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Cambiar o dialogar, la duda que carcome a Juntos en la Provincia

Tras el episodio protagonizado por Joaquín De la Torre la semana pasada, en el que desnudó los pactos que se suceden en la provincia de Buenos Aires entre oficialismo y oposición, sucedió otro episodio. El PRO y el radicalismo votaron de manera diferente con respecto a la ley del Banco Provincia.
Foto: Twitter @MauricioMacri
Foto: Twitter @MauricioMacri

“Lo que pasó en la última sesión en el Senado bonaerense fue una decisión muy pensada y que ya doy por terminada”, dijo, tranquilo pero con una carga de pesar Joaquín De la Torre, el senador provincial que decidió no modificar una postura que ya había dejado sentada en la mesa de Juntos de la provincia de Buenos Aires en contra de aprobar la designación de Federico Thea como presidente del Tribunal de Cuentas bonaerense.

“Esto ya pasó, cada uno dijo lo que debía decir, actuó como creía que debía actuar, y ahora tenemos que seguir construyendo el mejor Juntos por el Cambio que podamos construir, que para mí, debe privilegiar el cambio por sobre todas las cosas porque la gente necesita que le resolvamos los problemas a ellos, y no a nosotros o a nuestro grupo de amigos”, indicó De la Torre.

Él sabe que con su decisión descolocó y mostró los pactos que siempre subsisten en la Legislatura provincial y que nunca llegan a los grandes medios de comunicación y mucho menos a la sociedad que dicen representar. No sólo la designación de Thea, sino, también, la promoción de varios dirigentes de Juntos por el Cambio en los organismos públicos como la Defensoría del Pueblo o el Banco Provincia, que ayer tuvo otro capítulo de fricción entre radicales y PRO.

Al parecer, la postura de De la Torre caló hondo en todo el espacio y los diputados provinciales macristas votaron en contra de la nueva Reforma al Estatuto Jubilatorio del Banco Provincia en la misma comisión legislativa que los radicales terminaron absteniéndose. Por esa postura, terminó ganando la moción oficialista del Frente de Todos, que llevaría la jubilación de un empleado bancario a $240.000 pesos, el triple de un trabajador promedio bonaerense. Resta que pase por otras cuatro comisiones.

El fallecido Osvaldo Mércuri, apenas asumió como presidente de la Cámara, en la década del ’90, invitó a todos los presidentes de bloque a la Residencia y, antes del brindis, dijo: “Acá, el pueblo no come ni bebe sino a través de sus representantes”, y eso siguió así por las décadas subsiguientes. El Senado, al ser menos, se pueden entender mejor.

“Soy un convencido de que tiene que haber acuerdos en la política. La oposición tiene que ayudar a la gobernabilidad en aquellos lados que los oficialismos necesiten. Hemos facilitado nuestros votos para el presupuesto, para el endeudamiento, el consenso fiscal. Pero en el caso que vos mencionas, no teníamos que acompañar”, aseguró.

En MDZ, De la Torre inició un ciclo de frases fuertes que provinieron de intendentes o exintendentes, como el caso de él. El senador de Juntos había dicho que se había cansado de “cuchillos por la espalda”, mientras que Gustavo Posse reclamó que haya menos “vedetismo”, y Diego Valenzuela, la semana pasada, pidió que no haya más golpes “por debajo de la línea del cinturón”. La falta de confianza parece ser el denominador común.

Al respecto, el exintendente de San Miguel tomó nota que “claramente, el affectio societatis es fundamental. El respeto, la confianza es fundamental. Y el respeto consiste en hacer partícipe al otro, consultarle. Eso acá no sucedió”.

“Para tener confianza primero hay que respetar al otro. Y si esa sociedad se rompió, hay que reconstruirla. Cuando uno toma decisiones las hace para mejorar el lugar donde se encuentra, y por eso hice lo que hice, y creo que sirvió. Y en estos momentos tenemos que elegir, si preferimos el diálogo sobre la convicción o viceversa. Yo elijo lo segundo”, dijo De la Torre.

Las discusiones que inició Mauricio Macri con su drástica decisión de exigir otro tipo de actitud opositora, también la visualizan otros dirigentes políticos. En el caso del senador provincial, “no solo la gente exige cambios, no solo personas. Se deben modificar de raíz y nosotros tenemos que ser el cambio real, porque no hay mucho tiempo para que la gente advierta esto”.