino.



