Preocupa en el Gobierno el último informe de encuestador respetado por el oficialismo
Los encuestadores afirman que en el país aumenta en pesimismo sobre la situación económica. Aseguran que el público cree que el futuro será aún más negativo que la actualidad, que las situación económica empeorará y que, por ejemplo en un tema puntual, el gobierno nacional no podrá dominar la aceleración inflacionaria.
En este diagnóstico coinciden muchas de las consultoras que permanentemente son ninguneadas por el Ejecutivo, bajo el argumento (a veces cierto) que responden a la oposición. O a algún grupo económico lejano a los intereses ideológicos del oficialismo.
Quién coincide con el panorama negativo sobre el manejo de las variables financieras, cambiarias e inflacionarias del oficialismo, es uno de los consultores más escuchados y respetados de todas las vertientes de la alguna vez alianza gobernante. Se trata de Ricardo Rouvier, cuyos trabajos mensuales son lectura obligatoria en todos los despachos del Ejecutivo y el Legislativo donde trabajan los representantes del oficialismo; incluyendo el "albertismo", " kirchnerismo", "massismo" y todos lo que esté en el medio.
Y sus conclusiones son permanentemente fuente de debate en las reuniones de gabinetes ministeriales y en las salas presidenciales. Por esto suenan aún más las alertas cuando las proyecciones de Rouvier son negativas. Y este fue el caso del trabajo sobre junio.
Según la conclusión a la que llegó el informe presentado ayer, "las expectativas económicas y de inflación siguen siendo claramente negativas. No se espera que descienda el índice de precios al consumidor, ni se logra percibir un mejoramiento de algunos indicadores económicos relativos a la producción y el empleo"; aunque también mencione que "la relación entre inflación y la caída de popularidad del gobierno es directa en muchos países del mundo".
En el caso de la consulta sobre las "Perspectivas Económicas", los consultados responden en un 76,1% que son negativas y sólo un 14,3% las estiman en positivas. En mayo la relación era 75 contra 15%; mientras que en febrero (primer mes medido en el año) resultaba de 69,9 contra 20%. Para tener una idea del deterioro, en diciembre del 19, mes de asunción de Alberto Fernández, la relación era de 50,1 frente al 39,6%, un resultado que si bien era negativo, era consultado en otro momento de crisis económica local.
En el caso de la inflación y la opinión sobre si disminuirá o no; en junio 2022, el 78,2% de los consultados afirmaron que el alza de los precios se acelerarán mientras que sólo el 13% tienen fe en las políticas del oficialismo. Un empeoramiento contra el 76% y 15% de mayo y contra el 70,8 y 19% de febrero 2022. Los resultados no coinciden con la reducción de la inflación en el último trimestre, pero aún son más lejanos a la relación de 42,6 y 38,9% de febrero 2020.

En definitiva, la situación económica actual es grave. Pero el mayor peligro no es ese. Si se tiene en cuenta que una sociedad puede transitar una crisis con estoicismo y confianza, sólo suponiendo que el futuro es mejor que el presente; el panorama actual es doblemente preocupante. Para peor, el mismo informe muestra que la clase política criolla está en su peor momento de relación con la sociedad. También lo muestra la misma encuesta de Rouvier.




