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Un papelón universitario de espalda a la sociedad del que está pendiente toda la política

Las elecciones en la UNCuyo están al borde del papelón. Por qué esa casa de estudios involuciona. Los desafíos que merece recuperar la visión crítica hacia sí y hacia la sociedad.

Con un efecto reversa, la Universidad Nacional de Cuyo ha cambiado. De ser una casa de estudios para plantear la avanzada de Mendoza y agregar valor; pasó a imitar, en frasco chico, los escándalos que suelen adornar la política local. Antes innovaba, ahora involuciona. Las elecciones para el rectorado, los decanatos y los consejos han quedado inmersos en peleas internas e intentos de deslegitimarse en un camino que puede terminar en escándalo, pues los propios protagonistas discuten sobre las reglas de juego establecidas. La elección por el rectorado fue ganada por la fórmula que componen Esther Sánchez y Gabriel Fidel. Así lo indicó oficialmente la Universidad luego de escrutar "el voto ponderado". Pero la elección no terminó. 

La oposición, liderada por Adriana García, no reconoce el resultado pide que se tomen en cuenta los votos en blanco para considerar los porcentajes. Eso haría que ninguna fórmula alcance la mitad de los voto y habría segunda vuelta. La polémica podría estar salvada si se tiene en cuenta que la Junta Electoral ya había definido días antes que el voto en blanco no se tomaría como "válido". Así lo ratifica la resolución firmada por Hugo Duch y el dictamen de Luis Puebla y Alejandro Pérez Hualde. 

La fórmula más votada: Sánchez - Fidel. 

Todos actores conocidos. Duch, exdirector de Escuelas radical. Los firmantes del dictamen, exintegrantes de la Junta Electoral provincial; Puebla como secretario y Pérez Hualde como ministro y hasta presidente de la Coarte. Ellos ratificaron la legalidad que rige en las elecciones generales de Argentina, donde el voto en blanco no se tiene en cuenta para repartir cargos y porcentajes. Legalmente muchos dudan del futuro del reclamo que seguirán haciendo desde el frente opositor, pero igual se puede dilatar la promulgación de los vencedores. La propia García dijo que esto "es una batalla, como las de Güemes por el Norte para ganar la universidad". El miércoles en el Consejo Superior se espera una sesión caliente, pues allí deberían ratificarse o no los resultados de las elecciones. Y todo puede terminar en la Cámara Federal, en la Cámara Electoral o hasta la Corte Suprema de la Nación. La principal casa de altos estudios de Mendoza, la principal usina de materia gris; de ideas y recursos humanos, está al borde del papelón. 

La UNCuyo es una de las universidades más importantes de Argentina. Tiene más de 50 mil personas "en su mundo", pero es el principal semillero de Mendoza. Maneja más de 10 mil millones de pesos de presupuesto y una cuota de poder enorme. 

Adriana García, la candidata opositora que también fue funcionaria del oficialismo. 

Expuestos

En los hechos quedó expuesto que el sistema electoral no es transparente. No porque haya fraude o malas intenciones, pero sí por falta de inteligibilidad. El voto directo ponderado es complejo. No todos valen uno y cualquier elector debe esperar la "mediación" de quienes analizan los cómputos para saber el resultado. Si alguien depende de otro u otros para entender saber algo tan básico para la democracia como quién fue electo, pues el sentido común indica que no es bueno. La Universidad complejiza algo que debería ser simple y, como ocurre desde hace años, no se hace cargo de las realidades complejas sobre las que debe buscar respuestas. 

El proceso electoral fue nuevamente endogámico. La Universidad tiene autonomía y es un valor ganado: toma sus propias decisiones, administra sus recursos, forma su propio gobierno; elige cómo dar clases. Pero la autonomía no implica que no deba dar respuestas, rendir cuentas y abrirse a la sociedad. Al contrario: debe hacerlo. Al quien conduce el rectorado y al resto de las autoridades las eligen unas 50 mil personas que forman parte del micromundo universitario, pero hay más de 2 millones de personas que tienen expectativas sobre lo que debe hacer esa universidad pública. A pesar del pésimo ejemplo ocurrido durante la pandemia, la UNCuyo no se miró así misma. En un momento crítico, esa casa de estudios no estuvo a la altura de lo que Mendoza necesitaba para aportar valor. No solo se cerró para sus estudiantes, sino que tuvo un papel gris para sumar soluciones, recursos e ideas. 

La UNCuyo tiene un sistema electoral poco inteligible para la comunidad. 

En la mayoría de las facultades hubo lista única. Y uno de los ejemplos de la extraña realidad política de la universidad ocurrió en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, la cuna del poder en Mendoza. Allí se revierte la carga y los radicales cuestionan el triunfo del peronismo. Incluso el voto de las cárceles podría definir todo. Hasta ahora había una decana de origen radical, pero que arrastraba cuestionamientos internos por haber apoyado al kircherismo en varias ocasiones. A Claudia García aún le cuestionaban haber militado por Daniel Scioli y no por Mauricio Macri, entre otras cosas. Para intentar retener el poder, debieron ceder y apoyar a una candidata de origen peronista (conservadora). Los líderes radicales, aún los surgidos en esa casa de estudios, no reconocen como propia la derrota porque aseguran que "no conducían" la Facultad. Tan espeso es el clima interno que los radicales no reconocieron el resultado y hasta se proclaman ganadores.

La elección tuvo al radicalismo y al peronismo detrás. De hecho en el PJ local hubo un efecto oasis el 9 de junio a la noche: tras más de una década de derrotas electorales y en uno de los peores momentos políticos, aparecía la ilusión de recuperar un espacio de poder. Incluso con raros apoyos cruzados, pues quien encabeza la lista está mucho más cercana de la derecha peronista que del kirchnerismo y hasta fue funcionaria de gestiones radicales (partido que ha tenido recurrentes alianzas con ese sector del PJ en la universidad).  En el radicalismo, con el sello Interclaustro, reinaba en la previa una impronta que es parte de la nueva matriz política; donde hay una sensación de comodidad tal que les puede hacer errar en los diagnósticos. Creían que ganaban "cómodos", pero no fue así. Desde hace al menos 8 años la UNCuyo responde a la misma lógica acrítica de la provincia. Como casa de estudios no cuestiona, ni altera; legitíma y acompaña. A los gobiernos y así misma. 

Rodolfo Suarez, por ejemplo, tiene como mano derecha a quien era signado como "rector en las sombras" junto a Daniel Pizzi. El actual rector es cuestionado puertas adentro del radicalismo, pero halagado hacia afuera; una hipocresía que pudo haber tenido que ver con el magro resultado electoral. Esther Sánchez es decana de Ciencias Económicas y tiene apoyo interno en la Universidad. Es un "cuadro" de esa casa de estudios, igual que Adriana García. Gabriel Fidel también tuvo un recorrido importante en esa casa de estudios, pero también en la política y en la gestión privada.  

Como una burbuja, la UNCuyo cada vez se encierra más así misma. 

Distancias

Mendoza es una de las provincias con mayor cantidad de universidades. Públicas, pero también privadas. Ha crecido la oferta académica de carreras pagas porque "hay mercado". La universidad pública no da respuestas, por ejemplo, a estudiantes que tienen dificultades de horarios porque trabajan, a jóvenes y no tanto que buscan nuevos desafíos profesionales y tampoco hay opciones alcanzables para todos.

Así, solo por nombrar un ejemplo, hay universidades privadas que montaron aulas virtuales hasta en pleno secano para dar clases virtuales, mientras que la UNCuyo, con 10 mil millones de pesos de presupuesto, recursos físicos, humanos y tecnológicos, no llega. "Para estudiar en la UNCuyo tenés que tener tiempo, dinero y otros recursos. Hay carreras que son para una elite porque es imposible trabajar y estudiar, por ejemplo. Esa es una situación dada que nadie quiere cambiar", repite un líder universitario. 

Los nuevos líderes universitarios tendrán un duro camino. La UNCuyo tiene varios objetivos a largo plazo, por la pérdida de terreno. Incluso Esther Sánchez respondió, al igual que Pizzi, con una visión endogámica cuando en MDZ Radio fue consultada sobre el rol de la UNCuyo en la pandemia: sólo se restringió a decir que en "su" Facultad hubo clases virtuales. La mejora del acceso y la calidad educativa es un objetivo a largo plazo. En un tiempo más corto la rectora y su equipo deberán volver a vincular a la universidad con la sociedad; a darle respuestas y tener una visión crítica para aportar valor a una provincia en crisis.