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Las novelas de la portavoz de Narnia y el maravilloso mundo de no saber de empleo

Según los números que esboza la portavoz del gobierno, llegaríamos al fin de este gobierno con 10 millones de puestos de trabajo nuevos.

Mientras la portavoz del gobierno, con aires de ministra y poca monta intelectual, esboza que en Argentina “este gobierno esta creando 20 mil puestos de trabajo por día", situación que de ser verídica y no una novela de su vacío imaginario colectivo, nos llevaría a terminar a fin de año generando aproximadamente 3.6 millones de nuevos puestos de trabajo y al fin de este gobierno, 10 millones de empleos nuevos. Ironizo “Fin del desempleo”. Claro, esto pasa en Cerruti-Narnia, una portavoz que lo único que porta son pavadas que, en un país serio y desarrollado, no tendría lugar.

En otro "Narnia Mundo" paralelo a la crisis que nos metió el aborrecible gobierno, no desde la vuelta de la democracia sino de la historia de la Nación, la jefatura de gobierno que arengan una baja de inflación de 5,7 a 5 puntos porcentuales como un logro perverso y vacío de contenido económico. No comprenden que sería como que una persona que por la noche tiene 40 grados de fiebre, por la mañana festeje que le bajo a 38. Nada para festejar, sigue teniendo fiebre.

Pero aquí estamos, quien porta la voz de un gobierno de incapaces improductivos, quien lidera un grupo de ministros sin ministerios, y un mal llamado Presidente que cuenta los días para escapar de la prisión que su carcelera “siniestra” lo manipuló para servir a sus propios intereses y la de su familia.

En el medio, y sin poder avanzar, crecer y desarrollarse, los argentinos de la cultura del trabajo y el mérito propio, aquellos que conocemos el esfuerzo y que no somos maniqueos de la pobreza y de la ignorancia que ella pretende infundir, también contamos los días para que cumplan el mandato que por legítimo sufragio han obtenido y que, de una vez por todas, dejen a la política tranquila en manos del virtuosismo y de un gobierno de los mejores. Acaso la señora no se da cuenta que “el sistema no le teme a los pobres, el sistema le teme a los pobres que se animan a pensar libremente”. El punto reside en que esta clase de gobierno de demagogos, autoritarios y siniestros, no tiene en sus intenciones una voluntad libre y pensadora.

Aquel que piensa, aquel que es libre de decidir y no depende de las cajas del Estado, es aquel como nosotros que vivimos del mérito y del esfuerzo propio de nuestros ingresos, salarios, trabajo. Lástima que el salario hoy día no puede convalidar los aumentos de precios que sufrimos todos los días, y claro está, esto nos lleva a un estancamiento del consumo y del deterioro del nivel de vida.

Acaso no se dan cuenta que la baja del consumo cayó a niveles estrepitosos y sin darse cuenta, lo virtuoso, característica que no tiene y nunca tendrán los gobierno populistas, es tener en marcha un plan antiinflacionario que no estaría ocurriendo, sin contar las pobres metas con el fondo monetario que a las claras, no se van a cumplir, y frente a nosotros, los laburantes, los que producimos, deslumbramos un segundo semestre donde lo primero que se va a licuar es el salario y el poder de compra de los ciudadanos.

¿Qué pasó? Este gobierno, como todo populismo de izquierda, se distrajo con la deuda doméstica y los entretelones de quien tiene la lapicera. Mientras tanto la tensión cambiaria, cada vez más tensa, será quien defina los próximos 6 meses de los niveles de inflación donde vemos claramente un sector público que no puede financiar sus necesidades más básicas mientras los impuestos son cada mes más cuantitativos y voraces.

En conclusión, la economía de un país se desarrolla con estímulos, no con restricciones o con represión, o peor aún, con atajos sin salida. La economía que se reprime es la que se estanca, se enfría y se cierra, la economía que incentiva a la inversión, al trabajo, al desarrollo productivo, que, al mismo tiempo, transita junto a un conglomerado de leyes laborales modernas y eficaces, es una economía que junto con la nueva política darán previsibilidad, visión y un plan en materia económica próspero y virtuoso que esté a la altura de lo extraordinaria que es nuestra república.

*Juan Pablo Chiesa es abogado especializado en Empleo y Políticas Públicas, escritor, docente y Presidente de Aptitud Renovadora.