Acequia TV o el elefante blanco mendocino
El peronismo gobernante a nivel nacional tiene una amplia saga de anuncios para la tribuna, de construcciones de castillos en el aire como cantaba Alberto Cortez. Esto es crear organismos, entidades, entes o lo que fuere que le generan a la sociedad un mayor costo por su mantenimiento que los beneficios que se desprenden de esas invenciones. En la jerga política occidental se les llama Elefante blanco. Estos "elefantes blancos" ocasionan más problemas que beneficios a sus propietarios, que en definitiva somos todos nosotros.
Y en la provincia podemos citar un caso muy cercano: el canal Acequia. Una señal pública surgida de la aplicación de la controversial Ley de Medios, empujada por el kirchnerismo allá por el segundo mandato de Cristina Kirchner. El canal fue impulsado durante la gestión del inefable Francisco Paco Pérez y se presentó como un medio de servicio público para los mendocinos, pero que terminó siendo adaptado a las necesidades propagandísticas del gobierno de turno. De hecho, su grilla se volvió una repetidora de contenidos generados en Buenos Aires, con algunas espasmódicas producciones propias, de dudosa calidad.
Para precisar el gasto público que consumen estos inventos políticos podemos citar la evolución del presupuesto de Acequia, desde su lanzamiento hasta este 2022. Según las cifras oficiales de las partidas provinciales correspondientes en el año de su lanzamiento, 2014, Acequia recibió 6 millones de pesos; en 2015 se destinaron unos 8 millones de pesos con un aumento de 33% en las partidas.
Ya en 2018, bajo el gobierno de Alfredo Cornejo, el canal público de los mendocinos, recibió 18 millones de pesos, lo cual triplicó la asignación presupuestaria del primer año de Acequia. En 2019 recibió casi 24 millones de pesos, un 30% de aumento; en el año de la pandemia llegaron a la caja de Acequia 28.380.000 pesos, con un ajuste del 20%. En 2021 se giraron 30 millones de pesos.
Pero el dato que más llama la atención tiene que ver con la partida presupuestaria del 2022. Los recursos tuvieron un fuerte incremento y totalizaron 120 millones de pesos. Esto implica una suba de 300% en los fondos públicos girados, lo cual representa un incremento de 1.900% del presupuesto anual de Acequia, si comparamos los 6 millones iniciales asignados en 2014, con los 120 millones del corriente año. Si tomamos el parámetro de la inflación acumulada en el mismo período (2014/2022), tenemos que el total acumulado asciende a 1.268% de acuerdo a los números del INDEC (Estimador Mensual de Actividad Económica). Esto significa que los recursos aumentaron por encima de la inflación.
Más allá de la necesidad de pagar sueldos dignos, que efectivamente le ganen a la inflación para poder sobrellevar las crónicas crisis de este país, las empresas de origen público deben planificar cómo se cumplimenta el objetivo de su fundación y optimizar el uso de los fondos públicos. En el caso del medio público provincial, tiene que ver con mejorar la comunicación y la identidad por y para los mendocinos. Ahora, la siguiente pregunta debería ser contestada por los directores de Acequia: ¿lo lograron? Lo mismo aplica para los medios públicos de la UNCuyo, que insumen una porción de los recursos universitarios, que se le quitan por ejemplo, a proyectos de investigación.
Calidad y audiencia
Estas dificultades para advertir si la sociedad mendocina recibe en buena proporción una programación de calidad y autóctona se comprueban cuando diseccionamos el actual presupuesto de Acequia. Ya dijimos que totalizó 120 millones de pesos. Pero si lo observamos con lupa notamos que más de 96 millones se gastan en sueldos de personal, es decir, que un 80% de los recursos se irá en salarios y el 20% restante queda para intentar proyectos, poco y nada, asignaciones que suelen sub ejecutarse y malgastarse, por lo general.
Entonces, el caso de los medios públicos en Mendoza se relaciona con el uso que le termina dando la política.
El primer gran elefante blanco argentino fue un anuncio de Juan Domingo Perón en su segunda presidencia. Por ese entonces, comunicó una obra faraónica que iba a albergar al hospital más grande de Latinoamérica, con especialidad en el tratamiento de tuberculosis. Pero el proyectado magnánimo edificio, quedó en una estructura de doce pisos abandonada, que insumió millones para ser levantada, que pervivió por años en el corazón de una de las villas más postergadas de Buenos Aires, que creció a su alrededor. Finalmente, lo demolieron en 2018.